En un contexto de fervor religioso y efervescencia política, monseñor Ricardo García, obispo de la Prelatura de Yauyos en Perú, ha lanzado un llamado a los fieles a vivir con intensidad la Semana Santa y, al mismo tiempo, a ejercer un voto consciente y meditado en las próximas elecciones presidenciales. Desde la celebración del Domingo de Ramos, el 29 de marzo de 2026, el líder religioso subrayó la íntima conexión entre la fe y la responsabilidad cívica, instando a los ciudadanos a discernir cuidadosamente a los futuros líderes del país.
El mensaje de monseñor García, difundido a través de las redes sociales de la Prelatura de Yauyos, se centró en la importancia de aprovechar el recogimiento de la Semana Mayor para una profunda reflexión sobre el destino de la nación. “Este tiempo de recogimiento en Semana Santa nos da una ocasión para pensar en nuestra patria”, afirmó el obispo, destacando la necesidad de una “sanación del cielo” para un país que, a su juicio, se encuentra bajo los efectos perniciosos de la corrupción. El prelado vinculó directamente este flagelo social con el pecado, señalando que “la corrupción es, nada menos, consecuencia del pecado. El pecado corrompe las estructuras, corrompe a la gente”. Esta perspectiva teológica ofrece una base para entender la gravedad de la crisis moral y la urgencia de buscar soluciones integrales.
En este sentido, el obispo de Yauyos articuló criterios claros para la elección de los próximos gobernantes. Hizo un llamado a los votantes a dedicar tiempo al “silencio, el recogimiento” para meditar sobre quiénes deben asumir las riendas del poder. La elección, según monseñor García, debe recaer en candidatos que presenten “un plan realizable, que no atente en nada contra la ley de Dios, un plan que sea viable”. Adicionalmente, el prelado enfatizó la trascendencia de seleccionar a “personas que tengan una trayectoria limpia, correcta”, capaces de “ejecutar” y “hacer las cosas”. Este consejo resalta la necesidad de líderes íntegros y competentes, cuya idoneidad no solo se mida por sus propuestas, sino también por su ética personal y profesional.
El contexto electoral en Perú para el año 2026 es particularmente complejo. La primera vuelta de las elecciones presidenciales, fijada para el domingo 12 de abril, contará con la participación de 36 candidatos que aspiran a la presidencia. Acompañando a cada fórmula presidencial, se presentan listas completas para un Congreso que, en esta ocasión, recupera su estructura bicameral, con la elección de senadores y diputados. Además, los ciudadanos peruanos deberán elegir a sus representantes para el Parlamento Andino, un órgano consultivo fundamental para la integración regional.
El escenario político se muestra fragmentado, con una alta dispersión del voto. Según la última encuesta de Datum, la contienda se presenta sin un claro favorito. Keiko Fujimori lidera las preferencias con un 13%, seguida de Rafael López Aliaga con 11.7% y Carlos Álvarez con 6.9%. Estos porcentajes reflejan la dificultad de cualquier candidato para obtener la mayoría absoluta requerida en la primera vuelta. Por ello, una eventual segunda vuelta entre los dos candidatos más votados ya está programada para el domingo 7 de junio, anticipando un prolongado proceso electoral. Ante esta diversidad de opciones, el mensaje de monseñor García cobra especial relevancia, al buscar guiar a los votantes hacia una decisión informada y moralmente responsable.
Paralelamente a su exhortación cívica, monseñor García reiteró la profunda significación de la Semana Santa. Describió este periodo como el “momento central en la historia de nuestra fe, cuando Cristo se entrega por nosotros y muere en la cruz”. Es un tiempo propicio para “un reencuentro con Dios, con la fe, con la Iglesia”, donde, metafóricamente, “Cristo pasa a nuestro lado”. El obispo invitó encarecidamente a los fieles a participar activamente en los oficios litúrgicos propios de estos días y, de manera especial, a acercarse al sacramento de la Confesión.
Para monseñor García, la Confesión es un pilar fundamental de la vida espiritual, pues permite experimentar “la alegría que trae la resurrección de Jesús”. Subrayó que Jesús, al resucitar, “vence a la muerte, vence al pecado”, y a través de la Penitencia, los creyentes también pueden alcanzar esa victoria personal. El prelado de Yauyos enfatizó que, si bien estos días pueden ser de descanso, el verdadero sentido de la Semana Santa debe estar marcado por la oración y la caridad. “A todos los animo a que participemos en estos días y que crezcamos. Cristo pasa a nuestro lado, que no nos tome como si no nos diéramos cuenta”, concluyó, llamando a una profunda conciencia espiritual y a la acción tanto en la esfera personal como en la comunitaria. El mensaje del obispo subraya, en última instancia, la interconexión entre la vida de fe y el compromiso ciudadano para la construcción de una sociedad más justa y ordenada.








