Washington D.C. – La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha emitido un comunicado expresando su firme apoyo a las recientes enmiendas del Departamento de Estado que amplían significativamente las restricciones sobre la financiación federal destinada a organizaciones extranjeras que promueven el aborto o ciertas ideologías de género y diversidad. Estas modificaciones actualizan la histórica Política de Ciudad de México y se agrupan bajo la nueva denominación de “Política para la Promoción del Florecimiento Humano en la Asistencia Exterior” (PHFFA, por sus siglas en inglés).
Los líderes eclesiásticos enfatizaron su compromiso con una “ayuda exterior robusta, que salvaguarde y afirme la vida humana de manera auténtica”. En su declaración, aplaudieron las nuevas directrices que buscan evitar que los fondos de los contribuyentes estadounidenses sean canalizados hacia entidades involucradas en lo que describen como “colonización ideológica”, refiriéndose a la promoción del aborto o la ideología de género en naciones extranjeras.
El pronunciamiento fue suscrito por figuras prominentes de la USCCB: el Obispo Edward Burns, quien preside el Comité de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud; el Obispo Daniel Thomas, al frente del Comité de Actividades Provida; y el Obispo Elias Zaidan, del Comité de Justicia y Paz Internacional. En un mensaje conjunto, los obispos reafirmaron que “Dios nos confía la responsabilidad de compartir nuestras bendiciones para contribuir a preservar la vida y la dignidad de nuestros hermanos y hermanas más necesitados”.
Asimismo, el comunicado incluyó un llamado a la administración para que la implementación de estas políticas se realice de forma que “reconozca la dignidad inherente de cada ser humano y no cause perjuicio a aquellos que se encuentran racial o étnicamente marginados”, subrayando la importancia de un enfoque humanitario y equitativo en la aplicación de las nuevas normativas.
**Expansión de la Política de Ciudad de México**
La Política de Ciudad de México, establecida originalmente en 1984 por la administración Reagan, ha sido un punto recurrente de controversia y ha experimentado fluctuaciones en su aplicación según las diferentes presidencias. Tradicionalmente, ha condicionado la entrega de ciertos fondos federales a organizaciones no gubernamentales (ONGs) extranjeras, prohibiendo que realicen o promuevan activamente el aborto como método de planificación familiar. Las recientes modificaciones, sin embargo, introducen restricciones adicionales que abordan actividades vinculadas con la “identidad de género” y los principios de “diversidad, equidad e inclusión” (DEI) en el contexto de la asistencia exterior.
Estas adiciones se integran en la mencionada Política para la Promoción del Florecimiento Humano en la Asistencia Exterior (PHFFA). Este marco regulatorio, según la documentación oficial del Departamento de Estado, “impone ciertos requisitos relacionados con el aborto a organizaciones no gubernamentales extranjeras, ONG estadounidenses, organizaciones públicas internacionales, gobiernos extranjeros y entidades paraestatales”. La amplitud de esta medida sugiere un impacto significativo en una vasta red de actores que reciben o gestionan fondos de ayuda exterior de EE. UU.
Dentro de la PHFFA, se encuentran también dos componentes específicos: la “Combate a la Ideología de Género en la Asistencia Exterior” (CGIFA) y la “Combate a la Ideología de Equidad Discriminatoria en la Asistencia Exterior” (CDEIFA). Estas denominaciones revelan un enfoque particular en la forma en que se conceptualiza y aborda la identidad de género y la equidad en los programas de asistencia internacional. Para los obispos estadounidenses, estas categorías representan una desviación de los valores que, a su juicio, deben guiar la ayuda humanitaria, y su rechazo a lo que denominan “colonización ideológica” se alinea directamente con la prevención de la promoción de estas visiones con fondos federales.
**Reafirmación del compromiso Provida**
El Obispo Daniel Thomas, en su intervención, hizo referencia a una declaración previa en la que ya había abordado las normativas referentes a la realización y promoción del aborto, así como el cese de la financiación para investigaciones que utilizan tejido fetal humano derivado de abortos. Reiteró con firmeza que “el dinero de los contribuyentes no tiene por qué financiar organizaciones que atacan a poblaciones vulnerables mediante el aborto”. Esta postura subraya la constante defensa de la USCCB por la vida desde la concepción y la objeción al uso de fondos públicos para prácticas que consideran contrarias a sus principios éticos y morales.
Al finalizar su participación, el Obispo Thomas concluyó: “Al tiempo que aplaudimos estas acciones que protegen a los niños no nacidos, renovamos nuestro compromiso con el diálogo y la oración por la administración, mientras buscamos defender toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural”. Esta declaración no solo celebra las nuevas directrices, sino que también reitera el compromiso continuo de la Iglesia Católica en Estados Unidos con la defensa de la vida en todas sus etapas y su disposición al diálogo con las autoridades gubernamentales.
La postura de la USCCB refleja una consolidación de su influencia en la formulación de políticas que afectan tanto a nivel nacional como internacional. Estas nuevas regulaciones prometen reconfigurar el panorama de la ayuda exterior de Estados Unidos, alineándola más estrechamente con una visión que, según sus defensores, promueve la vida y la dignidad humana desde una perspectiva específica, al tiempo que genera debate entre diferentes actores de la sociedad civil y el ámbito internacional.





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