

Imágenes de los santos mártires Antonio, Juan y Cristóbal. Crédito: Diócesis de Tlaxcala
La Iglesia católica en México ha dado inicio formal a las conmemoraciones por el quinto centenario del martirio de Cristóbal, Antonio y Juan, reconocidos históricamente como los Niños Mártires de Tlaxcala y señalados por la tradición eclesiástica como los protomártires del continente americano. Las autoridades eclesiásticas subrayaron que el sacrificio de estos menores marcó un hito fundacional para la expansión del cristianismo en la región.
Las actividades solemnes comenzaron oficialmente con una eucaristía celebrada el 23 de septiembre, fecha que marca su memoria litúrgica. Durante este acto religioso, la Diócesis de Tlaxcala inauguró el denominado Jubileo de la Santidad y la Misión, un periodo especial de gracia que se mantendrá vigente hasta el 23 de septiembre de 2027.
Contexto histórico de los protomártires
El registro histórico sitúa el martirio del pequeño Cristóbal en el año 1527, cuando contaba con aproximadamente 12 años de edad, tras sufrir una severa reprimenda por parte de su propio progenitor a raíz de la destrucción de imágenes prehispánicas. A este trágico suceso se sumó, dos años más tarde, en 1529, la muerte violenta de Antonio y Juan, quienes perecieron mientras cumplían con labores de difusión de la fe cristiana.
El camino hacia el reconocimiento universal de su testimonio incluyó su beatificación el 6 de mayo de 1990 en la Basílica de Guadalupe, en territorio mexicano, y su posterior canonización presidida por el Papa Francisco el 15 de octubre de 2017 desde la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
Un testimonio de evangelización temprana
Durante su homilía central, el obispo de Tlaxcala, monseñor Julio César Salcedo Aquino, enfatizó que la memoria de estos tres menores debe servir como un modelo vivo de entrega espiritual y un acicate para revitalizar la labor misionera actual en la sociedad.
El jerarca eclesiástico puntualizó que los menores asumieron con absoluta fidelidad los preceptos cristianos a pesar de su corta edad y del entorno hostil que enfrentaron. Asimismo, recordó que Cristó enfrentó con valentía las represalias de su entorno familiar, mientras que Antonio y Juan perseveraron en su labor apostólica conscientes de los riesgos que asumían.
“Los protomártires de América no esperaron a ser adultos ni a tener títulos para ser evangelizadores”, afirmó el obispo, destacando que, tras su formación inicial a cargo de los frailes franciscanos, asumieron el rol de primeros catequistas de sus comunidades.
El prelado relató que los menores sufrieron agresiones físicas severas, incluyendo golpes contundentes y quemaduras, motivadas por su defensa del mensaje evangélico. En este contexto, advirtió que las generaciones actuales, inmersas en contextos fuertemente secularizados, precisan de referentes sólidos de generosidad y compromiso espiritual.
Indulgencia plenaria durante el año jubilar
Como parte de las gracias concedidas para este periodo conmemorativo, la Penitenciaría Apostólica decretó la concesión de indulgencia plenaria para los fieles que visiten el Santuario de los Niños Mártires, ubicado en la localidad de Atlihuetzia.
Para acceder a este beneficio espiritual, los asistentes deberán cumplir con las disposiciones habituales establecidas por la Iglesia, las cuales comprenden la recepción del sacramento de la reconciliación, la comunión eucarística, la oración por las intenciones del pontífice y el desprendimiento de toda inclinación hacia el pecado.








