La Santa Sede ha anunciado un importante cambio en la jerarquía eclesiástica de Colombia. Su Santidad, el Papa Francisco, ha designado a Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya como el nuevo Obispo de Montería, sucediendo en el cargo a Monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa. Este nombramiento traslada a Monseñor Jaramillo desde la Diócesis de Buenaventura, donde ejerció un notorio ministerio pastoral caracterizado por el compromiso social y la promoción de la paz.
La Diócesis de Montería, situada en el departamento de Córdoba, en la región Caribe colombiana, ha estado bajo la administración temporal de Monseñor Farly Yovany Gil Betancur, Obispo de Montelíbano, desde que Monseñor Rolón Güepsa fue nombrado Obispo de Chiquinquirá en junio de 2025. Con la llegada de Monseñor Jaramillo Montoya, la comunidad católica de Montería se prepara para recibir a un líder que ha demostrado una profunda vocación por la mediación y el apoyo a las poblaciones más vulnerables, virtudes especialmente relevantes para los desafíos que afronta esta nueva sede episcopal.
**Un Pacificador en Buenaventura**
El ministerio de Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya en Buenaventura estuvo marcado por un entorno complejo y desafiante. La Diócesis de Buenaventura, una de las ciudades portuarias más cruciales de Colombia, es también epicentro de una marcada violencia asociada a grupos criminales y un alarmante índice de pobreza. En este escenario, Monseñor Jaramillo se distinguió por su incansable labor como mediador en conflictos y su liderazgo en iniciativas de pacificación.
Una de sus contribuciones más significativas fue el impulso al llamado “laboratorio de paz”. Este proyecto, diseñado para fomentar el cese de la violencia y la delincuencia organizada, buscó construir puentes de diálogo y reconciliación en una comunidad azotada por la confrontación. Su presencia activa y su voz de esperanza ofrecieron un referente moral en medio de la adversidad, consolidándolo como una figura clave en los esfuerzos por la estabilidad social en la región del Pacífico colombiano.
**Compromiso Social y Valentía Pastoral**
Más allá de su rol como mediador, Monseñor Jaramillo ha sido reconocido por su firme apoyo a los desfavorecidos de Buenaventura. Su preocupación por los más necesitados se tradujo en acciones concretas que trascendieron lo espiritual para impactar directamente en las condiciones de vida de la población.
Entre estas acciones, destacan momentos emblemáticos que reflejan su audacia y cercanía con el pueblo. En febrero de 2022, el prelado llevó a cabo una bendición aérea de la ciudad portuaria desde un helicóptero, una acción simbólica para implorar el fin de la violencia y la pobreza que aquejan a la comunidad. Previamente, en 2019, había realizado un gesto similar, recorriendo los barrios más peligrosos de Buenaventura a bordo de un camión de bomberos, demostrando su disposición a estar físicamente presente junto a aquellos que sufren.
Un año antes, en marzo de 2021, su compromiso social se manifestó en la donación de 41 viviendas a familias necesitadas, una iniciativa emprendida en medio de graves amenazas de muerte proferidas por las bandas criminales que operan en la zona. Esta muestra de valentía y solidaridad subraya la resiliencia de Monseñor Jaramillo frente a los peligros inherentes a su labor pastoral en Buenaventura.
**Reconocimientos y el Nuevo Desafío en Montería**
La labor de Monseñor Jaramillo Montoya no pasó desapercibida. En octubre de 2025, fue galardonado con el prestigioso Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid. Este reconocimiento exalta a individuos y organizaciones que se distinguen por construir puentes de diálogo y entendimiento entre posturas divergentes, una descripción que calza perfectamente con la trayectoria del obispo en Buenaventura.
Ahora, Monseñor Jaramillo se prepara para enfrentar nuevos desafíos en Montería. La capital cordobesa no es ajena a sus propias problemáticas. La región ha sufrido las consecuencias de graves inundaciones que han afectado a una parte considerable de sus habitantes, generando emergencias humanitarias y socioeconómicas. A esto se suma la persistencia de dinámicas vinculadas al conflicto armado, que continúan incidiendo en la seguridad, debilitando el tejido social y exacerbando las difíciles condiciones humanitarias en el territorio, tal como lo ha señalado la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). La experiencia de Monseñor Jaramillo en la gestión de crisis y la promoción de la paz será, sin duda, un activo invaluable para la comunidad monteriana.
**Perfil del Nuevo Obispo de Montería**
Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal, dentro de la jurisdicción de la Diócesis de Pereira, y actualmente cuenta con 59 años de edad.
Su formación académica y eclesiástica es extensa y diversa. Realizó sus estudios sacerdotales en el Seminario Mayor María Inmaculada de la Diócesis de Pereira. Posteriormente, obtuvo una Licenciatura en Educación por la Universidad Católica de Pereira y una especialización en Gestión de Instituciones de Educación Superior de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, según la información proporcionada por la Oficina de Prensa del Vaticano.
Fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992. A lo largo de su carrera sacerdotal, ha ocupado múltiples cargos de responsabilidad, incluyendo: párroco de Villa Santana; Director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social; director de Cáritas Diocesana; Rector del Colegio Católico Baltasar Álvarez Restrepo; párroco de Santa Teresita del Niño Jesús en Dosquebradas; rector del Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira; y rector de la Universidad Católica de Pereira.
El 30 de junio de 2017 fue nombrado Obispo de Buenaventura, donde dejó una huella imborrable. En el ámbito de la Conferencia Episcopal de Colombia, ha desempeñado un rol activo como miembro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz, una instancia vital para los procesos de construcción de concordia en el país.
La Diócesis de Montería se prepara para iniciar un nuevo capítulo bajo la guía de Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, esperando que su probada trayectoria de compromiso social y búsqueda de la paz sea un faro de esperanza en los desafíos que la comunidad tiene por delante.




