4 marzo, 2026

En un pronunciamiento conjunto de gran calado, los presidentes de las Conferencias Episcopales de Italia, Alemania, Francia y Polonia han difundido un documento este 13 de febrero, instando a Europa a embarcarse en un proceso de “redescubrimiento de su alma”. Este llamado resuena en un momento crucial, cuando el continente se enfrenta a desafíos geopolíticos, sociales y culturales que ponen a prueba su cohesión y su visión de futuro.

Los firmantes de este significativo escrito son el Cardenal Jean-Marc Aveline, Arzobispo de Marsella (Francia); el Cardenal Matteo Zuppi, Arzobispo de Bolonia (Italia); Monseñor Georg Bätzing, Obispo de Limburgo (Alemania); y Monseñor Tadeusz Wojda, Arzobispo de Gdansk (Polonia). Su iniciativa surge como respuesta a la reiterada invitación de la Iglesia Católica para que Europa profundice en sus valores inherentes y reconozca la perdurabilidad de su herencia cristiana como pilar fundamental de su identidad.

La declaración subraya una perceptible sensación de angustia y desorientación entre amplios sectores de la ciudadanía europea. Este sentimiento se atribuye a las profundas transformaciones en el orden internacional y a la creciente polarización generada por múltiples conflictos y crisis globales. Ante este panorama, los prelados insisten en que el “Viejo Continente” debe reconectar con su esencia para poder ofrecer al mundo una contribución que consideran indispensable para el bien común global. Argumentan que esta revitalización espiritual y moral es esencial para que Europa mantenga su relevancia y su capacidad de influencia constructiva en la arena internacional.

El documento dedica una parte sustancial a reflexionar sobre las raíces cristianas de Europa, un hilo conductor que, según los obispos, ha moldeado profundamente su cultura, sus instituciones y su ethos social. Los líderes eclesiásticos ofrecen un análisis perspicaz de la evolución de la sociedad europea contemporánea, marcada por una rica diversidad cultural y la coexistencia de múltiples tradiciones religiosas. A pesar de que la proporción de cristianos practicantes pueda haber disminuido en algunas regiones, enfatizan que esta circunstancia no debe disuadir a los creyentes de regresar, con renovado coraje y perseverancia, a la fuente de su esperanza y a los principios que históricamente han guiado el desarrollo moral y ético del continente.

Recordando momentos clave de la historia europea, el texto evoca la creación de las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial, una iniciativa nacida de la necesidad imperante de construir una sociedad internacional basada en la reconciliación, el respeto a la libertad, la igualdad y la paz. En este contexto histórico, los obispos europeos reafirman el papel crucial de Europa como baluarte de la paz y la estabilidad, un legado defendido por los padres fundadores de la integración europea.

La declaración honra la memoria y el trabajo de figuras como Robert Schuman, Konrad Adenauer y Alcide De Gasperi, quienes, impulsados por una profunda fe cristiana, no se limitaron a ser visionarios idealistas, sino que se erigieron como arquitectos fundamentales de una estructura europea “magnífica, aunque intrínsecamente frágil”. Esta perspectiva histórica sirve para recordar que la construcción de Europa fue un proyecto ambicioso que exigió visión, compromiso y un profundo entendimiento de los valores humanos y espirituales.

Citando las palabras de Alcide De Gasperi, el documento remarca que “la Europa unida no nació contra las patrias, sino contra los nacionalismos que las han destruido”. Esta frase resalta la distinción entre un sano patriotismo y los nacionalismos excluyentes, subrayando que la unidad europea fue concebida como un antídoto contra las divisiones y los conflictos que asolaron el continente en el pasado.

Los prelados lanzan una advertencia contundente: Europa no puede permitirse el lujo de ser reducida exclusivamente a un mero “mercado económico y financiero”. Tal reducción, argumentan, traicionaría la visión original y holística de sus fundadores, quienes concibieron un proyecto mucho más amplio, arraigado en la solidaridad, la dignidad humana y una profunda comprensión del bien común. Por ello, la declaración exhorta a la recuperación y fortalecimiento del diálogo, incluso en situaciones de conflicto, y a la búsqueda incesante de la reconciliación y la paz como pilares fundamentales de la convivencia continental. Los obispos defienden que “Europa está llamada a buscar alianzas que sienten las bases de una auténtica solidaridad entre los pueblos”, proyectando su influencia más allá de sus fronteras.

En un apartado posterior, el documento centra su atención en el conflicto en Ucrania, un acontecimiento que, a pesar de su tragedia, ha contribuido paradójicamente a fomentar una mayor unidad entre los europeos. Esta crisis ha puesto de manifiesto la interdependencia y la necesidad de una respuesta colectiva. “El mundo necesita a Europa”, afirman los obispos con convicción. Esta urgencia, según ellos, debe ser asumida por los cristianos de todo el continente, impulsándolos a comprometerse con determinación, desde sus respectivos ámbitos, por el futuro de Europa, emulando la viva conciencia y el espíritu de compromiso de sus padres fundadores.

Para concluir su mensaje, los prelados europeos evocan las inspiradoras palabras de Robert Schuman, uno de los visionarios de la Unión Europea, quien afirmara que, “vivida como compromiso desinteresado al servicio de la ciudad, al servicio del hombre, la política puede convertirse en un compromiso de amor hacia el prójimo”. Este principio encapsula la esencia de la visión cristiana de la política como una vocación de servicio.

Finalmente, los obispos concluyen subrayando que, “en nombre de su fe, los cristianos están llamados a compartir con todos los habitantes del continente europeo su esperanza de una fraternidad universal”. Este llamado a la fraternidad trasciende las barreras religiosas y culturales, presentándose como una aspiración fundamental para la construcción de una Europa más justa, solidaria y pacífica, capaz de proyectar estos valores al resto del mundo.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos