Uruguay lamenta el fallecimiento de Mons. Luis del Castillo, obispo jesuita y figura fundamental en la historia eclesiástica y educativa del país, quien partió de este mundo a la edad de 90 años. Su deceso marca el fin de una vida dedicada al servicio pastoral y a la construcción de instituciones clave, dejando una huella imborrable como el primer rector de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) y como guía espiritual en diversas diócesis.
La noticia de su partida, acaecida este miércoles, ha provocado un profundo pesar en la comunidad católica y académica uruguaya. Mons. del Castillo fue reconocido por su incansable labor y su compromiso con los principios de la Compañía de Jesús, orden a la que perteneció desde su juventud. Su trayectoria se caracterizó por una constante entrega a la misión evangelizadora y al fomento de la educación como pilar de desarrollo social y espiritual.
**Una Trayectoria Episcopal de Compromiso y Servicio**
La carrera eclesiástica de Luis del Castillo estuvo marcada por su ascenso a roles episcopales de gran responsabilidad. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Montevideo el 11 de junio de 1988, una función que desempeñó con dedicación en la capital uruguaya. En este rol, contribuyó a la administración y pastoral de una de las diócesis más grandes y complejas del país, estableciendo las bases para futuras misiones.
Posteriormente, entre 1999 y 2009, Mons. del Castillo asumió la titularidad de la Diócesis de Melo y Treinta y Tres, una región vasta que abarca importantes zonas rurales y urbanas del este uruguayo. Su liderazgo en esta diócesis fue un período de intenso trabajo pastoral, donde su cercanía con la gente y su capacidad de diálogo fueron ampliamente valoradas. En un contexto social y económico diverso, supo acompañar a las comunidades, impulsando iniciativas que fortalecían la fe y la cohesión social. Su presencia en estas zonas alejadas de los centros urbanos principales reflejó su compromiso con la Iglesia local y su gente, demostrando una vocación de servicio que trascendía los despachos.
**El Visionario Detrás de la Universidad Católica del Uruguay**
Más allá de su rol episcopal, Mons. Luis del Castillo es recordado como el primer rector de la Universidad Católica del Uruguay Dámaso Antonio Larrañaga (UCU). Su visión y liderazgo fueron cruciales en los años fundacionales de esta institución, que se erigió como un faro de la educación superior católica en Uruguay. La UCU, bajo su dirección inicial, no solo sentó las bases académicas y administrativas, sino que también consolidó una identidad institucional arraigada en los valores cristianos y jesuitas, promoviendo la excelencia académica junto con la formación integral de sus estudiantes.
Su trabajo en la universidad fue un testimonio de su convicción de que la educación es una herramienta poderosa para el progreso humano y la evangelización. La UCU ha crecido exponencialmente desde sus inicios, y gran parte de su éxito se atribuye a la siembra inicial y al espíritu que Mons. del Castillo supo infundir. Como reconocimiento a su legado y su contribución inestimable, la Universidad Católica le otorgó recientemente, el pasado octubre, la distinción del Doctorado Honoris Causa, un honor que subraya la profunda gratitud de la comunidad universitaria hacia su primer rector.
**Una Vida al Servicio de la Fe y la Educación**
Nacido en Montevideo el 21 de junio de 1935, Luis del Castillo inició su camino en la Compañía de Jesús el 10 de octubre de 1953. Su formación jesuita lo llevó a Lyon, Francia, donde fue ordenado sacerdote el 30 de julio de 1966. Antes de asumir sus responsabilidades episcopales y universitarias, demostró sus dotes pedagógicas y formativas como rector del prestigioso Colegio Seminario y como maestro de novicios, roles fundamentales en la preparación de las futuras generaciones de sacerdotes y religiosos.
Incluso después de su retiro de la diócesis de Melo y Treinta y Tres en 2009, Mons. del Castillo continuó su vocación de servicio, dedicando varios años a la labor misionera en Cuba. Esta etapa final de su vida activa ejemplifica su infatigable espíritu y su compromiso con la difusión del mensaje cristiano en diferentes contextos culturales y sociales, demostrando que su fe no conocía fronteras geográficas ni temporales.
**Profundo Pesar y Reconocimiento de su Legado**
Al conocerse la noticia de su fallecimiento, el Provincial de la Compañía de Jesús, P. Álvaro Pacheco Carve, junto con los jesuitas de Argentina y Uruguay, manifestaron su dolor y se unieron en oración con la familia de Mons. del Castillo y con las diócesis donde ejerció su servicio episcopal. En un emotivo aviso fúnebre, pidieron a María, Madre de Dios, “que lo guíe junto a su Hijo, para gozar eternamente del amor y de la paz del Señor”, reflejando la esperanza en la vida eterna que él mismo predicó.
Desde la Universidad Católica del Uruguay, el actual rector, P. Dr. Julio Fernández Techera, expresó la gratitud de toda la comunidad: “Damos gracias por la fecunda vida de Mons. del Castillo y por su entrega generosa a la misión educativa de la Iglesia, y lo encomendamos a la misericordia del Señor, en quien creyó y a quien dedicó su vocación”. Esta declaración encapsula el sentimiento generalizado de aprecio por su incansable labor y su profunda fe.
La UCU, además, destacó su particular estilo pastoral, su espíritu de diálogo y su arraigada fe, características que “marcaron la vida de quienes lo conocieron y colaboraron con él en la misión de hacer de la educación un verdadero servicio al país y a la Iglesia”. Mons. Luis del Castillo no solo fue un líder religioso y académico, sino un ejemplo de cómo la coherencia entre la fe y las obras puede transformar vidas y construir instituciones duraderas. Su partida deja un vacío, pero su legado perdurará como inspiración para las futuras generaciones en Uruguay.




