Prelado mexicano clausura tradicional rosario mensual en glorieta de Guanajuato tras cinco años de devoción
Una arraigada costumbre espiritual que convocaba a decenas de creyentes en el estado mexicano de Guanajuato ha llegado oficialmente a su conclusión. Durante un lustro, cada día 12 de cada mes, un punto neurálgico de la localidad de Celaya se transformaba en un espacio de recogimiento espiritual y súplica comunitaria.
Encabezados por la máxima autoridad eclesiástica local, los devotos se congregaban puntualmente frente a una representación escultórica de la Virgen María. Sin embargo, esta dinámica de fe callejera concluyó de manera definitiva el pasado 12 de octubre, marcando el cierre de un ciclo pastoral de gran trascendencia para la feligresía de la región.
El último encuentro comunitario en la Glorieta de los Fundadores
Cerca de un centenar de personas se dio cita en la emblemática Glorieta de los Fundadores para presenciar y participar en la última ceremonia mensual de esta índole. Este acto final fue conducido por el obispo antes de su inminente traslado y mudanza institucional hacia otra demarcación eclesiástica, según detallaron los canales oficiales de difusión de la Diócesis de Celaya.
La culminación de estas concentraciones responde directamente a la reorganización jerárquica dispuesta desde el Vaticano. Concretamente, el Papa León XIV designó al jerarca católico como el nuevo pastor de la Diócesis de Querétaro, un movimiento administrativo que transforma el panorama pastoral y obliga al prelado a iniciar una nueva etapa dentro de su ministerio episcopal.
Un lustro de historia en un punto clave de la ciudad
Las reuniones devocionales dieron inicio formal en el año 2021. El escenario elegido fue precisamente este monumento situado en uno de los accesos principales al municipio celayense, donde la efigie de la Virgen de la Purísima Concepción —reconocida patrona de la diócesis— convive visualmente con diversas estatuas dedicadas a figuras históricas de evangelizadores y pueblos originarios.


Durante la ceremonia de despedida, la estructura diocesana destacó que el obispo aprovechó la ocasión para expresar su profundo reconocimiento a todos los ciudadanos que lo respaldaron mes con mes, rememorando los “cinco años ininterrumpidos que tuvimos aquí de oración ante la Madre Santísima”, de acuerdo con los testimonios recabados durante la jornada.
Un legado de fe y convivencia ciudadana
Asimismo, el líder religioso subrayó el profundo impacto social y espiritual que adquirió este enclave urbano para los habitantes católicos, transformándose progresivamente “en un punto de encuentro para la devoción mariana y la convivencia entre los fieles”, un aspecto que consolidó el tejido comunitario en tiempos complejos.


Para cerrar su mensaje ante la multitud congregada, el prelado emitió unas emotivas palabras de gratitud hacia los asistentes más fieles que desafiaron las inclemencias del tiempo y los calendarios a lo largo de este periodo: “Gracias a todos los que estuvieron aquí, de pie, que nunca fallaron”, concluyó.








