En un gesto que reafirma su incansable compromiso con las comunidades migrantes, el sacerdote scalabriniano Patrick “Pat” Murphy ha trasladado su ministerio a un nuevo capítulo, aunque su misión permanece inalterable. Tras décadas de servicio pastoral, incluyendo más de doce años dedicados a la Casa del Migrante en Tijuana, México, el Padre Murphy, de 73 años, se ha reubicado a apenas unos kilómetros al norte, en la iglesia de Our Lady of Mount Carmel, ubicada en el distrito de San Ysidro, San Diego, California, Estados Unidos. Este movimiento, efectuado a mediados de septiembre de 2025, no representa un retiro, sino una adaptación en su ritmo de trabajo, permitiéndole continuar su fundamental acompañamiento pastoral tanto a migrantes como a los agentes fronterizos.
San Ysidro, un enclave neurálgico en la dinámica migratoria binacional, se alza como el cruce fronterizo terrestre más transitado del hemisferio occidental. Las cifras oficiales estadounidenses estiman un flujo diario de aproximadamente 70,000 personas en vehículos y 20,000 peatones ingresando a Estados Unidos a través de este puerto de entrada. La presencia constante de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol), una división clave del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., es un recordatorio palpable de la complejidad y el desafío que representa esta frontera. En este contexto, el Padre Murphy, nacido en Nueva York en 1952 y ordenado en 1980, encontró un nuevo hogar y un nuevo campo para su apostolado.
**Un Llamado a la Humanidad en la Frontera**
El mensaje central del Padre Pat resuena con una claridad evangélica: la imperiosa necesidad de tratar a todas las personas con humanidad. En una entrevista concedida a ACI Prensa a finales de enero de 2026, el sacerdote compartió un diálogo revelador con un agente de la Patrulla Fronteriza. “Me preguntó: ‘Padre, estoy escuchando sus sermones, ¿qué debo hacer? Porque no quiero perder mi trabajo’”, recordó el Padre Murphy. Su respuesta fue directa y compasiva: “Hay que tratar a la gente humanamente. Esta es tu vocación, y tienes que hacer tu trabajo, que es un trabajo importante, pero hacerlo con caridad, con un sentido de humanidad”. El agente, según el relato del sacerdote, afirmó que aplica este principio en su labor, recibiendo en ocasiones la gratitud de aquellos a quienes asiste.
Esta filosofía se extiende a su labor en las parroquias donde ahora sirve. Tanto en Our Lady of Mount Carmel como en Holy Trinity, una iglesia en El Cajón, al este de San Diego, el Padre Pat se encuentra al frente de una congregación diversa. En sus misas, convergen no solo migrantes y sus familias, sino también agentes de la Patrulla Fronteriza y del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). “Ellos dicen claramente: ‘cuando estamos en Misa no estamos operando como agentes de inmigración’”, explicó el Padre Murphy, destacando la atmósfera de paz y tranquilidad que permite a todos asistir a la Eucaristía sin la carga de sus roles profesionales o las tensiones fronterizas.
Aun reconociendo la necesidad de mantener el orden y la seguridad, el sacerdote scalabriniano expresó su postura matizada sobre la política migratoria. “Estoy de acuerdo con que busquen a los criminales, pero no tienen que deportar a la gente que tiene 20 años aquí, que tiene nietos aquí, para que pueda seguir su vida sin molestar a nadie”, afirmó, haciendo un llamado a la compasión y a considerar el arraigo de las personas en la comunidad.
**Un Compromiso Duradero con la Casa del Migrante**
A pesar de su cambio de ubicación, el Padre Pat Murphy mantiene una conexión inquebrantable con la Casa del Migrante en Tijuana. Cada semana, el sacerdote dedica parte de su tiempo a la recaudación de fondos y bienes materiales, asegurando que el centro pueda continuar ofreciendo sus vitales servicios. “Seguimos buscando ese dinero para mantener la casa abierta con todos los servicios”, enfatizó, subrayando la importancia de la ayuda continua.
Una de las iniciativas más exitosas que el Padre Murphy destacó es el Centro Scalabrini de Formación para Migrantes. Este programa ofrece una amplia gama de cursos, desde inglés y español hasta electricidad y aire acondicionado, empoderando a los migrantes con habilidades prácticas que les permiten “ganarse la vida” y facilitar su integración. “El año pasado tuvimos 25 cursos con más de 400 personas que se graduaron”, detalló el sacerdote, mencionando la creciente afluencia de migrantes haitianos que, si bien no buscan alojamiento directo en la casa, acuden al centro para aprender idiomas y computación. Este enfoque en la capacitación y la autosuficiencia es clave en la redefinición de la misión de la Casa del Migrante en Tijuana, buscando brindar estabilidad que disuada a las personas de realizar cruces fronterizos peligrosos.
**Reflexión Personal y un Llamado a la Conciencia Católica**
A sus 73 años, el Padre Murphy reflexiona sobre su prolongada trayectoria. “Dios tiene Su plan y tenemos que colaborar con el plan de Dios”, confesó, admitiendo que en sus inicios no imaginaba el camino que tomaría su vida. Sin embargo, no alberga quejas, sino un profundo agradecimiento por las “muchas experiencias muy bonitas” y la conexión duradera con personas de diversas ciudades que continúan apoyando su labor y la Casa del Migrante. Alentó a mantener ese contacto y a seguir apoyando a los inmigrantes en lo que describió como “este momento tan difícil”.
Finalmente, el Padre Pat Murphy dirigió un mensaje crítico a la comunidad católica, identificando la “ignorancia” como “el pecado más grande” frente al drama migratorio. Instó a los fieles a buscar “información correcta”, a cuestionar narrativas engañosas y a no dejarse llevar por prejuicios. “Los inmigrantes que yo conozco de toda mi vida, 95% son buena gente, son gente de la familia, que pueden ser tus vecinos sin problema y van a ser tus amigos toda la vida”, afirmó con convicción. Hizo un llamado a los católicos a investigar “lo que dicen los obispos sobre el tema de la migración y los inmigrantes, y toman la decisión y viven como Cristo quiere”.
La vida y obra del Padre Pat Murphy continúan siendo un testimonio vivo de fe, servicio y defensa de la dignidad humana en uno de los puntos más sensibles del mundo. Aquellos interesados en apoyar su labor o las iniciativas de la Casa del Migrante en Tijuana pueden encontrar información relevante a través de los canales oficiales de la institución.





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