Santa Cruz de la Sierra fue escenario reciente del XXIX Encuentro de los Obispos del Oriente de Bolivia, una cita clave que congregó a las principales autoridades eclesiales de la región. Durante tres jornadas intensas, desde el miércoles 4 hasta el viernes 6 de febrero, el evento se consolidó como un espacio fundamental para la escucha, el diálogo y el discernimiento colectivo sobre los apremiantes desafíos que enfrenta la Iglesia Católica en el actual y complejo contexto boliviano. La comunión episcopal y el compromiso pastoral renovado emergieron como los ejes centrales de las deliberaciones, buscando fortalecer la unidad eclesial y dinamizar la misión evangelizadora en esta vasta zona del país.
El encuentro, que se celebra anualmente, representa una oportunidad crucial para la reflexión profunda sobre la vida y la acción pastoral de la Iglesia en una de las regiones con mayor diversidad cultural y geográfica de Bolivia. La metodología adoptada, basada en la participación activa y el intercambio abierto, permitió abordar una agenda robusta, diseñada para ofrecer respuestas y orientaciones concretas a las comunidades católicas del Oriente Boliviano. Este tipo de encuentros regionales es vital para adaptar la pastoral a las realidades locales, fomentando la cercanía de los obispos con sus fieles y el clero.
La primera jornada del miércoles 4 de febrero se inauguró con el rezo de Laudes, un momento de oración comunitaria presidido por Mons. Juan Gómez, Obispo Auxiliar de Santa Cruz. Este acto litúrgico marcó el inicio de las actividades, encomendando el desarrollo del encuentro a la guía del Espíritu Santo y subrayando la dimensión espiritual inherente a la labor episcopal. Posteriormente, Mons. René Leigue Cesarí, Arzobispo de Santa Cruz y anfitrión del evento, ofreció una cálida bienvenida a los obispos, destacando la trascendencia de estos días para consolidar los lazos fraternos entre los pastores y reimpulsar la vital misión evangelizadora en el territorio. Su intervención enfatizó la necesidad de una Iglesia unida y proactiva frente a los retos contemporáneos.
Uno de los momentos más esperados fue la intervención de Mons. Aurelio Pesoa, Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB). Con unas palabras de orientación pastoral, Mons. Pesoa se dirigió a los presentes, enfatizando el rol esencial e irrenunciable de la Iglesia como promotora de esperanza y constructora de puentes en el complejo escenario social, político y económico que atraviesa Bolivia. Su mensaje resonó con fuerza, recordándoles a los obispos su llamado a ser faros de luz y consuelo en tiempos de incertidumbre. La jornada inaugural también incluyó un exhaustivo repaso de la memoria del encuentro anterior, un ejercicio fundamental para evaluar los avances obtenidos, identificar los desafíos persistentes y revisar los compromisos previamente asumidos, garantizando así la continuidad y la coherencia en la acción pastoral.
La tarde del primer día se caracterizó por una dinámica de trabajo intensivo, donde los obispos, acompañados por un grupo selecto de sacerdotes de la región, se dividieron en grupos. El objetivo de estas sesiones fue profundizar en temas pastorales específicos que afectan directamente a sus respectivas jurisdicciones. Este formato permitió un análisis más detallado y un diálogo más íntimo, culminando en puestas en común y debates abiertos en un ambiente de escucha mutua y discernimiento colectivo, facilitado por la moderación de Mons. Eugenio Cóter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando. La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia Universitaria Sagrado Corazón de Jesús, presidida por Mons. Pesoa, un espacio de fe y comunión que selló las actividades del día.
El segundo día, jueves 5 de febrero, estuvo dedicado a abordar temas de vital importancia para el futuro de la Iglesia Católica en Bolivia. Las discusiones se centraron en los desafíos multifacéticos del ministerio sacerdotal, un tema recurrente en las agendas eclesiales que busca fortalecer la formación, el acompañamiento y la santidad de los presbíteros. La pastoral vocacional también ocupó un lugar preponderante, con reflexiones sobre cómo fomentar nuevas vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada, fundamentales para la continuidad de la misión evangelizadora. Además, se analizó el progreso y las perspectivas del trabajo de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), una institución de reciente creación que busca articular esfuerzos pastorales y ecológicos en la región amazónica, crucial para una parte significativa del Oriente boliviano. La preocupación por la evangelización en la Amazonía y el cuidado de la Casa Común se manifestó como un compromiso transversal.
Un punto adicional de la agenda fue la planificación de las actividades conmemorativas por el trigésimo aniversario de la fundación de la Escuela Superior de Comunicación Audiovisual “Diakonia”. Esta institución ha desempeñado un papel significativo en la formación de comunicadores católicos en Bolivia, adaptando el mensaje evangélico a los lenguajes y plataformas contemporáneas. La celebración de sus tres décadas representa una oportunidad para reconocer su legado y proyectar su futuro en un mundo cada vez más digitalizado.
El encuentro de los obispos culminó el viernes 6 de febrero con una reunión especial en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, sede Santa Cruz. Este último segmento de la agenda buscó estrechar lazos entre la pastoral universitaria y la jerarquía eclesial, reafirmando el compromiso de la Iglesia con la educación superior y la formación integral de los jóvenes. La presencia episcopal en un centro de estudios superiores subraya la importancia del diálogo entre fe y razón, y la misión de la Iglesia en el ámbito académico y cultural.
El XXIX Encuentro de los Obispos del Oriente de Bolivia no solo sirvió como un foro para la reflexión interna, sino también como una plataforma para reafirmar el compromiso de la Iglesia con el pueblo boliviano. Las conclusiones y directrices emanadas de estas jornadas se espera que impacten positivamente en la vitalidad de las diócesis y vicariatos del Oriente, marcando una hoja de ruta para una Iglesia más sinodal, misionera y cercana a las realidades de su gente, promoviendo la esperanza y la reconciliación en un país con tantos retos por delante.





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