En un significativo encuentro celebrado este pasado 18 de febrero de 2026 en el Palacio Apostólico del Vaticano, Su Santidad el Papa León XIV recibió a los miembros de la asociación Pro Petri Sede (Por la Sede de Pedro). Durante su discurso, el Pontífice destacó la invaluable labor de esta organización en el sostenimiento de la misión del Sucesor de Pedro y profundizó en la esencial libertad que requiere el ministerio pontificio para anunciar el Evangelio y defender la justicia en un mundo marcado por desafíos y turbulencias.
La reunión, que tuvo lugar menos de un año después de la Misa de inauguración de su pontificado el 18 de mayo de 2025 en la Plaza de San Pedro, sirvió para reafirmar el compromiso de Pro Petri Sede. Esta asociación, cuya misión principal es apoyar la labor del Santo Padre a través de la oración constante y el respaldo financiero a las iniciativas de la Santa Sede y del Pontífice, representa un pilar fundamental para la Iglesia universal.
El Papa León XIV, al iniciar su saludo, trazó un recorrido histórico de Pro Petri Sede, conectando sus raíces con los legendarios Zuavos Pontificios. Este cuerpo militar del siglo XIX, compuesto por voluntarios católicos de diversas naciones, se formó con el noble propósito de defender el Estado Pontificio frente a las ambiciones del ejército del Reino de Italia, que buscaba anexar Roma. El Pontífice rememoró el espíritu de aquellos Zuavos, quienes “se comprometieron de manera incondicional, llegando incluso a entregar sus vidas, para proteger la libertad del Pontífice romano, entonces seriamente amenazada”. Esta evocación histórica subraya una continuidad de dedicación y sacrificio al servicio del papado, aunque las formas de ese servicio hayan evolucionado drásticamente.
En la actualidad, los desafíos que enfrenta la Iglesia ya no se combaten con armas en el campo de batalla, sino a través de la fe, la caridad y la defensa de los principios evangélicos. El Papa León XIV expresó su profunda gratitud a los miembros de Pro Petri Sede por sus continuos esfuerzos, sus fervientes oraciones por la Sede de Pedro y, de manera particular, por sus generosas ofrendas materiales. Estas contribuciones son vitales para llevar a cabo la misión de la Iglesia, especialmente en favor de los más necesitados y vulnerables del mundo.
Un ejemplo concreto del impacto de estas ofrendas es el apoyo que Pro Petri Sede brinda actualmente a la construcción de un centro de formación para personas en situación de vulnerabilidad en Chiclayo, Perú. Esta ciudad, que guarda un significado especial para el Papa León XIV al haber sido su antigua diócesis antes de ser elevado al pontificado, representa un lazo afectivo y pastoral inquebrantable. El Santo Padre manifestó que esta obra de caridad “me permitirá, aunque distanciado por la geografía, mantener una cercanía espiritual y caritativa con todas esas personas”. Este proyecto no solo ofrece una ayuda material tangible, sino que también simboliza la continuidad del cuidado pastoral del Papa por aquellos a quienes sirvió directamente.
Continuando con su reflexión, el Obispo de Roma recordó la esencia de su propia misión, recibida directamente de Cristo: “la tarea de congregar en la unidad al pueblo fiel y de proclamar el Evangelio de la Salvación por toda la tierra”. En este contexto, subrayó que el carisma inherente a los Sucesores de Pedro implica una “libertad soberana” para poder cumplir con tan alta encomienda. Esta libertad no es un privilegio personal, sino una condición indispensable para el ejercicio pleno de su ministerio.
El Pontífice reconoció que “la proclamación del Reino de Dios encuentra obstáculos en numerosas regiones del planeta y se manifiesta de múltiples maneras”. Estas barreras pueden ser de índole política, cultural, ideológica o incluso material, dificultando la difusión del mensaje cristiano y la promoción de los valores evangélicos. Ante este panorama complejo, el Papa León XIV enfatizó la imperiosa necesidad de que, “en los tiempos turbulentos que atravesamos”, la figura de “Pedro” —es decir, el Papa— conserve “su total libertad para expresar la verdad, denunciar la injusticia, proteger los derechos de los más desfavorecidos, fomentar la paz y, sobre todo, anunciar a Jesucristo muerto y resucitado, el único horizonte posible para una humanidad reconciliada”.
En definitiva, el encuentro con Pro Petri Sede no solo fue una oportunidad para agradecer el apoyo incondicional de la asociación, sino también un marco para que el Papa León XIV articulase una visión clara de su pontificado. Un pontificado anclado en la defensa de la libertad fundamental del Vicario de Cristo para guiar a la Iglesia, predicar el Evangelio y ser una voz profética en un mundo que clama por verdad, justicia y paz. La combinación de la oración, el apoyo económico y la firmeza en la defensa de los derechos humanos y la dignidad, ilustra el camino que la Iglesia busca seguir bajo el liderazgo de Su Santidad.





