31 marzo, 2026

El arzobispo Paolo Rudelli, quien hasta ahora se desempeñaba como nuncio apostólico en Colombia, ha sido convocado por el papa León XIV para asumir un rol de gran relevancia en la Curia Romana. El Pontífice lo ha nombrado sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, una de las posiciones más estratégicas y de mayor confianza dentro de la estructura administrativa de la Santa Sede. Este importante nombramiento se hizo efectivo a principios de esta semana, marcando un nuevo capítulo en la trayectoria diplomática y eclesiástica de monseñor Rudelli.

Desde su llegada a Bogotá en septiembre de 2023, monseñor Rudelli ejerció como representante papal en Colombia, un período que, según sus propias palabras, estuvo marcado por una profunda “experiencia de fe”. Durante su tiempo en el país sudamericano, se dedicó a fortalecer los lazos entre la Santa Sede y la Iglesia colombiana, visitando un amplio número de diócesis y vicariatos. Este contacto directo le permitió familiarizarse con la compleja realidad eclesiástica y social del país, un conocimiento que sin duda enriquecerá su futura labor en el Vaticano.

La función de sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado es central para el funcionamiento diario del Vaticano. Quien ocupa este cargo tiene la responsabilidad de gestionar los asuntos ordinarios del Santo Padre, sirviendo como un enlace crucial entre el Pontífice y los diversos dicasterios de la Curia. Entre sus atribuciones se encuentran la redacción y expedición de documentos pontificios, el seguimiento de los nombramientos eclesiásticos de alcance mundial, la difusión de las comunicaciones oficiales de la Santa Sede y la compleja organización logística de los viajes apostólicos del Papa León XIV. Es, en esencia, el jefe de personal del Vicario de Cristo, articulando y coordinando la vasta maquinaria que sostiene el pontificado.

Tras conocerse su nuevo destino, monseñor Rudelli dirigió una emotiva misiva al presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa. En su carta, Rudelli expresó su “sentimiento de profunda gratitud” por el tiempo vivido en el país, destacando la cálida acogida de los obispos y el invaluable aprendizaje obtenido al recorrer la geografía colombiana. Sus visitas le permitieron ser testigo de la dedicación de “muchísimos sacerdotes que llevan su carga pastoral con alegría y entrega”, comprometidos con la evangelización a través del anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramentos, elementos esenciales para fortalecer la esperanza de comunidades que a menudo enfrentan desafíos sociales considerables.

Asimismo, el arzobispo Rudelli elogió el compromiso de los diáconos permanentes, así como de las religiosas y religiosos, quienes con su carisma y servicio contribuyen significativamente a la obra evangelizadora. No dejó de reconocer la labor de los innumerables laicos que se esfuerzan por vivir sus vidas familiares y comunitarias “según los preceptos del Evangelio” y que apoyan activamente los diversos apostolados de la Iglesia. Con especial cariño, recordó el “entusiasmo de muchos jóvenes por descubrir su fe y seguir a Jesucristo”, en particular el de los seminaristas, novicios y novicias, quienes se preparan para responder con todas sus vidas al llamado de Dios.

Para monseñor Rudelli, esta vibrante realidad eclesial colombiana no es solo una “riqueza humana y de fe”, sino que constituye un “bastión de paz, de justicia y de libertad”, especialmente relevante en aquellas regiones –lamentablemente aún numerosas– asoladas por la violencia persistente. Subrayó el papel fundamental de la Iglesia como actor social y moral en la búsqueda de la reconciliación y la construcción de un futuro más justo.

El nuevo miembro de la Curia Vaticana finalizó su mensaje reiterando su profundo agradecimiento a dos Pontífices: al fallecido papa Francisco, quien lo nombró su representante en Colombia en un gesto de confianza, y al papa León XIV, por la actual llamada a “colaborar de cerca en el ejercicio cotidiano de su suprema misión”, bajo la dirección del Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado. Esta doble mención subraya la continuidad en el servicio a la Sede Apostólica, de un pontificado a otro.

En sus palabras de despedida, monseñor Rudelli exhortó a la Iglesia en Colombia a seguir construyendo, “con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad”. Hizo un llamado a ser una “Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo, que anuncia la Palabra, que se deja cuestionar por la historia, y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad”, citando directamente las inspiradoras palabras del papa León XIV pronunciadas durante la Misa de inicio de su pontificado, marcando así su adhesión a la visión del actual Sucesor de Pedro.

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