15 febrero, 2026

En el corazón del ancestral Irak, un ambicioso proyecto de restauración devuelve la vida a dos invaluables murales del siglo XIII, ubicados en el histórico Monasterio de Mar Behnam y Sara. Esta iniciativa, un faro de esperanza y resiliencia, busca sanar las profundas cicatrices dejadas por la brutalidad del grupo extremista ISIS, que infligió una devastación calculada sobre el patrimonio cristiano de la región. Liderados por la administración del monasterio y la colaboración de la organización francesa Mesopotamia, estos esfuerzos no solo recuperan obras de arte únicas, sino que también revitalizan un símbolo perdurable de la identidad cristiana en Irak.

Hace una década, el ascenso del ISIS marcó un capítulo oscuro para el cristianismo en Irak, una tragedia que fue explorada en profundidad por un especial de EWTN News. El reportaje puso de manifiesto la magnitud de la destrucción cultural y religiosa, pero también la inquebrantable determinación por restaurar lo perdido. En este contexto, el Monasterio de Mar Behnam y Sara se erige como un testimonio viviente de esta lucha por la preservación y la renovación.

Los murales en cuestión, que representan el “Martirio de Mar Behnam” y a “Santa Sara”, son verdaderas joyas artísticas. Situados uno frente al otro en el interior de la iglesia monástica, su singularidad radica no solo en su antigüedad, que se remonta al siglo XIII, sino también en sus impresionantes dimensiones y la complejidad de sus detalles artísticos. Según explica el corepíscopo Mazen Mattoka, superior del monasterio, a ACI Mena, la agencia de noticias asociada a EWTN News, no existe en la actualidad ninguna otra institución monástica que albergue obras comparables en escala, cronología y riqueza creativa. Más allá de su valor intrínseco como piezas históricas, estos murales han sido durante siglos objeto de una profunda devoción popular, convirtiéndose en puntos focales de la fe y la memoria colectiva.

La destrucción perpetrada por los militantes del ISIS sobre estos relieves de yeso fue un acto deliberado, una tentativa por borrar la herencia cristiana y aniquilar obras que habían sorteado indemnes los embates de los siglos. Pese a la inmensidad de los daños y el oneroso costo de la recuperación, una serie de esfuerzos coordinados, que el corepíscopo Mattoka describe con un sentido de “providencia divina”, han logrado levantar el velo de polvo y oscuridad que el ISIS intentó imponer sobre estas imágenes sagradas. Mattoka atribuye a esta misma providencia la visita del periodista francés Pascal Makosian al monasterio, quien, conmovido por la desolación causada, reconoció el profundo dolor del vandalismo. A través de su organización, Mesopotamia, Makosian impulsó el proyecto de restauración, operando bajo el auspicio de la Arquidiócesis Católica Siríaca de Mosul y en estrecha consulta con la Inspección de Antigüedades de Nínive, contando además con la invaluable colaboración de artistas locales.

Los murales son célebres por su riqueza cromática y su profundo simbolismo teológico. El azul real, que enmarca delicadamente las inscripciones, evoca el cielo y la esfera divina. El rojo vibrante, por su parte, alude al martirio, un tema central en la narrativa de San Behnam. El verde, que sugiere continuidad y vida eterna, completa esta paleta cargada de significado. La singularidad de estas obras se profundiza con la narrativa codificada en el mural de Mar Behnam: el santo mártir, montado a caballo en el centro, simboliza la victoria; una escena inferior representa la derrota del mal, mientras que, en la parte superior, dos ángeles transportan al mártir al Reino celestial, una clara alusión a la resurrección. El mural dedicado a Santa Sara, con aproximadamente 2 metros de altura y cerca de 1 metro de ancho, contrasta en tamaño con la imponente obra de Mar Behnam, que se extiende casi 4 metros de largo y 2 metros de ancho. Ambos están enmarcados por inscripciones que combinan el árabe y el siríaco, tal como señala Mattoka.

Los dos relieves de yeso sufrieron una devastación estimada en casi el 80%, según Thabet Michael, escultor y jefe del equipo de restauración. Michael relata cómo el ISIS dejó prácticamente intacto solo el marco exterior, punto de partida para el arduo proceso de reconstrucción. La experiencia previa de Michael en la restauración de estos mismos murales en 2011 ha sido crucial, proporcionando una base de conocimiento esencial para enfrentar los desafíos actuales, particularmente la desfiguración total de los rasgos escultóricos y la eliminación de los detalles faciales. La exhaustiva investigación realizada por el equipo francés sobre la historia de los murales y la creación de un archivo fotográfico completo resultaron ser herramientas inestimables. La consulta de las imágenes más antiguas disponibles, incluyendo fotografías tomadas por viajeros extranjeros en 1904 —a pesar de su carencia de color y detalle facial—, permitió a los restauradores acercarse con la mayor fidelidad posible a la apariencia original de las obras.

La meticulosa restauración ha empleado las mismas materias primas originales, como el yeso mezclado con cal, a las que se han añadido elementos modernos para mejorar la cohesión y asegurar la durabilidad futura. Los colores originales de los murales, que el tiempo había atenuado a lo largo de los siglos, fueron restaurados utilizando pigmentos que se compararon rigurosamente con los fragmentos de color supervivientes. Este análisis detallado permitió recrear tonalidades lo más cercanas posible a la paleta original utilizada por los artistas siríacos de origen tikrití, conocidos por su maestría en escultura, caligrafía y diseño ornamental.

Michael enfatiza la importancia de recurrir a las fuentes históricas y estudiarlas con la mayor diligencia para lograr resultados satisfactorios en cualquier proyecto de restauración de obras de valor histórico. El trabajo culminado en Mar Behnam y Sara no solo refleja el estilo artístico atabeg, predominante en la época de creación de los murales, sino que también integra elementos locales iraquíes y se inspira en la rica civilización asiria. Estos murales, una vez más vibrantes y llenos de vida, no son solo una muestra de arte restaurado, sino un testimonio tangible de la resistencia del espíritu humano y la perdurabilidad de la fe frente a la adversidad. Su recuperación es un poderoso recordatorio de que, incluso de las cenizas de la destrucción, puede surgir una nueva belleza y un renovado sentido de esperanza.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos