Qlayaa, Líbano – En una jornada marcada por el dolor y la profunda devoción, miles de personas se dieron cita a mediados de marzo en el pueblo fronterizo de Qlayaa, al sur de Líbano, para rendir un último homenaje al Padre Pierre El-Rahi. Este sacerdote maronita, ampliamente querido por su comunidad, perdió la vida tras resultar herido en un ataque aéreo israelí en medio de la escalada de hostilidades que azota la región. Su funeral se ha convertido en un potente símbolo de la resiliencia y la inquebrantable fe de la población local, así como de la búsqueda de paz en una zona castigada por la violencia.
La emotiva ceremonia tuvo lugar en los alrededores de la histórica iglesia de San Jorge, epicentro del ministerio del Padre El-Rahi. La multitudinaria congregación incluyó a innumerables familias de Qlayaa, residentes locales y personas desplazadas que habían buscado refugio en la aldea. También estuvieron presentes un amplio número de sacerdotes maronitas provenientes de diversas partes del país, así como destacadas autoridades civiles, todos unidos en el pesar. Según informes de medios como The Eastern Church, el sentimiento generalizado entre los asistentes era de una pérdida profundamente personal, como si estuvieran despidiendo a un ser querido cercano, un “padre” para todos. Esta reacción reflejaba el vínculo genuino y la cercanía que el presbítero había forjado con su comunidad a lo largo de décadas de servicio.
El Padre El-Rahi era el párroco de la iglesia de San Jorge en Qlayaa, una aldea de mayoría cristiana con una población cercana a los 8.000 habitantes, estratégicamente ubicada en las proximidades de la frontera con Israel. Su parroquia no solo era su lugar de trabajo, sino el núcleo de su vocación pastoral dentro de la Iglesia Maronita. Esta Iglesia católica oriental mantiene plena comunión con el Papa y su patriarcado, con sede en Bkerke, Líbano, y juega un papel crucial en la vida religiosa y social del país.
**Un pastor que decidió permanecer con su rebaño**
A medida que la violencia se intensificaba en el sur del Líbano, el Padre El-Rahi reafirmó de manera inquebrantable su compromiso de permanecer junto a su comunidad. Esta decisión la tomó incluso cuando muchos otros habitantes de la región se veían forzados a abandonar sus hogares ante el peligro constante. En una de sus últimas apariciones televisivas, recogidas por el National Catholic Register, el sacerdote expresó con contundencia que se quedaría allí “hasta la muerte”, una promesa que lamentablemente se cumplió.
En su última declaración pública, ofrecida a France24 el 8 de marzo desde las escaleras de su parroquia, el sacerdote articuló la esencia del espíritu con el que la comunidad cristiana afrontaba la crisis. “Nos vemos obligados a quedarnos a pesar del peligro, cuando defendemos nuestra tierra, y lo hacemos pacíficamente. Ninguno de nosotros porta armas. Todos llevamos paz, bondad y amor. Todas las iglesias están reunidas, todas las religiones juntas… solo puede ser por la paz”, afirmó, enfatizando un mensaje de coexistencia y resistencia no violenta. Horas antes de su fallecimiento, el 9 de marzo, se dirigió nuevamente a su feligresía con palabras que hoy se perciben como un legado espiritual: “Sabéis que recorremos el camino de la Pasión; hay muerte, y después de ella, resurrección con nuestro Señor Jesucristo… Estoy dispuesto a morir en mi casa, porque esta es mi casa”.
**Su sacrificio mientras socorría a los heridos**
El sacerdote falleció en el hospital de Marjayoun a causa de las heridas de metralla que sufrió durante un bombardeo en una vivienda de Qlayaa. Según explicó María Lozano, directora de proyectos de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el Padre El-Rahi perdió la vida en un acto de heroísmo mientras trataba de socorrer a las víctimas de un primer impacto. “El Padre Pierre acudió a ver cómo podía ayudar a los heridos… y ahí cayó un segundo misil que lo mató”, detalló Lozano, resaltando la naturaleza sacrificial de su muerte.
En una entrevista con EWTN Noticias, Lozano describió al sacerdote como “una persona muy dedicada a su gente, muy dedicada a su pueblo”. Añadió que las comunidades cristianas del sur del Líbano habían optado por quedarse a pesar del conflicto, proclamando: “nosotros somos una población cristiana y no tenemos nada que ver con esta guerra y no nos queremos ir”. Esta postura subraya una determinación colectiva de proteger su identidad y su tierra, un principio que el Padre El-Rahi encarnó hasta el final.
**El “Padre de la comunidad” y su legado de fe**
La periodista francesa especializada en Medio Oriente, Nathalie Duplan, describió al sacerdote como una figura entrañablemente querida por los habitantes de Qlayaa. “Realmente era el padre de la comunidad, un símbolo”, afirmó también en conversación con EWTN Noticias. Duplan recordó su fe inquebrantable: “Decía algo increíble: ‘sí, está la muerte, pero no tengo miedo, porque después de la muerte hay resurrección’”. Testimonios recogidos tras su muerte por The Eastern Church coinciden en describir a un hombre cercano, siempre presente y profundamente comprometido con las personas a su cargo. Se le veía con frecuencia recorriendo las calles de Qlayaa, visitando a los enfermos, acompañando a las familias en momentos de alegría como nacimientos y en la pena de los funerales, y conociendo a los niños por sus nombres.
El Padre El-Rahi nació en 1975 en la aldea de Dibeh, en el norte del Líbano, y fue ordenado sacerdote maronita a principios de los años 2000. Su asignación pastoral más significativa fue la parroquia de San Jorge en Qlayaa, donde ejerció su ministerio durante años, dejando una huella indeleble. Para muchos habitantes del pueblo y para la comunidad cristiana libanesa en general, su muerte simboliza la firme decisión de los cristianos del sur del Líbano de permanecer arraigados a su tierra a pesar de la violencia. Como él mismo expresó en una de sus últimas declaraciones públicas: “Estamos aquí, en nuestra tierra”.
Su propio nombre en árabe, al-Rahi, que significa “el pastor”, fue a menudo citado por quienes lo conocían como un reflejo de su vocación y servicio. El Padre Pierre El-Rahi será recordado no solo como una víctima del conflicto, sino como un verdadero pastor que, con amor y sacrificio, permaneció junto a su pueblo, encarnando la esencia de la paz y la resiliencia en un Líbano que anhela la estabilidad. Su vida y su muerte resuenan como un llamado a la paz y a la defensa de la dignidad humana en medio de la adversidad.






