La Iglesia Católica en Cuba vivió un fin de semana trascendental con la solemne ordenación episcopal de Mons. Osmany Massó Cuesta, quien ha sido designado para guiar la Diócesis de Bayamo-Manzanillo. Durante la emotiva ceremonia celebrada en la histórica Catedral de Santiago de Cuba, el recién consagrado obispo elevó una profunda plegaria, encomendando a Cristo la nación cubana y a todos sus ciudadanos, con especial énfasis en aquellos que padecen mayores sufrimientos y anhelan una vida caracterizada por la “paz y la dignidad”.
La designación de Mons. Massó Cuesta como Obispo de Bayamo-Manzanillo fue un anuncio realizado por Su Santidad el Papa León XIV el pasado 3 de enero, marcando un nuevo capítulo para esta diócesis oriental. La significativa consagración tuvo lugar el sábado 14 de marzo, en el recinto primado de la Catedral de Santiago de Cuba. El rito fue presidido por el arzobispo metropolitano de Santiago, Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez, quien lideró la ceremonia que congregó a una nutrida representación de la jerarquía eclesiástica y de la comunidad católica.
Entre los distinguidos asistentes se encontraban el Nuncio Apostólico en Cuba, Mons. Antoine Camilleri, un grupo notable de obispos provenientes de diversas diócesis de la isla, sacerdotes, religiosas, y un gran número de fieles que se desplazaron para acompañar a su nuevo pastor. La presencia de autoridades locales también subrayó la importancia del evento para la sociedad cubana.
La homilía central de la celebración estuvo a cargo de Mons. Marcelo González Amador, Obispo de Santa Clara, quien profundizó en la profunda simbología de la imposición de manos. Este gesto ancestral, realizado por los obispos sobre Mons. Massó Cuesta, simboliza la transmisión del Espíritu Santo y la unción divina para el ejercicio del ministerio episcopal. Mons. González Amador explicó que, a través de este rito, el nuevo obispo queda plenamente imbuido y cubierto por la Palabra de Dios, un elemento esencial para que “el mensaje de salvación, que lo ha tocado, lo ha permeado y lo ha envuelto, brille en su existencia y ante los ojos de sus contemporáneos”.
El prelado de Santa Clara enfatizó con contundencia que “esto implica que la actuación del obispo no emana de su propia autoridad, sino que opera en nombre de Jesucristo y de su Iglesia, de la cual ha sido constituido custodio y maestro”. Esta declaración subraya la naturaleza del servicio episcopal como una delegación divina y un compromiso con la doctrina y el pueblo de Dios, desligándose de cualquier interés personal.
**Un Compromiso Firme Ante la Adversidad**
Al concluir la solemne liturgia, Mons. Osmany Massó Cuesta compartió un mensaje que resonó con esperanza y un profundo sentido de responsabilidad. El nuevo obispo dirigió sus palabras para encomendar a la providencia divina “a nuestra amada nación, a todos los cubanos, especialmente a quienes experimentan mayor sufrimiento, por todos los que anhelamos y confiamos en un porvenir más prometedor para vivir, alimentarse, trabajar y disfrutar en un clima de paz y con dignidad”. Esta invocación resalta la preocupación pastoral por las condiciones de vida de la población y el deseo de un futuro de bienestar para el país.
Asimismo, Mons. Massó Cuesta expresó su sincero agradecimiento a todos los obispos, sacerdotes y fieles que lo acompañaron en su ordenación episcopal, reconociendo el esfuerzo y las dificultades que muchos enfrentaron para llegar a Santiago, especialmente en lo referente al transporte. Este gesto de gratitud refleja la unidad y el espíritu de comunidad de la Iglesia cubana.
“Con esta Eucaristía de consagración episcopal, no hemos hecho sino experimentar la presencia vibrante y activa de Jesucristo en su Iglesia, verdadero Pastor y Obispo de nuestras almas”, afirmó el recién consagrado. Y añadió: “Es Él quien congrega, cuida, busca, fortalece y ampara a su pueblo a través de aquellos a quienes, sin mérito personal alguno, llama y confía la tarea de apacentarlos según su propio corazón”. Estas palabras ponen de manifiesto la cristocéntrica visión de su ministerio.
En este contexto, Mons. Osmany Massó hizo referencia a las profundas reflexiones de Su Santidad el Papa León XIV, pronunciadas durante el Jubileo de la Esperanza. El Santo Padre describió al obispo como un hombre de fe “que, por la gracia de Dios, es capaz de ver más allá, de vislumbrar la meta y de mantenerse inquebrantable en la prueba”. Esta cita papal subraya la resiliencia y la visión espiritual que se requieren en el liderazgo eclesiástico.
Además, el obispo cubano citó al Pontífice al señalar que “cuando el sendero del pueblo se torna más arduo” y “las familias soportan cargas excesivas que las instituciones públicas no alivian adecuadamente; cuando la juventud se siente desilusionada y hastiada de promesas vacías (…), el obispo permanece cercano y no ofrece soluciones simplistas, sino la experiencia de comunidades que se esfuerzan por vivir el Evangelio con sencillez y compartiendo con generosidad”. Este extracto perfila la misión del obispo como un pastor comprometido con los desafíos sociales, ofreciendo el testimonio de la fe como guía y consuelo.
Dirigiéndose a su nueva diócesis de Bayamo-Manzanillo, de la que será el tercer obispo en su historia, Mons. Massó Cuesta hizo un llamado a crecer juntos en santidad. Expresó su oración personal: “Pido a Dios un corazón dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, para descubrir cuál es su voluntad (…), no centrarme en mi propia perspectiva, sino saber escuchar, acompañar, educar, edificar puentes y discernir junto a los agentes de pastoral, los nuevos signos de los tiempos, para que así seamos capaces de soñar y ofrecer una respuesta evangélica como se espera de nosotros”. Esta declaración sintetiza su programa pastoral, enfocado en el discernimiento comunitario, la apertura al diálogo y la respuesta evangélica a los desafíos contemporáneos de la diócesis y del pueblo cubano.
La consagración de Mons. Osmany Massó Cuesta representa un hito de esperanza y compromiso para la Iglesia Católica en Cuba, reafirmando su papel como voz espiritual y pastoral en la búsqueda de un futuro de mayor bienestar y dignidad para todos los cubanos.



