23 febrero, 2026

Un domingo de profunda agitación se vivió en México, particularmente en el estado de Jalisco, cuando la noticia sobre la detención y posterior abatimiento de Nemesio Ocegueda Cervantes, conocido como ‘El Mencho’, cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató una oleada de violencia y temor. Mientras miles de ciudadanos se resguardaban en sus hogares ante la quema de vehículos y bloqueos carreteros, una imagen serena emergió en el corazón de Zapopan: la venerada Virgen de Zapopan, asomándose al balcón de su Basílica, en un gesto simbólico de pacificación en medio del caos.

La jornada del 22 de febrero marcó un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado. Autoridades confirmaron que un operativo coordinado culminó con la muerte de Ocegueda Cervantes, una figura clave en la estructura criminal del país. La reacción del CJNG no se hizo esperar: decenas de vehículos fueron incendiados, al igual que sucursales bancarias, supermercados y tiendas de conveniencia, sembrando el pánico en la Zona Metropolitana de Guadalajara y extendiéndose rápidamente a otras entidades federativas. El gobierno federal reportó un total de 252 bloqueos en 20 estados de la República, aunque aseguró que el 90% de estos habían sido desactivados para la noche del domingo, indicando la magnitud y la rápida dispersión de la respuesta violenta ante la pérdida de su líder.

En este escenario de incertidumbre, la fe se convirtió en un refugio y un llamado a la esperanza. La ‘Zapopana’, patrona de Jalisco y figura central en la devoción católica regional, fue protagonista de un acto singular. Los frailes de la Provincia Franciscana de los Santos Francisco y Santiago, custodios de la imagen, la ubicaron en el balcón central de su Basílica. Según expresaron, este gesto buscaba invocar su tradicional rol de ‘Pacificadora’, título ganado a lo largo de siglos por su histórica intercesión en momentos de calamidad y conflictos. La Virgen de Zapopan, que anualmente congrega a millones de fieles en su tradicional Romería para acompañarla de regreso a su Basílica, ha sido venerada desde su llegada a la región en 1530 junto al franciscano Antonio de Segovia, siendo un faro de fe para los jaliscienses.

La reacción espiritual no se limitó a Jalisco. La Basílica de Guadalupe, el santuario mariano más importante de México, también se sumó a una jornada nacional de oración por la paz. A través de sus plataformas digitales, extendió una invitación a los fieles para elevar súplicas a la ‘morenita del Tepeyac’ en esos momentos críticos. En Jalisco, la suspensión de los servicios religiosos presenciales en parroquias llevó a muchos sacerdotes a utilizar las redes sociales para transmitir sus homilías. Uno de los momentos más conmovedores que se viralizó fue el del Padre Pedro Martínez Navarro, párroco de la Santa Cruz en El Salto, un municipio conurbado a Guadalajara, quien, con el Santísimo Sacramento en sus manos, ascendió al techo de su templo para implorar por la tranquilidad y la seguridad del país, un acto que resonó profundamente en la comunidad digital y religiosa.

Altos dignatarios de la Iglesia Católica mexicana también alzaron su voz. El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, emitió un comunicado instando a la comunidad católica a colaborar activamente en la construcción de la paz social. “Somos conscientes de los momentos difíciles que afrontamos como sociedad; por ello, dirijo este mensaje para reanimarnos, y hacer un llamado para ser colaboradores del bien común, promoviendo la justicia y la paz social que necesitamos”, manifestó. De igual forma, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, utilizó sus redes sociales para difundir un mensaje de calma y prudencia, exhortando a los fieles a seguir las indicaciones de las autoridades y a perseverar en la oración: “Elevemos con fe e insistencia nuestras súplicas a Dios Padre, Señor de la historia, a nuestro señor Jesucristo, Príncipe de la Paz, para que no haya vidas de personas inocentes que lamentar, y retorne la tranquilidad a nuestro territorio”. La Compañía de Jesús en México también se unió a estos llamados, expresando solidaridad con las comunidades afectadas por la violencia y pidiendo oraciones por aquellos que experimentaban dolor, miedo e incertidumbre.

En el plano oficial, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó al día siguiente que el operativo que resultó en la muerte del líder del CJNG contó con el apoyo de inteligencia de Estados Unidos. En una rueda de prensa, Sheinbaum buscó transmitir un mensaje de control y estabilidad: “El día de hoy ya hay más tranquilidad, y hay gobierno, hay fuerzas armadas, hay gabinete de seguridad y hay mucha coordinación, entonces pueden estar tranquilos de que se está resguardando la paz, la seguridad y la normalidad en el país”. El secretario de la Defensa Nacional, General Ricardo Trevilla Trejo, ofreció detalles del enfrentamiento, reportando la lamentable pérdida de 25 elementos de la Guardia Nacional, un custodio, un miembro de la Fiscalía y una civil ajena a los hechos. Con visible emoción, el General Trevilla Trejo reconoció el sacrificio y la valentía del personal militar, subrayando la “fortaleza del estado mexicano” demostrada en la operación.

A pesar de las garantías gubernamentales, la región de Jalisco permaneció en un estado de máxima alerta durante el lunes. Las calles lucían semivacías, las autoridades educativas mantuvieron la suspensión de clases en todos los niveles, y diversas instituciones financieras y comercios optaron por mantener sus puertas cerradas, reflejando una cautela persistente en la población. La jornada del 22 de febrero, marcada por la violencia y la determinación de las fuerzas de seguridad, dejó a su paso no solo un saldo de víctimas y daños materiales, sino también una profunda reflexión sobre el papel de la fe y la oración como contrapunto a la adversidad en un país que, una vez más, busca la paz en medio de sus complejidades.

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