25 marzo, 2026

Hong Kong.- La decisión del Tribunal Superior de Hong Kong de imponer una pena de 20 años de prisión a Jimmy Lai, el magnate de los medios y activista prodemocracia, ha provocado una ola de indignación internacional. La sentencia, dictada el 9 de febrero, acusa al empresario católico de medios de comunicación de violar las controvertidas leyes de seguridad nacional impuestas por China, en un caso que defensores de derechos humanos han calificado de “juicio espectáculo” políticamente motivado.

Jimmy Lai, fundador y editor del influyente y crítico tabloide *Apple Daily*, fue arrestado por primera vez en 2020 bajo alegaciones de infracciones a la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong. Su condena por esta nueva acusación sigue a un veredicto previo emitido el pasado diciembre, marcando el punto culminante de un proceso judicial que se ha extendido por más de cinco años y ha sido ampliamente criticado por su falta de transparencia y equidad.

**Voces desde Estados Unidos: Unánime Condena y Preocupación por el Estado de Derecho**

Desde Washington, líderes políticos han expresado su profunda preocupación. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, no tardó en calificar la sentencia como una “conclusión injusta y trágica”. En un comunicado emitido el 9 de febrero, Rubio afirmó que el veredicto “muestra al mundo que Pekín llegará a extremos extraordinarios para silenciar a quienes defienden las libertades fundamentales en Hong Kong”. Asimismo, acusó a China de ignorar sus “compromisos internacionales” plasmados en la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984.

Dicho tratado, firmado entre el Reino Unido y China, fue fundamental para la transferencia de soberanía de Hong Kong a la República Popular China, garantizando un “alto grado de autonomía” para la región y la preservación de su sistema capitalista y libertades por un período de 50 años. La sentencia a Lai es vista por muchos como una flagrante violación de estos principios.

Rubio también hizo un llamado humanitario, destacando el sufrimiento de Lai y su familia tras soportar un juicio de dos años y más de cinco años de detención. “Estados Unidos insta a las autoridades a conceder al Sr. Lai la libertad condicional humanitaria”, sentenció.

La condena de 20 años también fue enérgicamente repudiada por el representante católico Chris Smith, republicano de Nueva Jersey, quien la calificó de “inconcebible”. Smith ha sido una figura prominente en el Congreso estadounidense, abogando por la causa de Lai a través de la redacción de legislación y la presidencia de múltiples audiencias para generar conciencia y presionar por su liberación.

Para Smith, “Jimmy Lai es un hombre de fe y convicciones profundas, y debe ser liberado de inmediato”. El legislador argumentó que, a pesar de su exitosa trayectoria como empresario y defensor de la libertad de expresión, Lai ha sido “injustamente procesado y perseguido por funcionarios que, a todos los efectos, son lacayos del Partido Comunista Chino”. Smith también reveló que el expresidente Donald Trump había abogado por la liberación de Lai y, según informes, discutió el asunto con el presidente chino Xi Jinping en octubre de 2025 (Nota del editor: asumiendo un posible error en la fecha del original, esta acción se enmarcaría en una diplomacia de alto nivel en un pasado reciente). Dada la avanzada edad y el deteriorado estado de salud de Lai, Smith reiteró la urgencia de su liberación por motivos humanitarios, instando a Estados Unidos a emplear “todas las herramientas diplomáticas y económicas a su alcance”.

En la misma línea, el senador demócrata de Oregón, Jeff Merkley, otro defensor de larga data de Lai, criticó que la sentencia fuera impuesta por el “’delito’ de hacer periodismo”. Merkley advirtió que este tipo de acciones “deberían acabar con cualquier ilusión de que el gobierno chino cederá hasta que ejerza un control total sobre el pueblo de Hong Kong”. Describiendo el proceso como un “juicio farsa”, el senador afirmó que es un intento del gobierno chino de “extinguir la libertad de prensa”, un esfuerzo que, a su juicio, “nunca tendrá éxito mientras haya personas como Lai que sean lo suficientemente valientes como para arriesgarlo todo para decir la verdad”.

Merkley también hizo un llamado a la acción más allá del caso Lai, pidiendo a “republicanos y demócratas que se mantengan unidos en la defensa del pueblo de Hong Kong”. El senador está trabajando para aprobar medidas que impongan “consecuencias reales a China”, incluyendo la posible retirada de privilegios diplomáticos a las Oficinas Económicas y Comerciales de Hong Kong (HKETOs) en Estados Unidos, las cuales, según Merkley, “vigilan el activismo político e impulsan propaganda del gobierno chino”.

**El Equipo Legal Internacional: “Golpe Definitivo al Estado de Derecho”**

El equipo legal internacional de Jimmy Lai también se pronunció tras el veredicto, alertando sobre la grave erosión del Estado de derecho en Hong Kong. Caoilfhionn Gallagher, asesora principal del equipo, declaró en un comunicado de prensa que “hoy se da el golpe definitivo al Estado de derecho en Hong Kong”. La abogada calificó la condena de Lai, de 78 años, como “una afrenta a la justicia y la culminación de más de cinco años de una guerra judicial maliciosa contra un valiente ciudadano británico de avanzada edad y preso de conciencia”.

Gallagher instó a los líderes mundiales a “hablar con una sola voz” para exigir la liberación de Jimmy Lai y permitirle regresar con su familia en Londres. Jonathan Price, abogado de derechos humanos y miembro del equipo legal, destacó durante una conferencia de prensa que las empresas a través de las cuales *Apple Daily* y otros medios digitales de Lai operaban también fueron multadas con 3 millones de dólares de Hong Kong. A pesar de que el tribunal reconoció su insolvencia, esta medida, según Price, “demuestra la destrucción total de la libertad de prensa y del Estado de derecho en Hong Kong”.

Price enfatizó la gravedad de la situación, afirmando que la sentencia “envía un mensaje meridianamente claro de que… la disidencia legal en Hong Kong ya no será tolerada”. Con la salud de Lai “deteriorándose rápidamente” debido a su edad, el abogado concluyó que “la situación no podría ser más urgente”, reiterando el llamado a la comunidad internacional para actuar.

La condena de Jimmy Lai no solo representa un severo golpe para la libertad de prensa y los derechos humanos en Hong Kong, sino que también subraya las crecientes tensiones entre Pekín y la comunidad internacional. El caso se ha convertido en un símbolo de la lucha por la democracia y el Estado de derecho en la región, con observadores internacionales esperando ver qué nuevas acciones diplomáticas y económicas tomarán los gobiernos para responder a lo que muchos consideran una escalada de la represión.

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