Desde el icónico balcón del Palacio Apostólico, el Papa León XIV dirigió su reflexión dominical a los fieles el 25 de enero de 2026, enfatizando la proclamación audaz del Evangelio en toda circunstancia y expresando su profunda preocupación por la persistente escalada del conflicto en Ucrania. La alocución del Pontífice, pronunciada previo al tradicional rezo del Ángelus, abarcó también importantes celebraciones eclesiales de la jornada.
**La Proclamación del Evangelio: Un Imperativo Permanente**
En sus palabras introductorias al Ángelus, Su Santidad abordó la relevancia atemporal de vivir y compartir la Buena Nueva en todas las circunstancias y en cada ambiente, incluso en aquellos momentos donde una “prudencia excesiva” podría sugerir lo contrario. La meditación papal se centró en el pasaje del Evangelio de Mateo que narra el inicio del ministerio público de Jesucristo, un momento fundacional en la historia de la salvación.
León XIV recordó cómo, tras recibir el bautismo, Jesús inició su predicación y convocó a sus primeros discípulos: Simón, a quien llamó Pedro; Andrés; Santiago; y Juan. Lo más revelador, según el Pontífice, fue el contexto en el que Cristo decidió comenzar su misión: “Ocurre en un momento que no parece el más adecuado”, señaló León XIV, refiriéndose a la noticia del arresto de Juan el Bautista. Esta coyuntura, humanamente, podría haber sugerido cautela, dado que los líderes de la época mostrarían poca apertura al mensaje del Mesías.
“Se trata de un momento que sugeriría prudencia, pero precisamente en esta situación oscura Jesús comienza a llevar la luz de la buena nueva: ‘El Reino de los Cielos está cerca'”, indicó el Papa. Esta paradoja, explicó, contiene una lección vital para la vida personal y eclesial contemporánea. Con frecuencia, ya sea por resistencias internas o por la percepción de circunstancias desfavorables, tendemos a pensar que no es el momento propicio para anunciar el Evangelio, para tomar una decisión importante o para impulsar un cambio necesario.
Sin embargo, Su Santidad advirtió contra el riesgo de caer en la indecisión o de quedar “prisioneros de una prudencia excesiva”. El Evangelio, afirmó, nos interpela a la confianza y a asumir riesgos. “Dios obra en todo momento y todo momento es bueno para el Señor, aunque no nos sintamos preparados o la situación no parezca la mejor”, sostuvo, alentando a los fieles a depositar su fe en la providencia divina.
**El Mensaje Universal en un Mundo Multicultural**
El Pontífice profundizó en otro aspecto significativo del inicio de la misión de Cristo: su elección de Cafarnaúm, a orillas del mar de Galilea, como punto de partida. Describió este lugar como un “territorio habitado principalmente por paganos”, un punto de encuentro y paso debido a su intenso comercio. “Podríamos decir que es un territorio multicultural atravesado por personas de diferentes orígenes y pertenencias religiosas”, explicó el Santo Padre.
Mediante este ejemplo, el Evangelio nos revela que el Mesías, aunque surgido de Israel, trasciende sus fronteras geográficas y culturales para proclamar a un Dios que se acerca a todos, sin exclusiones. “No ha venido sólo para los puros”, enfatizó el Papa, sino que “se mezcla en las situaciones y en las relaciones humanas”, buscando una conexión universal con la humanidad en su totalidad.
Esta enseñanza implica que los cristianos de hoy también deben “vencer la tentación de cerrarse”. El Pontífice reiteró que el Evangelio “debe ser anunciado y vivido en todas las circunstancias y en todos los ambientes”, sirviendo como levadura de fraternidad y paz entre individuos, culturas, religiones y pueblos. Al concluir esta parte de su profunda reflexión, León XIV instó a los fieles a acoger la llamada divina con alegría, reconociendo que cada instante y cada espacio de nuestra existencia son “visitados por Él y atravesados por su amor”. Concluyó con una sentida invocación a la Virgen María para que “nos conceda esta confianza interior y nos acompañe en el camino”.
**Un Urgente Llamado a la Paz en Ucrania**
Tras el rezo de la oración mariana, el Santo Padre desvió su atención hacia la arena internacional, expresando su “dolor” por la persistente y trágica situación en Ucrania. La nación, dijo, continúa siendo “objeto de continuos ataques”, exponiendo a “poblaciones enteras al frío del invierno” y a un sufrimiento incesante y desgarrador.
Manifestando su cercanía y sus oraciones por las víctimas, León XIV advirtió que “la prolongación de las hostilidades, con consecuencias cada vez más graves para la población civil, amplía la fractura entre los pueblos y aleja una paz justa y duradera”. Hizo un llamado vehemente a la comunidad global para que “intensifique aún más los esfuerzos para poner fin a esta guerra”.
La súplica del Papa se extendió más allá de Ucrania, invitando a orar por la paz “en Oriente Medio y en todas las regiones donde, lamentablemente, se lucha por intereses que no son los de los pueblos”. Con una frase lapidaria, sentenció: “¡La paz se construye respetando a los pueblos!”.
**Celebraciones Eclesiales y Jornadas Especiales**
Finalmente, el Pontífice recordó a la Iglesia universal que el 25 de enero se conmemora el Domingo de la Palabra de Dios, una iniciativa impulsada por su predecesor, el Papa Francisco, para profundizar en el conocimiento de las Sagradas Escrituras. Agradeció a todos aquellos que trabajan incansablemente para que la Palabra de Dios sea accesible y conocida por todos los fieles.
Adicionalmente, León XIV extendió su cercanía y su mensaje de solidaridad a “todas las personas afectadas” por la lepra, al celebrarse el Día Mundial de los Enfermos de Lepra, una jornada dedicada a concienciar sobre esta enfermedad y a apoyar a quienes la padecen.
También hizo referencia a la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, informando que, siguiendo la tradición, presidiría las Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros junto a representantes de diversas confesiones cristianas. Extendió su gratitud y bendición a todos los participantes, tanto en persona como a través de los medios de comunicación, deseándoles a todos un “buen domingo”.






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