14 marzo, 2026

Cada 2 de febrero, la Iglesia Católica y comunidades alrededor del mundo conmemoran la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, una celebración arraigada en profundas tradiciones cristianas que converge con la Presentación del Señor en el Templo y la Purificación ritual de la Virgen María. Esta festividad, que irradia luz y devoción, ha tejido una rica historia a lo largo de los siglos, marcando no solo un hito religioso sino también un significativo evento cultural en numerosas naciones, especialmente en América Latina.

La historia de esta luminosa festividad se remonta a los primeros siglos del cristianismo. A mediados del siglo V, ya se documentaba una conmemoración conocida como la “Fiesta de las Luces”, en la cual los fieles rendían homenaje a la figura mariana a través de procesiones donde portaban velas encendidas. Algunos historiadores sugieren que esta práctica se originó en Oriente con el nombre de “El Encuentro”, extendiéndose posteriormente hacia Occidente en el siglo VI. En Roma, por ejemplo, la celebración adquirió un marcado carácter penitencial, consolidando la costumbre de las procesiones con candelas, cirios o caldas como una expresión de fe popular que para el siglo X ya gozaba de gran solemnidad en múltiples regiones. La luz de estas velas simboliza a Cristo como la “Luz del Mundo” y la pureza de la Virgen María.

La advocación específica de la “Virgen de la Candelaria” o “Nuestra Señora de la Candelaria” tiene su origen documentado en las Islas Canarias, España, más precisamente en Tenerife. La tradición popular narra que en el año 1392, dos pastores aborígenes guanches, habitantes originales de las islas, realizaron un hallazgo extraordinario cerca de la costa. Mientras su ganado se detuvo de manera inexplicable, uno de ellos avanzó y encontró sobre un terreno elevado una singular imagen de madera. Esta representaba a una mujer de aproximadamente 60 centímetros de altura, que sostenía una vela en su mano izquierda y portaba en su brazo derecho al Niño Jesús, quien a su vez sostenía un pequeño pájaro de oro. Este descubrimiento milagroso sentó las bases para una devoción que trascendería los límites del archipiélago.

Desde las Islas Canarias, donde la Virgen de la Candelaria es la patrona y se le venera en la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria en Tenerife, su culto se propagó ampliamente, en gran medida gracias a la expansión hispánica. La llegada de la fe católica al continente americano llevó consigo esta especial advocación mariana, la cual encontró un terreno fértil para echar raíces profundas y manifestarse en diversas expresiones culturales y religiosas a lo largo de Hispanoamérica.

**Un Mosaico de Devoción en América Latina:**

La influencia de la Virgen de la Candelaria es palpable en un sinfín de tradiciones que cruzan el continente:

* **Argentina:** La devoción se extiende por diversas localidades. En Candelaria, Misiones, nacida bajo la influencia de las antiguas reducciones jesuíticas, se organizan procesiones y serenatas en honor a la Madre de Dios. En Humahuaca, Jujuy, la festividad se enriquece con la tradicional “danza de los toritos” y espectáculos pirotécnicos. La provincia de Tucumán, especialmente en Villa de Leales, atrae a multitudes, mientras que en Guaraní, Buenos Aires, la Virgen es la patrona de la ciudad.

* **Bolivia:** En Copacabana, La Paz, se venera a la Virgen de Copacabana, una manifestación de la Virgen de la Candelaria, cuya imagen fue tallada por el célebre artista indígena Francisco “Tito Yupanqui”. Esta figura mariana reposa en la Basílica de la Virgen de la Candelaria de Copacabana, el segundo templo más antiguo de Hispanoamérica, donde fue entronizada en 1583. Su patronazgo se extiende a Aiquile (Cochabamba), Rurrenabaque (Beni), Samaipata (Santa Cruz), Azurduy (Chuquisaca) y la comunidad de La Angostura en Tarija.

* **Chile:** Desde 1645, según consta en registros históricos, la Iglesia de San Antonio en la isla Mancera, Valdivia, rinde culto a la Candelaria. Su devoción es particularmente fuerte en los sectores mineros del norte del país, donde se le atribuye protección. Ciudades como Copiapó albergan santuarios dedicados a esta advocación, y en Mincha, comuna de Canela, la Iglesia de la Candelaria ha sido declarada monumento histórico nacional desde 1980.

* **Colombia:** La ciudad de Medellín fue fundada originalmente como “Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín”, razón por la cual la imagen de la Virgen adorna su escudo. La primera Catedral de la Arquidiócesis de Medellín fue, de hecho, la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, evidenciando su papel fundacional en la identidad local. Otras ciudades también la reconocen como su patrona.

* **Perú:** En Puno, al sur del país, la “Fiesta de la Candelaria” se erige como una de las celebraciones más importantes y coloridas de la región. Miles de personas participan en una vibrante procesión por las calles de la ciudad, acompañadas de danzas folclóricas y música tradicional que reflejan la profunda sincretismo cultural. La trascendencia de esta festividad fue reconocida globalmente en noviembre de 2014, cuando la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La luz de la Virgen de la Candelaria ilumina también a Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela, entre muchos otros países, donde su festividad se celebra con diversas manifestaciones de fe y cultura. Cada año, la devoción a Nuestra Señora de la Candelaria no solo reafirma la fe de millones, sino que también enriquece el patrimonio inmaterial y las expresiones culturales de los pueblos de Hispanoamérica.

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos