14 abril, 2026

Cochabamba, Bolivia — En un momento de profundas transformaciones sociales y desafíos sin precedentes, la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) inauguró su 118.ª Asamblea en la ciudad de Cochabamba. Desde el martes 14 hasta el sábado 18 de abril, más de una veintena de obispos se congregan en la Casa de Retiros Cardenal Maurer bajo el lema “Familia semillero de fe y escuela de caridad”, un llamado a la reflexión profunda sobre el papel vital de la familia en la sociedad boliviana contemporánea. Este encuentro, que se perfila como un espacio crucial para el discernimiento pastoral, busca analizar las presiones culturales que impactan la vida familiar y trazar caminos de acción para fortalecerla.

La sesión de apertura fue presidida por Mons. Aurelio Pesoa, presidente de la CEB, quien extendió una cordial bienvenida a los obispos y agradeció la significativa presencia del Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Fermín Emilio Sosa Rodríguez, así como de todos los participantes. En su discurso inaugural, Mons. Pesoa no eludió la compleja realidad nacional, trazando un sombrío panorama marcado por la persistente crisis económica, la endémica corrupción que permea las estructuras sociales, y la aguda pobreza que condena a un gran número de familias. Estas circunstancias, advirtió, son caldo de cultivo para la ruptura familiar, el incremento de la violencia doméstica y otras consecuencias dramáticas que desgarran el tejido social boliviano.

El presidente de la CEB también hizo hincapié en la alarmante escalada del narcotráfico y el consumo de drogas, fenómenos que han propiciado un aumento de la violencia organizada, ajustes de cuentas y la consolidación de carteles del crimen en el territorio boliviano. A estas problemáticas se suma un sistema educativo que, debido a su baja calidad, ofrece escasas oportunidades para el desarrollo integral de la juventud, y un sistema de salud precario que, en sus propias palabras, “obliga a aceptar la muerte ante la escasa y lenta atención”.

Frente a esta coyuntura crítica, Mons. Pesoa realizó un enérgico llamado a la acción colectiva. Urgió a la conformación de un pacto nacional que garantice una enseñanza de calidad para todos, un acceso real y digno a la atención sanitaria, y la implementación de políticas económicas que sitúen en el centro de sus prioridades a los sectores más vulnerables de la población. Concluyó su intervención exhortando a los obispos a que esta asamblea, imbuida del espíritu pascual, renueve su compromiso inquebrantable con una Bolivia más unida, reconciliada y fraterna, encomendando este arduo camino a la providencia divina y a la protección de la Virgen María.

Un momento culminante de la primera jornada fue la visita del Nuncio Apostólico, Mons. Fermín Sosa Rodríguez, quien transmitió a los prelados bolivianos el cordial saludo y la bendición apostólica del Papa León XIV. El Nuncio subrayó el mensaje de esperanza del Santo Padre, destacando que el Cristo resucitado es la fuente inagotable de consuelo y fortaleza tanto para la nación boliviana como para la Iglesia en su conjunto.

Mons. Sosa Rodríguez aprovechó la ocasión para recordar a los obispos su próxima Visita Ad Límina a Roma. Este importante viaje, previsto para este mismo año, los llevará como “peregrinos de la esperanza” a la Sede Apostólica, donde presentarán al Papa León XIV las oraciones, los esfuerzos, las dificultades y las esperanzas del pueblo boliviano. Esta visita es una tradición que refuerza los lazos de comunión de las Iglesias locales con el Sucesor de Pedro y ofrece una oportunidad única para la rendición de cuentas y la recepción de orientación pastoral.

Además, el Nuncio Apostólico extendió una invitación tanto a los obispos como a los fieles a emprender una profunda revisión del rumbo de la sociedad y de la Iglesia. Enfatizó la urgencia de promover un humanismo integral y solidario, capaz de sentar las bases de un nuevo orden social, económico y político fundamentado en la inalienable dignidad y libertad de cada persona. Este ideal, sostuvo, se materializa a través de la promoción incansable de la paz, la justicia y la solidaridad.

Al abordar el eje central de la asamblea, Mons. Sosa Rodríguez evocó la esencia del hogar como “Iglesia doméstica” y la primera escuela de catequesis. Recordó que es en el seno familiar donde los padres, a través del amor y la oración, tienen la sagrada misión de transmitir los valores y virtudes cristianas que forjan la identidad espiritual de las nuevas generaciones. En este contexto, el Nuncio rememoró que el Pontífice León XIV ha convocado a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo a una reflexión global en octubre próximo, con el propósito de analizar el papel contemporáneo de las familias y los matrimonios, un tema que resuena con particular fuerza en la asamblea boliviana.

Finalmente, Mons. Sosa Rodríguez animó a los obispos bolivianos a ejercer su ministerio con santidad, sinodalidad y una cercanía pastoral genuina hacia su rebaño. Encomendó los trabajos de la asamblea y, de manera especial, a todas las familias bolivianas a la maternal protección de la Virgen María, concluyendo así una jornada inaugural cargada de reflexiones críticas, llamados a la esperanza y un renovado compromiso con el futuro de la Iglesia y la sociedad en Bolivia bajo la guía del Papa.

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