25 marzo, 2026

Caracas, Venezuela – En un momento de profunda incertidumbre y desafíos para la nación, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha presentado una nueva Exhortación Apostólica, titulada “Despuntará tu luz como la aurora” (Is. 58, 8). El documento, leído este lunes en Caracas por Mons. Jesús González de Zárate, Arzobispo de Valencia y presidente del episcopado, busca ofrecer un “mensaje de esperanza” y orientación a los ciudadanos en medio de las complejas dinámicas que atraviesa el país, especialmente tras los recientes eventos que han polarizado aún más el escenario político.

La exhortación condensa las reflexiones y conclusiones de la CXXV Asamblea Ordinaria Plenaria del episcopado, celebrada en la capital venezolana entre el 4 y el 9 de febrero. En ella, los prelados abordaron las “inquietudes y temores” que permean la sociedad, haciendo eco de una situación nacional marcada por crisis multifacéticas. El texto episcopal también hace referencia a las palabras del Papa León XIV, pronunciadas el 4 de enero, quien subrayó que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz”. Esta cita papal resuena como un llamado a la unidad y a la búsqueda de soluciones constructivas.

**Cercanía y Exigencia de Justicia para los Presos Políticos**

La Iglesia venezolana no ha cesado de señalar la grave realidad del país, caracterizada por una prolongada crisis económica, social y política. En este contexto, los obispos han puesto especial énfasis en las persistentes “violaciones de derechos humanos y ciudadanos”, incluyendo la restricción a la libertad de expresión y la falta de garantías en el debido proceso legal y el derecho a la defensa. Ante esta situación, el episcopado ha ratificado su “cercanía y solidaridad” con los más de 600 presos políticos que, según sus registros, permanecen recluidos en Venezuela, así como con sus familias, quienes también sufren las consecuencias de estas detenciones.

La liberación de cientos de detenidos desde el pasado 3 de enero fue calificada por los obispos como un “signo positivo”. No obstante, la CEV insta a las autoridades a proceder con la “plena liberación” de todos aquellos que aún se encuentran privados de libertad por motivos políticos, así como de quienes, habiendo salido de prisión, permanecen bajo medidas cautelares restrictivas.

Un punto crucial de la exhortación es el apoyo explícito a la propuesta y el proceso de una “ley de amnistía general”. Los obispos la conciben como una medida “amplia e inclusiva”, que necesariamente debe ser “fruto de una extensa consulta a todos los sectores de la sociedad civil”. Consideran que una iniciativa de tal envergadura representaría un “paso importante para emprender el largo y difícil camino de la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática”. Complementariamente, los prelados se unieron a la demanda de diversos sectores de la sociedad venezolana para la derogación de aquellas leyes que “coartan los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional y los Convenios Internacionales”, con especial atención a las normativas que afectan la libertad de expresión y el acceso a la información.

**Defensa de la Soberanía Nacional y Autodeterminación**

La exhortación apostólica también aborda la delicada cuestión de la soberanía nacional y la autodeterminación del país. Los obispos rememoraron una vez más cómo la soberanía popular, manifestada en los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, fue desconocida por el sistema chavista, generando una profunda crisis de legitimidad y gobernabilidad.

Las consecuencias de este desconocimiento alcanzaron un punto álgido con la reciente captura de Nicolás Maduro. Si bien algunos han interpretado este evento como una posible vulneración del derecho internacional, otros, como señalan los prelados, lo ven como un catalizador que “abre caminos para lograr la democratización del país”. Ante este panorama, los obispos expresaron su preocupación por la “injerencia indebida de factores externos que han afectado seriamente la soberanía” venezolana durante varios años. En consecuencia, hicieron un llamado a los actores estatales y a la ciudadanía a tomar las acciones necesarias para “garantizar la soberanía y la autodeterminación sobre nuestro destino”, enfatizando la importancia de que las decisiones sobre el futuro de Venezuela recaigan en su propio pueblo.

**Construyendo el Futuro: Reconciliación y Atención a los Más Vulnerables**

Mirando hacia adelante, los obispos delinearon una visión para la construcción de un futuro cimentado en la justicia y la paz. Destacaron la necesidad imperante de alcanzar una reconciliación nacional, que permita a los ciudadanos identificarse “como un solo pueblo”. Su aspiración es que Venezuela vuelva a ser “un lugar de oportunidades de progreso y felicidad, especialmente para los más pobres”, quienes han sido los más golpeados por la prolongada crisis.

En este camino, la familia es identificada como la institución primordial para el desarrollo integral de las personas y la sociedad, por lo que se debe “fortalecer” su rol. Además, la exhortación enfatiza la urgencia de “superar las barreras que nos impiden construir la realidad del nosotros nacional con la participación e inclusión de todos los sectores del país”. Los prelados insisten en la promoción de “espacios de diálogo que conduzcan a un gran acuerdo nacional sobre el futuro que queremos construir”.

Un aspecto fundamental para lograr estos objetivos, según el episcopado, es superar el “empobrecimiento que hoy azota a un porcentaje mayoritario de la población”, una de las principales causas del éxodo masivo de millones de venezolanos. La Iglesia Católica, a través de sus diversas instancias, ha reafirmado su compromiso de ser un espacio y un actor que fomente el “encuentro, escucha y acompañamiento”, buscando generar “signos claros y creíbles de fraternidad y reconciliación” en la sociedad.

Finalmente, la Exhortación Apostólica concluye con una invitación a la fe y la acción: “Invitamos a todos a encontrar en la oración cotidiana, luz y fortaleza para enfrentar con decisión la coyuntura que hoy vivimos”. Los obispos animan a los venezolanos a intensificar sus obras de piedad durante el tiempo litúrgico de la Cuaresma, confiando en que la fe puede ser un pilar fundamental para superar las adversidades y construir un camino de esperanza para la nación.

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