Ciudad del Vaticano – En una decisión que busca asegurar la continuidad pastoral en la Diócesis de Barahona, República Dominicana, el Papa León XIV ha designado a monseñor Faustino Burgos Brisman, C.M., actual Obispo de Baní, como Administrador Apostólico de la mencionada diócesis. Este nombramiento, efectivo de inmediato, coloca a monseñor Burgos Brisman al frente del gobierno interino de Barahona hasta que el Santo Padre proceda con la nominación de un nuevo obispo residencial.
La figura del Administrador Apostólico es clave en la estructura de la Iglesia Católica, especialmente durante periodos de transición. Se trata de un prelado que asume la responsabilidad de una diócesis de manera provisional, con las facultades de un obispo diocesano, pero sin el título de ordinario propio. Su principal tarea es garantizar la estabilidad y el buen funcionamiento de la diócesis en el ámbito pastoral, administrativo y espiritual, preparando el terreno para la llegada del nuevo pastor. Esta medida es común cuando un obispo es trasladado a otra diócesis, renuncia, o, como en este caso, es nombrado para una nueva responsabilidad.
El movimiento en la Diócesis de Barahona se produce tras el traslado de monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, quien fue nombrado Obispo de La Vega el pasado 12 de junio y tomó posesión de su nueva sede episcopal el 1 de agosto. La pronta acción del Papa León XIV al designar un administrador apostólico subraya la importancia de mantener una guía espiritual y administrativa constante para los fieles de Barahona, una región de significativa relevancia eclesiástica y social en el suroeste de la República Dominicana.
Monseñor Faustino Burgos Brisman, con 66 años de edad, aporta una vasta experiencia pastoral y administrativa a esta nueva misión. Nacido el 15 de febrero de 1960, su trayectoria dentro de la Iglesia dominicana es notable. Sus estudios superiores incluyen Filosofía en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y Ciencias Religiosas en el prestigioso Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, instituciones fundamentales en la formación del clero en el país caribeño. Fue ordenado presbítero el 30 de mayo de 1987, iniciando así una carrera dedicada al servicio sacerdotal.
A lo largo de su ministerio, monseñor Burgos Brisman ha demostrado un compromiso profundo con la evangelización y la gestión pastoral. Complementó su formación académica con un diplomado en Estrategias y Administración de Centros Educativos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una muestra de su interés por la educación y la administración. Además, su búsqueda de crecimiento espiritual lo llevó a participar en un curso de Espiritualidad en el Centro Internacional de Formación San Vicente de Paúl en París, lo que denota su dedicación a la vida interior y su vocación vicentina.
Su servicio no se ha limitado a su país natal. Ha ejercido su ministerio en diversas parroquias tanto en la República Dominicana como en Haití, demostrando una visión eclesial transnacional y una capacidad de adaptación a distintos contextos culturales y sociales. También ha participado en misiones internacionales en Honduras y ha servido en Puerto Rico, consolidando un perfil de misionero con experiencia en el acompañamiento de comunidades en diferentes realidades latinoamericanas y caribeñas.
En 2017, la Santa Sede lo designó Obispo Auxiliar de Santo Domingo, una función de apoyo y colaboración fundamental para el Arzobispo Metropolitano de la capital dominicana. Posteriormente, en septiembre de 2023, fue nombrado Administrador Apostólico de Baní, una diócesis para la que sería designado obispo residencial en agosto de 2024. Esta secuencia de nombramientos temporales y definitivos destaca la confianza que el Papa y la jerarquía eclesiástica han depositado en sus habilidades de liderazgo y gestión. Su experiencia previa como Administrador Apostólico en Baní le otorga un conocimiento valioso para su actual rol en Barahona.
El Papa León XIV, en su continuo esfuerzo por fortalecer la estructura de la Iglesia universal y responder a las necesidades pastorales de las diócesis alrededor del mundo, ha tomado esta decisión que impacta directamente en la vida de los fieles de Barahona. La comunidad eclesial dominicana, a través de la Conferencia del Episcopado Dominicano, ha expresado su gratitud al Pontífice por esta provisión y ha manifestado su apoyo a monseñor Burgos Brisman en su nueva responsabilidad.
La Diócesis de Barahona, erigida canónicamente en 1976, abarca un territorio que incluye varias provincias de la región suroeste, una zona con desafíos socioeconómicos significativos. La presencia de un líder experimentado como monseñor Burgos Brisman es crucial para abordar estas realidades, fortalecer la fe, y promover la justicia social y el desarrollo integral de las comunidades. Su interinato será un periodo de continuidad y preparación para el futuro de esta importante porción del pueblo de Dios en la República Dominicana. La Iglesia espera con fe la pronta designación del nuevo Obispo de Barahona por parte del Papa León XIV.








