1 abril, 2026

El Papa León XIV ha dado un paso significativo en el proceso de canonización del Padre Henri Caffarel, al reconocer sus virtudes heroicas el pasado 23 de marzo. Este sacerdote francés, cuyo apostolado se centró en la guía y el acompañamiento de matrimonios hacia la santidad, se encuentra ahora más cerca de los altares. Nacido en Lyon el 30 de julio de 1903, Caffarel defendió la profunda convicción de que las parejas están llamadas a la felicidad y que el sacramento matrimonial es un camino privilegiado para alcanzarla.

Impulsado por esta visión y consciente de los desafíos que enfrentaban las uniones conyugales de su tiempo, el Padre Caffarel fundó en París, en 1939, el movimiento de espiritualidad conyugal “Equipos de Nuestra Señora”. Lo que comenzó como un modesto grupo de cuatro matrimonios en busca de cómo vivir su fe en pareja, se ha transformado en un legado vibrante y global.

**El nacimiento de un movimiento global**

Alberto Pérez Bueno y Mercedes Gómez-Ferrer Lozano, actuales responsables internacionales de los Equipos de Nuestra Señora, un matrimonio con 35 años de casados y tres hijos, compartieron en una entrevista cómo germinó este movimiento. “Todo empezó con cuatro matrimonios que acudieron al Padre Caffarel para preguntarle cómo podían vivir su fe en pareja”, relata Alberto. El sacerdote, sin una respuesta preestablecida en ese momento, les propuso emprender un camino de búsqueda conjunta, enriquecido por la perspectiva del sacerdocio y el sacramento matrimonial.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento, predominantemente laical, experimentó un rápido crecimiento. Hoy, su influencia se extiende por 92 países, aglutinando a más de 15.000 equipos. Esta expansión atestigua la relevancia perdurable de su propuesta espiritual para los matrimonios.

**Pilares: comunicación, oración y visión del matrimonio**

Desde los albores de los Equipos, el ahora Venerable Caffarel destacó la necesidad de fomentar la comunicación y la oración conyugal. Mercedes Gómez-Ferrer subraya que el sacerdote estaba convencido de que, al compartir los problemas y las inquietudes en pareja, se podía evitar el distanciamiento que observaba en muchas relaciones.

Alberto Pérez Bueno recuerda que Caffarel solía afirmar que “el sacramento del matrimonio es una imagen de Dios”, e incluso “probablemente la más perfecta que existe”. Para el fundador del movimiento, los esposos están llamados a la santidad a través de un recorrido de “trabajo, mejora personal, de amor, de paciencia y de construcción”. No concebía la santidad como un logro instantáneo, sino como un proceso vital continuo, donde el esfuerzo conjunto y la vida en común son fundamentales.

Mercedes añade que Caffarel veía el matrimonio como un signo que “refleja el amor de Dios” a través de la comunión entre los cónyuges. Esta relación, en su visión, es análoga a la que existe entre las tres personas divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta perspectiva, explicaba, permitía expresar con mayor claridad la idea de un Dios que es Amor, que se comunica y se expande en su propia naturaleza. Así, la santidad dejaba de ser un mero esfuerzo individual o una perfección moral, para situarse en la dinámica transformadora del amor.

**Un camino de crecimiento espiritual continuo**

La vida dentro de los Equipos de Nuestra Señora se estructura mediante una metodología concreta que trasciende las reuniones mensuales. Incluye la oración personal, el diálogo profundo y el compromiso individual. Cada equipo, compuesto por cinco o seis matrimonios, promueve “la escucha de la palabra, la oración personal, la oración conyugal y familiar, y un diálogo profundo ante el Señor que tenemos también todos los meses”.

En esencia, se trata de adoptar una “regla de vida” con una serie de elementos orientados a mejorar la vida cristiana. Además, cada año los equipos participan en un retiro, un tiempo de encuentro más prolongado, y abordan un tema de estudio mensual que luego comparten. Los responsables internacionales enfatizan que no es solo la reunión mensual, sino un camino integral y continuo de crecimiento espiritual.

Alberto señala que los Equipos de Nuestra Señora son, en cierta medida, “precursores de la sinodalidad” que fue promovida por el Papa Francisco. Destaca la naturaleza laical del movimiento, al tiempo que subraya la esencialidad del acompañamiento sacerdotal. Asimismo, enfatiza que los matrimonios miembros “ponen al servicio de los demás su tiempo, sus habilidades, sus carismas y sus dones para ir tejiendo comunidad”. Caffarel, de hecho, se preocupó especialmente de que esta iniciativa no se limitara a París.

Mercedes Gómez-Ferrer, quien tuvo la oportunidad de conocer al Padre Caffarel, recuerda que este se retiró en 1973, una vez que el movimiento estaba consolidado. Su convicción era que, si la obra era del Espíritu Santo y poseía un carisma para la Iglesia, no necesitaba su presencia constante, dejándola en manos de los laicos. Se retiró a una casa de oración en las afueras de París, donde inició su otra “gran obra”: enseñar a las personas a rezar. Su deseo primordial era “enseñar a la gente a acercarse a Cristo y ser un mediador para que cada persona pudiera tener un encuentro personal con Él” que transformara sus vidas.

**Desafíos actuales y la vigencia del mensaje**

Alberto y Mercedes explican cómo los matrimonios contemporáneos se enfrentan a nuevos desafíos, derivados del ritmo de vida acelerado y la masiva incorporación de la mujer al mundo laboral. Esto ha generado retos como la “falta de tiempo” y dificultades para “encontrar momentos para estar juntos y conversar”. Ante esta realidad, recuerdan el consejo constante del Padre Caffarel: “buscar estos tiempos, no dejarlos pasar”, ya que la vida “nos arrolla como un río a toda velocidad”.

Subrayan que, aunque los problemas de las parejas han evolucionado desde los años 30, la comunicación, el cuidado personal, el encuentro entre cónyuges y el encuentro con el Señor siguen siendo pilares esenciales para sostener el matrimonio en cualquier circunstancia.

El impacto del movimiento es notorio en diversas partes del mundo, desde Lituania, un país con un pasado de represión comunista, hasta naciones de África, donde promueve la igualdad y el abandono de prácticas como la poligamia. En Europa, los Equipos de Nuestra Señora contribuyen a fortalecer a las familias en sociedades cada vez más secularizadas.

Los responsables internacionales destacan la universalidad del movimiento: matrimonios de distintas culturas coinciden en el bien recibido, especialmente en “la posibilidad de rezar juntos” y en descubrir “lo difícil que habría sido sin la presencia de Cristo en su vida matrimonial”. En definitiva, la propuesta responde a un deseo profundo: a pesar de la disminución del matrimonio sacramental, “no hay una disminución del deseo de la gente de vivir en pareja”.

Mercedes Gómez-Ferrer alerta sobre una tendencia actual: “Ante el menor tropiezo, la tentación primera es abandonar”, y existe “muy poca pedagogía de la constancia, del perdón”. A esto se suma un “gran miedo al compromiso” y una reticencia a establecer vínculos duraderos o a formar parte de comunidades, a pesar de que, en el fondo, las personas “quieren ser felices y quieren continuar juntas”.

Por ello, la ayuda mutua y la vida en comunidad son fundamentales. “Es muy compleja la vida del matrimonio en solitario”, afirma. Los Equipos de Nuestra Señora ofrecen las herramientas y el apoyo necesario, creando un espacio donde los matrimonios comparten problemas y soluciones. Desde su experiencia, animan especialmente a los matrimonios jóvenes a acercarse a este camino de santidad.

Alberto Pérez Bueno y Mercedes Gómez-Ferrer expresan su inmensa alegría por la declaración del Padre Caffarel como Venerable, un reconocimiento largamente esperado tras “casi 20 años de recorrido” en el proceso de beatificación, el cual avanza ahora a la espera de un milagro obrado por su intercesión. Finalmente, ambos recalcan la vigencia y la necesidad de este movimiento de espiritualidad conyugal en el panorama actual. Ante la escasez de referentes y la confusión, los Equipos de Nuestra Señora “ofrecen orientación, comunidad y apoyo” para ayudar a las parejas a vivir su vocación y a alcanzar la felicidad, tal como lo anheló el Padre Henri Caffarel.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos