Valladolid se prepara para acoger el tercer Jubileo Motero, una iniciativa singular que fusiona la pasión por las motocicletas con una profunda dimensión espiritual y un firme compromiso solidario. Este evento anual, impulsado por la Archidiócesis de Valladolid a través de su Secretariado de Cultura, convertirá las carreteras castellanas en un camino de fe y fraternidad, con la localidad de Mayorga como destino central. La ruta, programada para el próximo 30 de mayo, conmemorará de forma especial el tricentenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, oriundo de Mayorga y figura clave en la evangelización del continente americano.
Esta edición del Jubileo Motero se inscribe en un calendario eclesiástico de relevancia. Las convocatorias anteriores, que contaron con una notable acogida, coincidieron con el Jubileo del Sagrado Corazón en 2024 y el inminente Jubileo Ordinario de 2025. Este contexto subraya el carácter peregrino y devocional que la Archidiócesis busca imprimir a la experiencia, utilizando un medio tan contemporáneo y dinámico como son las motocicletas para acercar la fe y la cultura cristiana a la sociedad actual.
La convocatoria, que anticipa la participación de aproximadamente 250 amantes de las dos ruedas, ha establecido un número limitado de plazas para garantizar la organización y la seguridad de los participantes. Más allá del disfrute de la ruta y el compañerismo inherente a la cultura motera, el Jubileo tiene un marcado fin solidario: todos los fondos recaudados serán destinados a apoyar la encomiable labor de Cáritas Diocesana, una institución que asiste a los más vulnerables en la comunidad.
El itinerario del 30 de mayo dará comienzo en uno de los puntos más emblemáticos de Valladolid: su Plaza Mayor. Allí, los moteros se reunirán para recibir una bendición oficial por parte de las autoridades eclesiásticas, un acto que simboliza el inicio de esta particular peregrinación. Desde la capital vallisoletana, la caravana emprenderá su camino hacia Mayorga, realizando una significativa parada intermedia en la pintoresca localidad de Urueña.
Urueña, conocida popularmente como la “Villa del Libro”, es un enclave de gran valor cultural e histórico en Castilla y León. Los participantes tendrán la oportunidad de realizar una visita guiada a algunos de sus principales atractivos. Entre ellos destaca la Iglesia Parroquial de Santa María del Azogue, un majestuoso templo renacentista que data del siglo XVI, cuya arquitectura y retablos son testimonio de la rica herencia artística de la región. Asimismo, explorarán las murallas medievales que circundan la localidad, ofreciendo un viaje en el tiempo y unas vistas panorámicas inigualables de la comarca. Esta pausa cultural en Urueña busca enriquecer la experiencia de los moteros, conectándolos con la historia y el patrimonio de la tierra.
Tras la visita a Urueña, la ruta continuará hasta Mayorga, el destino final de la jornada. En esta localidad, además de ser el lugar de nacimiento de Santo Toribio de Mogrovejo, los peregrinos moteros podrán disfrutar de un ambiente de confraternidad. El Arzobispado ha informado que se ofrecerá una “comida fraternal” en la que los participantes tendrán la oportunidad de compartir sus experiencias, acompañada de una variada “oferta musical y cultural” local, diseñadas para amenizar la tarde y fomentar la interacción.
El punto culminante de la dimensión espiritual del Jubileo tendrá lugar por la tarde, con la celebración de una Eucaristía jubilar en la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo. Este acto central brindará a los fieles la posibilidad de lucrar la indulgencia plenaria, una gracia especial que la Iglesia concede bajo ciertas condiciones: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Papa. La ocasión adquiere un significado aún más profundo al realizarse en el marco del 300 aniversario de la canonización de Santo Toribio, quien fuera Arzobispo de Lima y un incansable evangelizador, considerado patrón de los obispos de Latinoamérica.
Durante el acto de presentación del evento, Carlos Polanco, secretario de Cultura del Arzobispado, compartió la visión detrás de esta iniciativa. Expresó su esperanza de que, a través de este Jubileo Motero y otras actividades similares, se logre “llevar la cultura cristiana a la calle”, haciendo que los valores y el mensaje del Evangelio sean accesibles y relevantes en los espacios públicos y en la vida cotidiana de las personas.
Por su parte, Javier Polanco, coordinador del equipo organizador, enfatizó que esta peregrinación sobre dos ruedas trasciende la mera actividad recreativa. Su aspiración es que el encuentro no se limite a “rodar, ir a comer y disfrutar”, sino que se convierta en una vivencia de “hacer comunidad”, de “compartir momentos” genuinos y de “colaborar con el propósito solidario” que impregna el evento. Con una reflexión poética que resonó entre los presentes, Javier Polanco hizo un paralelismo entre las sinuosas curvas de la carretera, tan apreciadas por los aficionados a las motos, y los desafíos de la existencia. “La vida también tiene sus curvas y sus baches”, afirmó, sugiriendo que “el jubileo precisamente es una oportunidad para pulir esas situaciones que a veces se cruzan en nuestro camino”, invitando a la introspección y al crecimiento personal a través de la experiencia compartida.
En definitiva, el III Jubileo Motero de Valladolid se erige como una propuesta innovadora y multifacética. Combina el placer de viajar en moto con la profundidad de una peregrinación religiosa, el enriquecimiento cultural de la provincia vallisoletana y el compromiso solidario con quienes más lo necesitan. Una iniciativa que, año tras año, consolida su lugar en el calendario de eventos de Castilla y León, ofreciendo una experiencia única de fe, compañerismo y conciencia social.




