24 septiembre, 2026

Liberación tras diez días de reclusión en Bogotá

El realizador audiovisual mexicano Samuel Adrián, responsable del polémico trabajo documental centrado en las denuncias sobre procedimientos de afirmación de género en menores en territorio colombiano, recuperó su libertad tras permanecer diez días bajo arresto en una estación policial del norte de la capital de ese país.

Su puesta en libertad se produjo tras cumplir con el periodo de sanción que le había sido impuesto, según confirmaron diversas plataformas digitales de agrupaciones sociales y registros gráficos difundidos a las afueras de la dependencia policial ubicada en la localidad de Usaquén.

El cineasta e influencer había sido interceptado por las autoridades migratorias el pasado 13 de septiembre en la terminal aérea internacional El Dorado de Bogotá. Su arribo al país sudamericano tenía como propósito principal su participación en un foro público sobre niñez e identidad junto al conferencista argentino Agustín Laje.

Motivos de la detención y controversia legal

La medida privativa de la libertad obedeció a un fallo por desacato judicial, derivado de la negativa del productor a acatar la orden de un tribunal de suprimir fragmentos específicos de su obra audiovisual. Dichos segmentos hacían referencia directa a un exespecialista en endocrinología pediátrica vinculado a un centro médico asistencial que reconoció públicamente haber aplicado tratamientos de reasignación a un centenar de menores de edad.

Además de la privación de libertad, la autoridad judicial le impuso una sanción económica equivalente a 15 salarios mínimos mensuales, una cifra cercana a los 5.600 dólares. Ante esto, movimientos sociales y organizaciones civiles locales informaron que la suma requerida para cubrir dicha penalización se logró reunir mediante una campaña de aportes económicos solidarios impulsada por centenares de ciudadanos.

Declaraciones públicas y postura del productor

A su salida del recinto policial, el realizador ofreció declaraciones a los medios de comunicación en las que defendió su decisión de no censurar el contenido audiovisual pese a los requerimientos legales vigentes. En su intervención, argumentó la necesidad de visibilizar la problemática abordada en su investigación.

“No íbamos a bajar ese documental porque teníamos que hablar, teníamos que mantenernos firmes, y creo que ha sido muy claro el grito de los colombianos que estamos a favor de la verdad, de lo bueno, lo justo, de la inocencia y la pureza de los niños, de custodiar sus corazones y sus mentes”, expresó ante la prensa.

Asimismo, el productor externó su agradecimiento a los colectivos ciudadanos, profesionales de la salud y actores políticos que le brindaron respaldo durante su estancia en prisión, centrando sus críticas en los modelos de atención médica dirigidos a la infancia.

“Las víctimas son los papás sometidos entre la espada y la pared para decirles que prefieren tener un hijo trans o un hijo muerto. Entonces son esos papás que han sido víctimas de las mentiras de una industria que lucra con los más inocentes. Las verdaderas víctimas son estos niños que han sufrido consecuencias irreversibles y que se han dañado su futuro a raíz de estas terribles decisiones que fueron tomadas con base en mentiras”, puntualizó.

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