16 marzo, 2026

Ciudad del Vaticano – El cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, ha emitido un sentido llamado a la solidaridad global, instando a los fieles de todo el mundo a participar activamente en la Colecta de Viernes Santo. Esta iniciativa anual es crucial para brindar apoyo tangible y esperanza concreta a las comunidades cristianas de Tierra Santa, las cuales enfrentan una creciente amenaza en medio de la inestabilidad regional.

En una carta firmada también por el arzobispo Michel Jalakh, secretario del dicasterio, el cardenal Gugerotti articuló la desesperada situación de los cristianos en la cuna del cristianismo. “Ayudadnos a ofrecerles una esperanza concreta y no solo palabras de consuelo”, suplicó el purpurado, subrayando que quienes visitan la región eventualmente regresan a sus hogares, mientras que los residentes locales permanecen con sus miedos, “incluso con el terror de que, precisamente por ser cristianos, puedan ser eliminados”. La misiva resalta la fragilidad de la existencia de estas minorías, que cada día se despiertan con la incertidumbre de no tener un lugar donde vivir.

La región de Tierra Santa ha sido profundamente golpeada por la escalada de conflictos, particularmente desde los ataques de Hamás en octubre de 2023. Esta situación ha provocado un drástico colapso del turismo religioso, históricamente el pilar económico de muchas comunidades locales. Aunque se observaron efímeras señales de recuperación a principios de 2025, el panorama general sigue siendo sombrío. Las peregrinaciones se han visto nuevamente obstaculizadas, y la continua escalada de tensiones, especialmente la sombra de un conflicto más amplio que involucre a potencias como Estados Unidos e Irán, mantiene a toda la región en un estado de alta alerta y profunda incertidumbre. El cardenal Gugerotti enfatizó que, a pesar de la menor atención mediática, la violencia persiste, las vidas se pierden, y los cristianos continúan emigrando en busca de seguridad.

**Una Fuente Vital de Apoyo**

La Colecta de Viernes Santo se erige como una de las principales arterias de apoyo para la Custodia de Tierra Santa. Esta histórica institución franciscana ha velado por los lugares sagrados vinculados a la vida de Jesucristo durante siglos, y hoy es fundamental para acompañar y sostener a las comunidades cristianas que residen allí. Su labor abarca desde el mantenimiento de santuarios hasta el soporte social y educativo.

Los fondos recaudados tienen un impacto directo y multifacético en la vida de los cristianos de la región. Según los datos de 2023, el último año con cifras oficiales disponibles, la colecta ascendió a 6.571.893 euros. El Dicasterio para las Iglesias Orientales detalló que 2.376.167 euros fueron destinados a seminarios, casas de formación religiosa e instituciones culturales. Cerca de un millón de euros se dirigieron al Pontificio Instituto Oriental, ahora integrado a la Pontificia Universidad Gregoriana por decisión del Papa Francisco, reforzando la educación teológica y eclesiástica.

La Custodia Franciscana, por su parte, invirtió más de dos millones de euros en la formación escolar de jóvenes en Tierra Santa. Un porcentaje significativo de esta suma apoyó a la Universidad de Belén, una prestigiosa institución que brinda educación académica a 3.300 estudiantes, tanto musulmanes como cristianos, fomentando un futuro de convivencia y paz. El informe de la Custodia de Tierra Santa para 2024/2025 destaca su compromiso inquebrantable con la educación, financiando becas de estudio de cuatro años en diversas universidades de la región.

Más allá de la educación, la Custodia gestiona cientos de viviendas con alquileres simbólicos, un esfuerzo crucial para mitigar la emigración forzada. En la Franja de Gaza, se colabora estrechamente con la parroquia latina y la asociación Atfa-Luna, ofreciendo apoyo psicosocial a aproximadamente 1.000 niños y 300 adultos, además de distribuir kits de emergencia y asistencia vital a familias con personas con discapacidad. En Líbano, la respuesta de la Iglesia a la crisis de 2024 incluyó el suministro diario de comidas calientes para unos 500 beneficiarios y la garantía de agua potable para unas 250 personas.

**Impacto y Distribución de los Fondos**

La estructura de distribución de la colecta asigna el 65% de lo recaudado a la Custodia de Tierra Santa, mientras que el 35% restante se destina al Dicasterio para las Iglesias Orientales. Este último utiliza su porción para la formación de sacerdotes y para subvenciones a diversas circunscripciones eclesiásticas en Oriente Medio, cubriendo países como Palestina, Israel, Jordania, Líbano, Siria, Turquía e Irak.

La Custodia, con su parte, dedica aproximadamente el 20% al mantenimiento de los “lugares de memoria” —los santuarios y edificaciones históricas por donde transitó Jesucristo— y el resto se dirige a las familias cristianas. Esta ayuda es vital, ya que la población cristiana local ha disminuido drásticamente, pasando de representar el 20% en 1948 a menos del 1.4% actualmente.

**Un Gesto que Interpela la Conciencia**

El cardenal Gugerotti enfatizó que las donaciones de Viernes Santo tienen un doble propósito: ofrecer ayuda material a quienes viven en la guerra y la pobreza, y a la vez, interpelar la conciencia de los fieles. “Es también un gesto importante para nosotros, porque nos ayuda a comprender que, sin un sacrificio, sin un cambio real en nuestra existencia, permanecemos inertes en este mundo en llamas y nos volvemos cómplices de quienes lo incendian”, reflexionó.

El purpurado lamentó la devastación económica que ha sufrido la población cristiana, muchos de los cuales perdieron sus medios de subsistencia, especialmente aquellos que dependían del turismo religioso. La reducción drástica de peregrinaciones y el clima de inseguridad han acentuado la desesperación, llevando a que “casi todos, por miedo, tiendan a no aventurarse más en aquellas tierras”. Las dificultades se extienden a la vida cotidiana, afectando incluso la operatividad de las escuelas, que a menudo carecen de profesores debido a las restricciones de tránsito.

**Solidaridad como Signo de Fe**

Frente a esta crítica situación, el prefecto del dicasterio hizo un llamado a un gesto concreto de solidaridad. “Deseo proponerte un pequeño gesto: ofrecer un poco de nuestro dinero para ayudar a nuestros hermanos y hermanas que se encuentran en peligro extremo a vivir un día más, a encontrar la esperanza y la posibilidad de volver a empezar”, manifestó.

El cardenal instó a obispos y responsables pastorales a sensibilizar a los fieles sobre la importancia de sostener la presencia cristiana en los lugares donde nació la fe. “Procuremos que nuestra gente llegue a la colecta con la conciencia de que dar es un signo fuerte de fe”, escribió, advirtiendo que “una Tierra Santa sin creyentes es una tierra perdida, porque se pierde la memoria viva de la salvación”.

Recordando la constante enseñanza de la Iglesia sobre la unidad y la paz, el cardenal Gugerotti reconoció que la colecta podría parecer “una gota en el océano”, pero advirtió que “el océano, a fuerza de perder sus gotas, se está convirtiendo en un desierto”.

Apoyar la misión franciscana en Tierra Santa es vital para la preservación de los Santos Lugares, el sostenimiento de las comunidades cristianas locales y el fomento de la paz en la región donde Jesús vivió. La colaboración puede manifestarse a través de la oración por esta labor y por nuevas vocaciones, mediante la peregrinación para conectar con las raíces del cristianismo, a través del voluntariado en santuarios y comunidades, o realizando una donación directa en línea, mediante transferencia bancaria o PayPal, contribuciones que en muchos casos pueden ser deducibles según la legislación local.

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