El Papa León XIV, el primer obispo de Roma nacido en Estados Unidos, ha reafirmado su profundo afecto por su nación natal, si bien enfatiza que su identidad primaria y su misión radican en ser el pastor universal de la Iglesia Católica. Estas declaraciones, que ofrecen una ventana a la compleja dualidad de su pontificado, se produjeron durante una reciente entrevista concedida a Tom Llamas de NBC News en la pintoresca localidad de Castel Gandolfo.
La conversación, que capturó la atención global, tuvo lugar el 29 de julio de 2025, en un ambiente de recogimiento y arte. Previamente, el Pontífice había participado en el emotivo “Cántico de la Paz”, un servicio de oración musical celebrado en el Borgo Laudato Si’, un rincón de los exuberantes Jardines Pontificios de Castel Gandolfo. El evento contó con la inspiradora interpretación del aclamado tenor italiano Andrea Bocelli, cuya voz añadió una capa de solemnidad y belleza a la ocasión, enmarcando el encuentro del Papa con la prensa en un contexto de búsqueda de armonía mundial.
León XIV, cuya presencia ya había sido notoria en la Plaza de San Pedro el 18 de junio, donde saludó a una multitud de peregrinos, incluyendo un nutrido grupo de estadounidenses, aprovechó la entrevista para ahondar en su visión sobre su singular origen. “Siento un gran amor por Estados Unidos”, expresó León XIV con franqueza a NBC News, reconociendo el lazo inquebrantable que lo une a su tierra de nacimiento. Sin embargo, añadió una aclaración fundamental sobre la naturaleza de su liderazgo espiritual: “Pero entiendo que mi misión tiene una dimensión muy importante: ser pastor de una Iglesia universal”. Esta distinción subraya su compromiso con la feligresía global, trascendiendo las fronteras geográficas y las identidades nacionales.
El Santo Padre profundizó en esta idea al describirse a sí mismo como “más bien el Papa que resulta ser estadounidense”, una frase que encapsula la particularidad de su nombramiento sin permitir que su nacionalidad eclipse su rol apostólico. Esta perspectiva no minimiza la relevancia de su herencia, sino que la integra en un marco más amplio de servicio a la humanidad. El Papa León XIV también reconoció la trascendencia histórica de su elección, tanto para él personalmente como para el pueblo estadounidense. “Reconozco, tanto para mí como para el pueblo de Estados Unidos, que ser el primer Papa estadounidense tiene una gran importancia”, afirmó, destacando el significado simbólico de su pontificado para millones de fieles en su país de origen.
Al reflexionar sobre los aspectos que más valora de Estados Unidos, León XIV hizo hincapié en la intrínseca sensación de libertad y las vastas oportunidades que la nación ha ofrecido a innumerables generaciones de inmigrantes. Entre estos se encuentran sus propios antepasados, cuya historia personal se entrelaza con la compleja y a menudo dolorosa narrativa estadounidense, incluyendo la mención de aquellos que “fueron tanto esclavos como dueños de esclavos”. Esta declaración resonó profundamente, revelando la diversidad y las contradicciones inherentes a la formación de la identidad estadounidense.
El Pontífice compartió detalles de su propia genealogía, revelando que sus abuelos maternos fueron inmigrantes. “Vengo de una familia donde mis abuelos maternos fueron inmigrantes”, dijo el Papa. “Hay una historia, por así decirlo, de crecer en una experiencia que me ayuda a reconocerme como uno de los mayores tesoros de Estados Unidos”. Esta herencia familiar le confiere una perspectiva única, permitiéndole comprender de primera mano el crisol cultural y la búsqueda de una nueva vida que ha definido a la nación. Su historia personal, según sus propias palabras, es un reflejo de los valores más preciados de su patria.
Mirando hacia el futuro, la posibilidad de una visita del Papa León XIV a Estados Unidos es un tema de gran expectativa. El Santo Padre reveló que el Vaticano se encuentra actualmente evaluando el calendario para concretar dicha visita. “Hoy estuvimos revisando el calendario de los próximos dos años. Aún no hay nada definitivo, pero espero estar allí pronto”, manifestó el Papa con una nota de esperanza, alimentando las expectativas de los fieles estadounidenses que anhelan recibir a su Pontífice en su tierra.
Cabe recordar que el Sumo Pontífice había regresado a Castel Gandolfo de forma breve el 29 de julio para el “Cántico de la Paz”, después de haber concluido su período de vacaciones en esa misma localidad italiana entre el 5 y el 27 de julio. Su retorno al Vaticano para retomar sus deberes habituales fue precedido por este significativo evento y la reveladora entrevista, que ofrece una visión clara de cómo León XIV equilibra su arraigo cultural con la inmensidad de su llamado espiritual global.








