27 junio, 2026

La Sagrada Escritura, ese “best seller” atemporal que ha marcado la historia de la humanidad, a menudo representa un desafío para muchos fieles que desean adentrarse en sus páginas. A pesar de su trascendencia, la complejidad de sus textos milenarios y las profundas diferencias culturales pueden generar confusión, e incluso perplejidad, ante ciertos pasajes. Para abordar esta realidad, el Padre Valentín Aparicio, vicerrector del Seminario Mayor de la Archidiócesis de Toledo y reconocido especialista en arqueología bíblica, ha compartido valiosos consejos para quienes buscan comprender la Biblia sin perderse en el intento.

Conocido en el ámbito digital como “Un cura de Toledo”, donde acumula una considerable base de seguidores, el Padre Aparicio abordó este tema crucial durante una entrevista en el podcast “Se buscan rebeldes”, conducido por el también sacerdote español Ignacio Amorós. Durante la conversación, Amorós destacó la naturaleza transformadora de la Biblia, refiriéndose a ella como un “libro de fuego” que narra la milenaria historia del amor de Dios hacia la humanidad. Sin embargo, también reconoció las dificultades que enfrentan numerosos católicos para descifrarla, llegando incluso a confesar que algunos se han sentido incómodos o “escandalizados” por lecturas específicas, particularmente del Antiguo Testamento.

Ante este panorama, el Padre Aparicio propuso una estrategia metodológica sencilla y eficaz para iniciar la lectura bíblica: comenzar por el Evangelio de Lucas. Este Evangelio, que detalla la vida y obra de Jesucristo, ofrece una perspectiva fundamental sobre la figura central del cristianismo. Tras completar la lectura de Lucas, el experto sugiere continuar con los Hechos de los Apóstoles. Según el Padre Aparicio, esta secuencia permite a los lectores “tener una idea bastante clara y bastante amplia de lo que es el Nuevo Testamento”, estableciendo una base sólida antes de explorar otras secciones de la Biblia.

El sacerdote toledano enfatizó que uno de los mayores obstáculos para la comprensión de la Sagrada Escritura radica en la inmensa “distancia cultural” que nos separa de la época en que fue escrita. Explicó que ciertas secciones de la Biblia se originan en un período tan remoto como la transición entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, un contexto cultural, social y lingüístico radicalmente distinto al nuestro. Esta brecha temporal y cultural, que calificó de “bestia y salvaje”, hace que la inmersión en los textos bíblicos resulte extremadamente difícil sin una guía adecuada. “Si alguien no me lleva de la mano, yo no me sé mover por ahí”, sentenció, subrayando la imperiosa necesidad de un acompañamiento experto y de herramientas que faciliten la interpretación del mensaje.

En este sentido, el Padre Aparicio resaltó la disponibilidad de recursos en línea que pueden ser de gran ayuda. De hecho, él mismo contribuye a este esfuerzo a través de su canal de YouTube, donde ofrece una serie de clases dedicadas a explicar los capítulos del Génesis, brindando a los usuarios una herramienta práctica para desentrañar uno de los libros más complejos y fundamentales de la Biblia.

Más allá de la mera decodificación de palabras, el sacerdote profundizó en la verdadera esencia de la lectura bíblica, afirmando que no se trata solo de “juntar palabras”, sino de discernir “lo que Dios te quiere decir ahí”. Para ilustrar esta idea, recurrió a una analogía cinematográfica. “¿Qué es lo que hace que una película sea buena o sea mala?”, preguntó, para luego responder: “Si una película es simplemente una colección de fotogramas, te termina aburriendo porque no aguantas dos horas viendo fotogramas. Necesitas un argumento, una narrativa, un hilo rojo que vaya conectando todos los fotogramas”.

De manera similar, el Padre Aparicio argumentó que la Biblia no es una mera compilación de relatos inconexos. Por el contrario, sus diversos libros, aparentemente dispares, forman parte de una única y grandiosa historia, interconectados por una profunda unidad interna. Esta cohesión fundamental, explicó, se articula en torno al concepto hebreo de *berit*, que significa “alianza”. Este término encapsula el deseo incesante de Dios de establecer un pacto de amor y fidelidad con cada ser humano a lo largo de la historia.

Desde el primer libro, el Génesis, donde Dios inicia su proyecto con la creación del mundo y de la humanidad, hasta el último, el Apocalipsis, que culmina con la visión de una nueva creación, la Biblia narra un viaje épico de restauración. “En el libro del Génesis, que es el primero, Dios comienza creando el mundo; y en el libro del Apocalipsis, que es el último, culmina con una nueva creación, restaurando su proyecto y devolviéndonos al paraíso que habíamos perdido. A lo largo de toda la Biblia asistimos a la reconquista de ese paraíso perdido”, concluyó el Padre Aparicio. Su guía ofrece, así, una hoja de ruta esperanzadora para todos aquellos que anhelan desvelar el mensaje central de amor y redención contenido en las Sagradas Escrituras.

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