11 febrero, 2026

San Sebastián, la pintoresca capital de Gipuzkoa, se prepara para un acontecimiento de gran calado cultural y espiritual que marcará un hito en su historia reciente. Tras medio siglo de ausencia en las calles donostiarras, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y sus emblemáticas procesiones de Viernes Santo volverán a formar parte de la Semana Santa local. La Diócesis de San Sebastián ha anunciado oficialmente la reactivación de esta venerable hermandad, que ya ha fijado la fecha para su esperado regreso: el 3 de abril de 2026. Este resurgimiento promete enriquecer el patrimonio religioso y cultural de la ciudad, ofreciendo una renovada expresión de fe y tradición popular.

El origen de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno se remonta a abril de 1927, coincidiendo con la edificación de la Parroquia del Buen Pastor. Esta iglesia, que con el tiempo se convertiría en la majestuosa Catedral de San Sebastián, fue el epicentro de la actividad cofrade. Durante décadas, la hermandad fue un pilar fundamental de la Semana Santa donostiarra, caracterizada por la solemnidad y el fervor con que sus miembros sacaban a las calles hasta una docena de *pasos*, escenas escultóricas que recreaban diversos momentos de la Pasión de Cristo. Estas procesiones no solo eran un acto de devoción religiosa, sino también una manifestación cultural arraigada que congregaba a miles de ciudadanos y visitantes.

Sin embargo, en 1976, la muestra de devoción popular que desfilaba por el casco antiguo de la ciudad hizo su última aparición. Lo que la Diócesis de San Sebastián describe en un comunicado como el resultado de “el paso del tiempo y los cambios sociales”, es un punto clave para comprender la interrupción de esta tradición. Aunque el comunicado diocesano mantiene una prudente distancia sobre las causas específicas, el contexto histórico de la década de 1970 y años posteriores en el País Vasco fue de profunda transformación social y política. La región estuvo marcada por un clima de tensión, donde la acción de organizaciones terroristas como ETA impactó significativamente en la vida pública y social. Este periodo de efervescencia y conflicto influyó en el declive de diversas expresiones de cultura popular y manifestaciones masivas, incluidas las religiosas, en un ambiente que desaconsejaba las grandes congregaciones públicas y donde las prioridades sociales se reorientaban drásticamente. El cese de actividades de la Cofradía de Jesús Nazareno en ese entonces es, para muchos analistas e historiadores, un reflejo de ese complejo panorama.

Ahora, a las puertas de cumplir su primer centenario en 2027, un dedicado grupo de feligreses ha asumido el compromiso de insuflar nueva vida a esta venerable institución. Su labor ha culminado en la planificación de una procesión que, el Viernes Santo de 2026, recorrerá las principales arterias de San Sebastián, retomando un legado interrumpido. Esta vez, la procesión contará con cinco *pasos* que representarán momentos cumbre de la Pasión del Señor: la conmovedora Oración de Jesús en Getsemaní, el dramático instante de Jesús ante Pilatos, el Via Crucis de Jesús camino de la Cruz, la desgarradora escena del Calvario y, finalmente, Jesús en la tumba. Estas representaciones de arte sacro prometen ser un punto de encuentro para la fe y la reflexión.

Desde la diócesis donostiarra, la visión de esta reactivación es clara y progresista. “No se trata de empezar de cero ni de inventar nada nuevo, sino de reactivar una tradición de la ciudad, desde una mirada actual, abierta y participativa,” afirman sus portavoces. Esta filosofía busca integrar el legado histórico con una sensibilidad contemporánea, abriendo las puertas a una participación ciudadana más amplia y diversa. La intención es que la Semana Santa pueda “volver a ser un espacio de encuentro, de expresión de la fe y de cultura popular, vivido con sencillez y cercanía”. Un testimonio de que la tradición no es estática, sino que puede evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia.

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, por su parte, extiende una cordial invitación a todos aquellos que deseen sumarse a sus fines. El principal objetivo es “vivir la espiritualidad del misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesús de forma activa, dando público testimonio de fe”. Los responsables de la hermandad subrayan que la procesión debe ser un acto que fortalezca la unión de cada cofrade con Cristo y, a la vez, sirva para difundir el mensaje evangélico. Los interesados en formar parte de esta emocionante recuperación de la tradición religiosa de San Sebastián pueden inscribirse a través de un formulario habilitado para tal fin.

El resurgimiento de la Cofradía de Jesús Nazareno es mucho más que el simple retorno de una procesión. Es un símbolo de la resiliencia cultural y espiritual de San Sebastián, un puente entre el pasado y el presente que invita a la comunidad a reconectar con sus raíces, a expresar su fe y a celebrar su identidad. La Semana Santa de 2026 promete ser una edición histórica, marcada por la emoción de un legado que, tras medio siglo, vuelve a brillar con renovado esplendor en las calles de la capital guipuzcoana.

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