5 septiembre, 2026

Evangelio y reflexión del jueves 3 de septiembre de 2026 por el P. Pedro Brassesco

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lucas 5, 1-11)

En aquel tiempo, la gente se amontonaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a la orilla del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a las muchedumbres.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Llévate la barca mar adentro y echen sus redes para pescar».

Simón respondió: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, ya que tú lo pides, echaré las redes».

Así lo hicieron, y cogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se rompiaban. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a las rodillas de Jesús diciendo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!». El miedo se había apoderado de él y de todos los que con él estaban, por la pesca que habían hecho; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.

Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

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