27 marzo, 2026

**CUERNAVACA, MORELOS.** – En un momento de reflexión profunda para la sociedad mexicana, Mons. Ramón Castro Castro, quien preside la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y ostenta el cargo de Obispo de Cuernavaca, Morelos, ha emitido un enérgico llamado a los individuos involucrados en actividades delictivas para que consideren un camino de conversión y arrepentimiento. El líder religioso advirtió con firmeza sobre la naturaleza ilusoria y corrosiva del “dinero fácil”, señalando que este no solo “quema el corazón” sino que, a la larga, no ofrece redención alguna a quienes lo persiguen.

Las declaraciones del jerarca católico tuvieron lugar el 30 de diciembre de 2025, en la Catedral de Cuernavaca. Antes de presidir la misa de clausura del Año Jubilar, Mons. Castro Castro aprovechó un encuentro con medios locales como Diario de Morelos y 24 Morelos para dirigirse directamente a los perpetradores de la violencia y la inseguridad que afligen al país. Su mensaje se centró en la futilidad de la riqueza obtenida a través del daño ajeno y el sufrimiento colectivo.

“Me dirijo a los delincuentes, a los hermanos del crimen organizado, que causan tanto dolor a innumerables personas, todo en la búsqueda de un dinero que parece fácil”, expresó el prelado mexicano. A lo que añadió una reflexión sobre las consecuencias espirituales y morales: “¿De qué les servirá? No se llevarán absolutamente nada. Como siempre he dicho, ese dinero no solo consume los bolsillos, sino que también devora el corazón y la conciencia”. Mons. Castro Castro enfatizó que el peso del sufrimiento y la sangre derramada por las víctimas eventualmente recaerá sobre aquellos que los provocan, llevándolos a confrontar la magnitud de sus acciones.

La Iglesia Católica, según recordó el presidente de la CEM, mantiene una postura constante en su invitación al arrepentimiento y la transformación personal. En este sentido, subrayó la necesidad imperante de que los miembros del crimen organizado realicen un “examen de conciencia profundo” que les permita comprender el vasto daño que sus actividades generan en el tejido social. Este llamado a la introspección busca ser un catalizador para un cambio genuino en sus vidas.

El contexto de estas declaraciones es la persistente ola de inseguridad que afecta a diversas regiones de México. Datos filtrados de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), citados por el diario El Universal, revelan la presencia de más de un centenar de grupos criminales operando en el territorio nacional, variando en tamaño y alcance. Entre estos, destacan seis organizaciones designadas como terroristas por el Departamento de Estado de Estados Unidos en febrero de 2025: el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y Cárteles Unidos.

A pesar de que el año 2025 fue calificado como el menos violento de la última década en México, según el informe “MX: La Guerra en Números”, la realidad cotidiana sigue siendo sombría, con un promedio alarmante de 70 homicidios registrados diariamente en todo el país. Esta cifra subraya la magnitud del desafío que enfrenta la nación en materia de seguridad y la urgencia del mensaje de paz y conversión del Episcopado.

**La Conversión: Un Llamado Permanente Más Allá del Año Jubilar**

Durante su intervención, Mons. Castro Castro también hizo referencia al “periodo de gracia” que representó el Año Santo, cuya conclusión definitiva se esperaba para el 6 de enero, con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro por parte del Sumo Pontífice. Sin embargo, el obispo morelense aclaró que el fin de este periodo litúrgico no implica el cese de la misericordia divina ni de la invitación a la conversión.

“Se concluye un año, pero con ello no se agota ni la infinita misericordia de Dios ni la constante invitación a la conversión, pues esta es una misión permanente”, afirmó el prelado. Remarcó que la vida cristiana es un “continuo caminar”, una peregrinación constante en la que los fieles deben mantenerse motivados a vivir y profundizar en la esperanza.

El Obispo de Cuernavaca extendió su llamado a la conversión más allá del ámbito del crimen organizado, dirigiéndolo también a las familias y a cada ciudadano. Instó a todos a asumir su papel como “buenos ciudadanos”, reconociendo la responsabilidad individual de aportar un “granito de arena” para la construcción de un México más justo, pacífico y mejor. Este mensaje final resalta la visión de una sociedad donde el cambio personal se traduce en bienestar colectivo, fomentando una cultura de paz y respeto en todos los niveles.

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