Santo Domingo, República Dominicana – En una emotiva celebración eucarística que conmemoró los 53 años de incansable labor de la Renovación de los Encarcelados (REEN), Mons. Manuel Antonio Ruiz, Obispo de Stella Maris, ofreció una profunda reflexión sobre la presencia de Cristo en los lugares más inesperados: las prisiones. El prelado enfatizó que la visita a los reclusos no es meramente una obra de caridad, sino un encuentro directo con la figura de Jesús, una verdad central que impulsa la misión de la institución católica.
La Misa, celebrada en la parroquia San Vicente de Paúl en la capital dominicana, congregó a miembros de la comunidad eclesiástica, voluntarios de la REEN y fieles, todos unidos para celebrar medio siglo de servicio pastoral y social en las cárceles del país. Durante su homilía, Mons. Ruiz se adentró en las enseñanzas del juicio final, tal como se describe en el Evangelio, donde las obras de misericordia son el pilar fundamental para la vida cristiana.
“El Señor está presente en el preso, en el hambriento, en el enfermo. Cada vez que ustedes, voluntarios de la REEN, han cruzado los umbrales de una cárcel, se han topado con Jesucristo mismo”, aseveró el Obispo de Stella Maris, cuyo mensaje fue recogido en una comunicación oficial de su diócesis. Sus palabras resonaron con particular fuerza, subrayando cómo la labor de la REEN es una expresión viva y palpable del Evangelio en la sociedad dominicana. Este compromiso con los más vulnerables en el sistema penitenciario es, para la Iglesia, una manifestación auténtica de fe y amor cristiano.
El prelado no solo reconoció la dedicación pasada, sino que también lanzó un llamado urgente a la continuidad y expansión de esta vital misión. Instó a cada integrante de la REEN a convertirse en un multiplicador, invitando al menos a otras tres personas a sumarse al apostolado penitenciario. Esta visión busca asegurar la perennidad del servicio pastoral en las distintas cárceles dominicanas, garantizando que el acompañamiento espiritual y la asistencia integral lleguen a un número cada vez mayor de reclusos.
El Padre Jocelyn Antoine, CM, párroco de San Vicente de Paúl, se unió a las voces de gratitud, elogiando la entrega y la inquebrantable fidelidad de los voluntarios de la REEN. En su intervención, el Padre Antoine calificó la misión de la institución como “una auténtica encomienda confiada por Cristo a su Iglesia”, reafirmando el carácter sagrado y esencial de este apostolado.
**La Renovación de los Encarcelados (REEN): Un Compromiso con la Dignidad Humana**
Para comprender la magnitud de este aniversario, es fundamental conocer la trayectoria de la Renovación de los Encarcelados (REEN). Esta institución laical, de naturaleza social y sin fines de lucro, se erige sobre la Palabra de Dios, inspirada por el pasaje bíblico: “Me fuiste a ver cuando estuve preso” (Mateo 25, 36). Conformada por fieles católicos comprometidos, la REEN se dedica a la evangelización y a la provisión de asistencia integral para las personas privadas de libertad. Su acompañamiento abarca desde el apoyo espiritual hasta la salud, la educación, la asesoría legal y la asistencia social, buscando restaurar la dignidad y ofrecer esperanza a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema.
Los orígenes de esta noble causa se remontan a 1973, cuando una figura clave emergió: la señora Graciela Gratereaux de Díaz, cariñosamente conocida como “Mamá Ninón”. Invitada por el Padre Marcial Bedoya, “Mamá Ninón” visitó la cárcel de La Victoria, una experiencia que la marcó profundamente. La realidad de las condiciones infrahumanas que presenció encendió en ella una llama de compasión y acción. Fue así como comenzó lo que ella misma describió como “un regalo del Señor”, una misión que, con el tiempo, fue atrayendo a sacerdotes, religiosas y laicos que compartían su visión y su celo por los encarcelados.
La organización fue constituida legalmente en 1982, consolidando su estructura y permitiéndole expandir su alcance. Actualmente, la REEN extiende su labor a lo largo y ancho de la geografía dominicana, operando en las Arquidiócesis de Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, así como en las diócesis de San Juan de la Maguana, Baní y La Vega. Esta amplia cobertura demuestra el impacto significativo que la institución tiene en el sistema penitenciario del país.
El actual Consejo Directivo de la REEN está presidido por Dolores Magdalena Toribio Cruz de Genao, quien lidera la institución con dedicación. La acompañan en esta importante tarea Guillermo Ruiz, quien funge como secretario, y George Mary Mozhiparambil, encargada de la tesorería. Juntos, y con el apoyo de innumerables voluntarios, continúan el legado de “Mamá Ninón”, llevando un mensaje de fe, esperanza y asistencia práctica a miles de personas en las cárceles de la República Dominicana, reafirmando que, incluso detrás de los barrotes, la misericordia divina puede florecer.






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