Washington D.C. – En una enérgica declaración que ha resonado en los círculos de la política y la fe en Estados Unidos, el Obispo de Winona-Rochester, Mons. Robert Barron, ha refutado categóricamente las afirmaciones de Carrie Prejean Boller, una exmiembro de la Comisión Presidencial sobre Libertad Religiosa, quien aseguró haber sido destituida por sus convicciones católicas. Barron, una figura de notable influencia en la Iglesia Católica estadounidense y también miembro de dicha comisión, calificó las acusaciones de Boller como “absurdas” e “inverosímiles”, insistiendo en que su salida se debió a una conducta inapropiada durante una audiencia oficial y no a su fe.
La controversia estalló tras la remoción de Boller de la comisión en febrero, a raíz de una audiencia celebrada el 9 de febrero cuyo propósito era abordar el creciente problema del antisemitismo en Estados Unidos. Según informes, Boller, conocida por su activismo y su pasado como exconcursante de Miss California USA, desvió repetidamente el enfoque de la discusión hacia el sionismo, un movimiento que respalda la autodeterminación del pueblo judío en una patria en Israel. En varias ocasiones, la exmiembro interrumpió el procedimiento para expresar su postura, afirmando: “Soy católica, y los católicos no abrazamos el sionismo, para que lo sepan”. También interrogó a los testigos sobre su disposición a “condenar lo que Israel ha hecho en Gaza”, lo que fue percibido como una agenda personal que desvirtuaba el objetivo de la reunión.
El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, quien preside la comisión, justificó la destitución de Boller señalando que “ningún miembro de la comisión tiene derecho a secuestrar una audiencia para impulsar su propia agenda personal y política sobre cualquier tema”. Patrick enfatizó que lo ocurrido en la audiencia sobre el antisemitismo fue un claro ejemplo de este comportamiento, una violación de las normas que rigen el funcionamiento de la comisión.
En las semanas siguientes a su remoción, Carrie Prejean Boller llevó su caso al escrutinio público, utilizando plataformas digitales para denunciar lo que, según ella, era una injusticia. En una publicación del 20 de marzo en la red social X, Boller insinuó que la comisión no “se preocupa realmente por la libertad religiosa” y reiteró que fue expulsada “por expresar fielmente la enseñanza de la Iglesia”. En un giro polémico, también interpeló directamente al Obispo Barron, sugiriendo que él no estaba defendiendo adecuadamente la fe católica al permanecer en silencio ante su supuesta discriminación. “Si mi libertad religiosa no está protegida, entonces la de nadie lo está”, escribió dirigiéndose a Barron, pidiéndole que “por favor, hable” y “defienda a los católicos”.
La respuesta de Mons. Barron no se hizo esperar y fue contundente. El obispo refutó cada una de las alegaciones de Boller, desestimando la narrativa de persecución religiosa como “simplemente ridícula”. “La señora Prejean Boller no fue destituida por sus convicciones religiosas, sino por su comportamiento en una reunión de la Comisión el mes pasado: presionar a los testigos, afirmar agresivamente su punto de vista [y] secuestrar la reunión para sus propios fines políticos”, declaró el prelado, delineando una clara distinción entre la libertad de creencia y la conducta en un foro oficial.
Barron aprovechó la oportunidad para clarificar la posición católica sobre el sionismo, un tema que se ha vuelto crecientemente complejo en el discurso público. Señaló que él “suscribe plenamente” la postura católica, la cual incluye una inequívoca oposición al antisemitismo y el reconocimiento del derecho de Israel a existir como nación, pero que no lo exime de ser “más allá de la crítica”. Argumentó que, si la destitución de Boller se hubiera basado en estas creencias, sería ilógico que él, compartiendo principios similares, siguiera siendo un miembro activo de la comisión. “Pretender presentarse como víctima de prejuicio anticatólico o afirmar que se le ha negado la libertad religiosa es simplemente ridículo”, sentenció el obispo, desmontando la acusación de discriminación religiosa.
La Comisión Presidencial sobre Libertad Religiosa es un cuerpo asesor clave que aconseja al gobierno de Estados Unidos en temas cruciales de derechos religiosos, tanto a nivel nacional como internacional. Su mandato es asegurar que la libertad de culto sea protegida para todos los ciudadanos. En su reunión más reciente, celebrada el 16 de marzo, la comisión debatió la libertad religiosa en el ámbito de la atención médica. Durante esta audiencia, el Obispo Barron destacó una preocupación creciente: que los católicos están siendo cada vez más marginados del sistema de salud y de los servicios sociales, instando a una mayor articulación del “bien humano” en el espacio público y a resistir las presiones de las ideologías seculares.
La comisión cuenta con una diversa representación católica, lo que refuerza la improbabilidad de las afirmaciones de Boller sobre una persecución anticatólica. Entre sus miembros destacados se encuentran el presidente del Ethics and Public Policy Center, Ryan Anderson, y el Cardenal Timothy Dolan, Arzobispo Emérito de Nueva York. El consejo asesor de la comisión también incluye a figuras eclesiásticas de alto perfil como el Arzobispo de San Francisco, Mons. Salvatore Cordileone; el Obispo de Springfield, Mons. Thomas Paprocki; y el Obispo de Fort Wayne–South Bend, Mons. Kevin Rhoades.
La firme respuesta de Mons. Barron subraya la importancia de la decoro y el respeto por el mandato de una comisión pública, distinguiendo entre la defensa genuina de la libertad religiosa y la promoción de agendas personales. El episodio pone de relieve los desafíos que enfrentan las instituciones en la gestión de voces disidentes, especialmente cuando estas confluyen con complejas cuestiones de fe y política internacional.




