23 febrero, 2026

Ciudad del Vaticano – En el marco de los ejercicios espirituales cuaresmales que convocan anualmente al Papa Francisco y a los miembros de la Curia Romana, el Obispo de Trondheim (Noruega), Mons. Erik Varden, ha ofrecido una serie de meditaciones profundas que invitan a una introspección radical. Este monje trapense, reconocido por su singular trayectoria personal y su influyente obra como escritor espiritual, ha planteado un urgente “éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo”, proponiendo la figura milenaria de San Bernardo de Claraval como guía para un viaje de transformación personal.

Las reflexiones de Mons. Varden, tituladas “Iluminados por una gloria oculta”, se desarrollan en la Capilla Paulina y se nutren de la vasta herencia espiritual de San Bernardo de Claraval (1090-1153). Este icónico monje cisterciense, que fue consejero de príncipes, director espiritual, fundador de monasterios y mediador en conflictos políticos, es presentado por Varden no solo como un referente histórico, sino como un modelo práctico para el itinerario de conversión que la Cuaresma propone.

**El Itinerario de San Bernardo y la Conversión Personal**

En su segunda meditación, Mons. Varden enfatizó cómo la enseñanza de San Bernardo sobre la conversión emerge de su propia lucha interna. El santo, quien a los 25 años fue nombrado abad de Claraval, aprendió a no presumir que su camino era siempre el correcto, una lección forjada “por la experiencia, las heridas y las provocaciones”. Esta profunda experiencia le llevó a cuestionar sus propias suposiciones y a maravillarse ante lo que Varden describe como “la justicia misericordiosa de Dios”. Para el obispo noruego, San Bernardo es un compañero ideal para cualquiera que decida emprender un “éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo”, con la mirada puesta en la verdad sobre sí mismo y en “el amor de Dios que todo lo ilumina”.

Mons. Varden recordó el extraordinario carisma y la capacidad de trabajo de San Bernardo en el siglo XII. Cuando la Orden del Císter, fundada por Roberto de Molesme en 1098, aún buscaba consolidarse, Bernardo, a pesar de la oposición familiar, decidió unirse. Su fervor fue tal que convenció a una treintena de parientes y amigos para que lo acompañaran, generando una oleada de vocaciones que fue decisiva para la naciente reforma cisterciense, a la que el propio Mons. Varden pertenece. Esta corriente fue tanto una innovación como una reforma, concebida, en palabras de Varden, como un “novum monasterium” que “no nació como reacción contra algo o alguien”, una característica que el obispo noruego valora como clave para proyectos duraderos y significativos.

**La Fe Auténtica: Más Allá de las Guerras Culturales**

Durante la primera jornada de los ejercicios espirituales, Mons. Varden también dirigió un contundente mensaje a los cristianos, instándolos a resistir la tentación de utilizar el Evangelio como un “arma política”. Afirmó que la fe auténtica se mide por la fidelidad a Cristo y por la paz que los creyentes encarnan, una paz que “el mundo no puede dar”. Subrayó la imperiosa necesidad de esta insistencia en el contexto actual, donde la instrumentalización del lenguaje y los signos cristianos en “guerras culturales” es una preocupante realidad.

El obispo Varden hizo un llamado a los cristianos a oponerse a estas manipulaciones, no solo con indignación, sino enseñando activamente la naturaleza de la verdadera lucha espiritual. Para él, la paz cristiana no es una promesa de comodidad, sino una condición fundamental para la transformación de la sociedad. En esta misma meditación, identificó la ira como un peligro espiritual significativo, citando a San Juan Clímaco para enfatizar que “no hay mayor obstáculo para la presencia del Espíritu en nosotros que la ira”.

Asimismo, Mons. Varden reflexionó sobre la disciplina cuaresmal de la Iglesia, presentándola como un “programa” que promueve la claridad y la paz. La Cuaresma, explicó, “nos enfrenta a lo esencial”, eliminando distracciones y motivando una “abstinencia de los sentidos”, al tiempo que reta a los fieles a combatir los vicios y las pasiones dañinas con la simplicidad de un “sí, sí” y un “no, no”. Destacó cómo la liturgia eclesiástica establece este tono desde el inicio de la Cuaresma, mencionando el canto tradicional del Salmo 90 (91), *Qui habitat*, que se entona el primer domingo de Cuaresma, coincidiendo con la narración evangélica de la tentación de Cristo en el desierto.

**De Ateo a Obispo: Un Perfil Singular**

Nacido en 1974, Erik Varden presenta un perfil inusual entre los predicadores de los retiros curiales. Él mismo ha compartido en diversas ocasiones su fascinante trayectoria personal, que lo llevó desde el ateísmo a la fe cristiana. Este camino culminó con su ingreso en la Orden del Císter, tras una formación académica en las islas británicas. Años después, regresaría a su Noruega natal, donde fue nombrado obispo de Trondheim, combinando su vida monástica con una destacada faceta pública.

A su profunda experiencia monástica se suma una prolífica carrera como escritor de espiritualidad. Sus obras han alcanzado una amplia difusión internacional, abordando temas esenciales de la fe y la existencia humana. Títulos como *Sobre la conversión cristiana: entrar en el doble misterio*, invitan a una reorientación vital hacia Dios, navegando a través del dolor y el gozo. En *Heridas que sanan*, Varden amalgama una profunda reflexión teológica con su propia experiencia personal. Este estilo, caracterizado por un diálogo abierto y profundo con el ser humano contemporáneo, es una de las razones por las que su elección para dirigir estos ejercicios espirituales ha generado un considerable interés en diversos ámbitos eclesiales y más allá, ofreciendo una perspectiva fresca y accesible sobre los desafíos espirituales de nuestro tiempo.

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