La Arquidiócesis de Huancayo, ubicada en la sierra central del Perú, ha puesto en marcha un extenso plan de respuesta humanitaria y evaluación de daños tras el sismo de magnitud que sacudió la región el pasado 18 de julio. El movimiento telúrico, cuyo epicentro se localizó en el distrito de Chongos Bajo, en la provincia de Huancayo, dejó un saldo lamentable de víctimas y una considerable devastación material, movilizando de inmediato a las instituciones locales y a la comunidad eclesiástica en un esfuerzo conjunto por mitigar el impacto.
El balance preliminar del desastre es desolador: al menos cinco personas perdieron la vida, decenas resultaron heridas y cientos quedaron en situación de damnificados, con sus hogares reducidos a escombros o gravemente comprometidos. Las zonas más afectadas, incluyendo Pumpunya, Chupuro, Huacrapuquio, Chongos Bajo, Huayucachi, Carhuapaccha y Palias, sufrieron daños estructurales extensos, dejando a numerosas familias sin un techo y con necesidades urgentes de asistencia. Ante este panorama, la Iglesia local, a través de Cáritas Huancayo y en estrecha colaboración con otras organizaciones, ha sido una de las primeras en responder con un despliegue coordinado de ayuda.
**Respuesta Inmediata y Cercanía Pastoral**
Desde las primeras horas posteriores al sismo, Monseñor Luis Alberto Huamán Camayo, Arzobispo de Huancayo, visitó personalmente las áreas más golpeadas, llevando un mensaje de esperanza y solidaridad a la población. El prelado se desplazó hasta Pumpunya, una de las localidades donde el impacto fue más severo, para expresar la cercanía de la Iglesia y coordinar las acciones de ayuda directamente con las autoridades locales y los equipos de emergencia presentes en la zona. “Es fundamental estar al lado de nuestra gente en estos momentos de dolor y necesidad”, afirmó Monseñor Huamán, reiterando el compromiso inquebrantable de la Arquidiócesis con la comunidad.
Cáritas Huancayo, el brazo social y caritativo del Arzobispado, ha sido el canal principal para la distribución de la asistencia humanitaria. Se han entregado de manera urgente alimentos no perecibles, agua potable, frazadas para enfrentar las bajas temperaturas andinas, ollas, cocinas portátiles y otros artículos de primera necesidad. Esta labor solidaria ha contado también con la valiosa participación de la Oficina Diocesana de Educación Católica (ODEC Huancayo), demostrando una vez más la capacidad de movilización y organización de la Iglesia en situaciones de crisis.
**Salvaguarda del Patrimonio Cultural y Religioso**
Además de la asistencia humanitaria, la Arquidiócesis de Huancayo ha asumido la crucial tarea de evaluar los daños en las edificaciones religiosas, muchas de las cuales poseen un inestimable valor histórico y cultural. En coordinación con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Junín y las brigadas de Defensa Civil, se han iniciado inspecciones detalladas en las iglesias de la zona afectada.
Entre los templos que han sufrido deterioro se encuentran la histórica Iglesia Apóstol Santiago y la capilla El Copón, ambas declaradas Patrimonio Cultural de la Nación. Ante la gravedad de los daños estructurales y para garantizar la seguridad de los fieles y visitantes, se ha tomado la decisión de suspender temporalmente las celebraciones litúrgicas en estos recintos. El Arzobispado ha informado que se están realizando las gestiones necesarias para asegurar la protección de imágenes religiosas, retablos, ornamentos y demás bienes de valor histórico y artístico que se encuentran en el interior de estas iglesias, mientras prosiguen las evaluaciones especializadas. La recuperación de estos inmuebles no solo es vital para la práctica de la fe, sino también para la preservación de la identidad y el legado cultural de la región Junín.
**Llamado a la Solidaridad Nacional e Internacional**
Frente a la magnitud de la tragedia, Cáritas Huancayo ha lanzado una colecta solidaria, extendiendo un llamado urgente a la comunidad para contribuir con donaciones que permitan sostener y ampliar las operaciones de ayuda. Se requieren con premura alimentos no perecibles, agua embotellada, frazadas, ropa de abrigo, artículos de higiene personal, utensilios de cocina y cualquier otro producto de primera necesidad que pueda aliviar la difícil situación de los damnificados.
Las donaciones son recibidas en las instalaciones de Cáritas Huancayo, ubicadas en el Jr. Áncash N.° 240, entre los jirones Puno y Cusco, en la ciudad de Huancayo, de lunes a viernes en un horario establecido de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde. El Arzobispado ha garantizado que toda la ayuda recolectada será distribuida directamente a las familias más afectadas en Pumpunya, Chupuro, Huacrapuquio, Chongos Bajo, Huayucachi, Carhuapaccha, Palias y otros sectores que continúan bajo evaluación.
La respuesta solidaria no se ha limitado al Arzobispado. Otras instituciones de la Iglesia, como los salesianos en Huancayo, también han activado sus propios mecanismos de recolección de ayuda, sumándose a esta ola de apoyo y demostrando la capacidad de articulación y la vocación de servicio de la Iglesia ante las adversidades. La reconstrucción de las vidas y los hogares de los afectados por este devastador sismo será un proceso largo y arduo, pero la fe y la solidaridad de la comunidad eclesiástica de Huancayo se mantienen firmes como pilar de esperanza.








