4 septiembre, 2026

Conferencia episcopal de Costa Rica respalda a médica que interpuso objeción de conciencia en su formación

Crédito: TippaPatt / Shutterstock

La jerarquía eclesiástica de Costa Rica manifestó públicamente su apoyo a una joven profesional de la salud que decidió apelar a sus principios religiosos para no intervenir de manera directa en ciertos procedimientos médicos relacionados con la anticoncepción y la interrupción del embarazo durante su periodo de residencia.

La especialista en formación cursa la especialidad de Ginecología y Obstetricia en la Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED) y fue asignada al Hospital Dr. Maximiliano Peralta Jiménez para cumplir con sus prácticas profesionales obligatorias dentro del sistema sanitario del país centroamericano.

El conflicto entre la formación académica y las creencias personales

De acuerdo con los documentos judiciales del caso, la estudiante notificó a las autoridades académicas y de salud que, debido a su fe católica, se encontraba imposibilitada para ejecutar prácticas cuyo objetivo final fuera la esterilización quirúrgica, la colocación de dispositivos intrauterinos o implantes anticonceptivos, así como tratamientos hormonales específicos y procedimientos que derivaran en abortos inducidos.

Pese a su postura, la alumna expresó desde el inicio su firme compromiso tanto con el aprendizaje teórico-práctico de su especialidad como con el cuidado integral de los pacientes bajo su supervisión. Sin embargo, el Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS), entidad adscrita a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), argumentó que la objeción de conciencia no constituye un derecho absoluto y exigió el cumplimiento estricto de las obligaciones formativas y asistenciales.

El fallo del tribunal constitucional

Ante la negativa institucional, el asunto escaló hasta la Sala Constitucional, la cual emitió un fallo el pasado 20 de agosto declarando parcialmente con lugar el recurso de amparo interpuesto por la residente. Los magistrados determinaron que las entidades involucradas no aportaron argumentos científicos, técnicos o logísticos sólidos que demostrasen la imposibilidad de sustituir a la médica en dichas tareas.

El tribunal subrayó que no se probó de forma fehaciente que la participación directa de la estudiante en las prácticas cuestionadas fuera esencial e insustituible para culminar sus estudios de posgrado. No obstante, la resolución aclaró que la exoneración temporal no exime a la alumna de cumplir con los estándares académicos globales, obligando al centro educativo a evaluar qué actividades resultan indispensables y cuáles admiten alternativas viables.

La postura de la Iglesia católica costarricense

Tras conocerse la decisión judicial, la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) emitió un comunicado oficial el 1 de septiembre en el que aplaudió la decisión de la joven de utilizar los canales legales del Estado de derecho para defender su derecho a estudiar sin contravenir sus principios éticos y morales.

En el texto, los obispos señalaron que la objeción de conciencia “no equivale a abandonar las responsabilidades profesionales ni a negar la dignidad de quienes tienen convicciones distintas”, sino que representa una búsqueda legítima de alternativas que armonicen el ejercicio laboral con el respeto al bien común.

Asimismo, los prelados manifestaron su deseo de que este precedente judicial sirva para consolidar en la nación un clima de diálogo y libertad responsable. Hicieron énfasis en que ninguna persona debería verse en la necesidad de “renunciar a sus convicciones religiosas o morales para estudiar, ejercer una profesión o servir al prójimo”.

Finalmente, la jerarquía eclesiástica extendió un reconocimiento a la médica residente y la animó a continuar adelante con su vocación, destacando la importancia de ejercer la medicina con altos estándares de excelencia, humildad y apego a su conciencia.

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