**Callosa de Segura, España** – Ocho años después de su controvertido derribo, la emblemática Cruz de Callosa de Segura ha sido reinstalada, poniendo fin a una prolongada disputa que movilizó a gran parte de la comunidad local. La cruz, que conmemora a las víctimas de la Guerra Civil Española, ha encontrado una nueva ubicación junto a la ermita del Rosario, un lugar de significativo valor religioso y social para el municipio de la diócesis de Orihuela-Alicante. Su reubicación, concretada el pasado 3 de febrero de 2026, representa un hito para los vecinos que la defendieron con tenacidad.
El monumento original fue erigido en 1941 junto a la Iglesia Arciprestal de San Martín Obispo. Su propósito era honrar la memoria de 81 residentes, entre ellos dos sacerdotes, que perdieron la vida a manos del Frente Popular durante la Guerra Civil. Para una parte considerable de la población de Callosa de Segura, esta cruz no solo era un símbolo religioso, sino también un elemento fundamental de su patrimonio histórico y de su identidad local, arraigada en un profundo respeto por sus antepasados.
La controversia en torno a la cruz se intensificó en marzo de 2016, cuando el entonces alcalde, Francisco José Maciá, impulsó su retirada. La decisión se basó en la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, que busca eliminar la simbología alusiva a la contienda civil, especialmente aquella vinculada al bando vencedor. A pesar de que la normativa contempla exenciones específicas para los monumentos pertenecientes a la Iglesia Católica, las autoridades municipales argumentaron que la cruz se encontraba en suelo público, concretamente en la Plaza de España, lo que justificaba su remoción. Esta interpretación de la ley generó una fuerte oposición entre los vecinos, quienes consideraron la acción como un ataque a sus creencias y a la memoria colectiva.
Ante esta iniciativa, una amplia movilización ciudadana dio origen a la Plataforma en Defensa de la Cruz. Con el apoyo legal de la Fundación Española de Abogados Cristianos, los miembros de la plataforma emprendieron una “defensa numantina” del monumento. Durante más de 400 días, vecinos de todas las edades se turnaron en guardias ininterrumpidas, día y noche, custodiando la cruz para impedir su desmantelamiento. Este acto de resistencia pacífica se convirtió en un símbolo de su determinación y fe, atrayendo la atención de medios nacionales e internacionales sobre el conflicto.
Sin embargo, a finales de enero de 2018, y tras varios intentos fallidos, la Plaza de España fue desalojada por la fuerza pública y acordonada. En la madrugada, los operarios retiraron la verja que protegía el monumento y cortaron la base de la cruz, una estructura de mármol blanco de cinco metros de altura y dos toneladas y media de peso. La cruz fue entonces cargada en un camión y trasladada al Museo del Cáñamo, donde permaneció durante un tiempo. A pesar de la retirada física, la Plataforma continuó sus acciones judiciales y sus reivindicaciones, reponiendo pequeñas cruces de madera y flores que el gobierno local retiraba sistemáticamente.
La creatividad de los defensores de la cruz no cesó. Encontraron una nueva forma de mantener viva su memoria: proyectar la silueta del monumento sobre la fachada de la iglesia por las noches. Esta acción se llevaba a cabo desde la casa de Teresa Agulló, una octogenaria que se convirtió en un ícono de la resistencia, enfrentándose a cuantiosas multas municipales bajo la acusación de incumplir las ordenanzas. La silueta se proyectó de forma continuada en fechas significativas, como el aniversario del derribo o festividades religiosas. Teresa Agulló falleció el 23 de marzo de 2023, a los 87 años, dejando un legado de inquebrantable defensa. Mons. José Ignacio Munilla, obispo de la diócesis, recordó su lucha con palabras del Evangelio.
Toni Illán, presidente de la Plataforma en Defensa de la Cruz, expresó a este medio su profundo júbilo por la reinstalación: “Hoy es un día gozoso, de profunda emoción y gratitud. Ha sido un camino largo y doloroso, pero vivido siempre desde la confianza en el Señor”. Subrayó que, para ellos, la cruz “nunca fue un símbolo de división, sino un signo de amor, perdón y reconciliación”. Illán agradeció a los “custodios de la cruz” que, durante 400 días, mostraron un ejemplo admirable de fe y constancia, cuyo testimonio, afirma, “permanecerá para siempre como una página imborrable de la historia de Callosa”. También extendió su gratitud a quienes ofrecieron apoyo anónimo y oraciones, así como a la Fundación Española de Abogados Cristianos por su defensa de la justicia y la libertad en la esfera pública.
Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, celebró la instalación de la cruz en un espacio público digno, aunque con matices. Indicó que, si bien es positivo que la cruz no esté “a la intemperie”, su organización seguirá luchando para que regrese a su emplazamiento original en la Plaza de España, un lugar que, a su juicio, “merece seguir teniendo una cruz”. Abogados Cristianos ha gestionado más de 20 casos similares en los últimos años, logrando detener derribos y conseguir la reposición de otros monumentos.
Con la reinstalación del monumento, Toni Illán reiteró el lema que los ha acompañado durante todo este tiempo: “La verdad brillará”. Afirmó que “el mal no tiene la última palabra” y que, a pesar de los pretextos, “la historia, la justicia y la verdad acaban imponiéndose”. Los defensores de la cruz esperan que este momento marque “una nueva oportunidad para cerrar heridas, dejar atrás el rencor y abrir una etapa de respeto, convivencia y reconciliación verdadera”. El presidente de la plataforma también dedicó un recuerdo especial a Teresa Agulló, convencido de que “desde el cielo estará gozosa y alabando al Señor, viendo que su lucha y su fe no quedaron en vano”. Finalmente, agradeció a los párrocos y al obispado por su apoyo y búsqueda de una solución que permitiera honrar la cruz nuevamente, guiando el proceso con prudencia y diálogo.






Agregar comentario