El Paso, Texas – El Obispo Mark Seitz, líder de la Diócesis de El Paso y presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), ha emitido una contundente carta pastoral que condena las actuales campañas de detención y deportación masiva de inmigrantes como un “grave mal moral”. Esta declaración, considerada la primera de su tipo por un obispo estadounidense enfocada específicamente en esta problemática, resuena profundamente en una comunidad fronteriza que vive la realidad migratoria de manera cotidiana.
La carta, que fue publicada en un momento crítico y en vísperas de la asamblea plenaria de otoño de la USCCB en noviembre de 2025 en Baltimore, subraya una postura eclesiástica firme. Mons. Seitz no solo articuló una objeción moral, sino que también hizo un llamado explícito a la acción: “La actual campaña nacional de detención masiva es un grave mal moral al que hay que oponerse con la oración, la acción pacífica y los actos de solidaridad con los afectados.”
En sintonía con este mensaje de profunda preocupación y apoyo, la Diócesis de El Paso ha anunciado una vigilia especial que tendrá lugar el 24 de marzo. Este evento, concebido como un “acto de solidaridad cuaresmal”, invita a los fieles a “marchar y orar” junto a Mons. Seitz y su Obispo Auxiliar, Mons. Anthony Celino, para “implorar respeto por la vida humana” de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. El Obispo Seitz enfatizó la importancia de este tiempo litúrgico, señalando que “en este tiempo sagrado de Cuaresma, Dios nos invita a acompañar a Jesús sufriente en su camino hacia la cruz y hacia la nueva vida en la Resurrección”, dirigiendo un mensaje particular a las familias inmigrantes en la comunidad.
La motivación de Mons. Seitz, según sus propias palabras, proviene de un mandato superior. Afirmó que “Nuestro Santo Padre, el Papa, me pidió personalmente que me solidarizara con las familias migrantes que sufren y que no guardara silencio”. Este llamado papal refuerza la base teológica y moral de su postura, comprometiéndolo a “defender la dignidad que Dios le ha otorgado a cada persona en nuestra comunidad fronteriza”, un principio fundamental de la enseñanza social católica.
La misiva del Obispo Seitz se suma a un mensaje especial sobre inmigración aprobado por la USCCB durante su Asamblea Plenaria de Otoño el 12 de noviembre de 2025. En dicho mensaje, los obispos de Estados Unidos expresaron conjuntamente su “oposición a la deportación masiva e indiscriminada de personas” y manifestaron su preocupación por las condiciones de los centros de detención. La Conferencia Episcopal también elevó sus oraciones “por el fin de la retórica deshumanizadora y la violencia, ya sea dirigida a los inmigrantes o a las fuerzas del orden”, reflejando una postura unificada contra la deshumanización y a favor de un trato digno para todos.
El Obispo Seitz detalló en su pastoral el impacto directo de estas políticas en la comunidad de El Paso. Describió cómo las fuerzas del orden están deteniendo a individuos al salir de procedimientos judiciales migratorios, despidiendo a trabajadores de sus empleos y cómo padres de familia se ven impedidos de trabajar debido a la revocación de sus permisos. Con un tono de profunda empatía, Mons. Seitz aseguró a los afectados: “A todos aquellos afectados por el odio y la discriminación, y que temen lo que pueda venir, sepan que la Iglesia está con ustedes. Como su obispo, llevo su dolor conmigo cada día, en mi corazón y en mis oraciones.”
Especialmente crudo fue el testimonio sobre las condiciones en los centros de detención, con una mención específica al centro de detención de inmigrantes Camp East Montana de El Paso. El Obispo denunció que “las jóvenes sufren tortura psicológica durante meses en centros de detención privados, incluso cuando, coaccionadas por las condiciones de su encarcelamiento, suplican ser deportadas”. Estas experiencias, según Seitz, llevan a muchos a “volver a sentirse menos que estadounidenses”, socavando su sentido de identidad y pertenencia.
Para confrontar esta realidad, la Iglesia Católica de El Paso ha prometido “redoblar sus esfuerzos con quienes trabajan en el juzgado del centro, en los centros de detención, en Ciudad Juárez y con las familias de nuestras parroquias”. Este compromiso se enfoca en “seguir celebrando sus contribuciones a nuestra comunidad, defendiendo su dignidad humana y trabajando para acabar con el racismo y hacer realidad la reforma migratoria”.
El Obispo Seitz enfatizó la urgencia de “reformas migratorias significativas”. Argumentó que “si bien necesitamos reformas migratorias significativas, es una injusticia que las familias, los niños y las personas vulnerables paguen las consecuencias de nuestra inacción”, y añadió que “las políticas, las leyes y las fronteras deben estar siempre al servicio de la dignidad humana, la seguridad genuina de la comunidad y el bienestar humano”.
En un llamado directo a las fuerzas del orden, Mons. Seitz reconoció la importancia de su labor para mantener la seguridad de la comunidad, afirmando que se siente afortunado de tener amistades entre agentes locales y de inmigración. Sin embargo, no dudó en señalar una grave preocupación: “Pero la muerte de personas detenidas por motivos de inmigración es inaceptable”. Para respaldar esta preocupación, la Diócesis de El Paso citó datos alarmantes: 38 personas han fallecido bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde el inicio del año fiscal 2025. Esta cifra representa un dramático aumento del 58% en comparación con el total de muertes registradas durante los cuatro años fiscales anteriores combinados (24 muertes), evidenciando una crisis humanitaria creciente.
Frente a este escenario, Mons. Seitz hizo un vehemente llamado a las autoridades migratorias a discernir sus acciones, instándolos a seguir los principios del Evangelio en lugar de un “orden inmoral”. Ofreció orientación moral, declarando: “Nadie está obligado a obedecer una orden inmoral. Les imploro a todos los involucrados que disciernan cuidadosamente, con integridad y honestidad, las exigencias morales del Evangelio en este momento”. Prometió el apoyo incondicional de la Iglesia: “Les prometo el apoyo pastoral de nuestros sacerdotes, capellanes y el mío propio mientras afrontan con sinceridad los dictados de su conciencia. También los tengo presentes en mis oraciones.”
La carta concluye con una invocación a la patrona de las Américas, un símbolo de esperanza y protección para los migrantes: “Que María de Guadalupe, que nos desafía a construir un hogar común de ternura y amor, ruegue por nosotros.” Con este mensaje, el Obispo Mark Seitz no solo marca un hito en la pastoral migratoria estadounidense, sino que también reafirma el compromiso inquebrantable de la Iglesia con la dignidad humana y la justicia social en un contexto de creciente polarización y sufrimiento.



