La comunidad católica de San Juan de Cuyo, Argentina, celebra un acontecimiento de profunda resonancia histórica y espiritual: la recuperación de unas reliquias de la Santa Cruz que se consideraban perdidas desde el devastador terremoto de 1944. Estas insignes piezas, parte del venerado “Lignum Crucis”, regresarán a la Catedral San Juan Bautista este viernes 6 de marzo, marcando el fin de un misterio que se extendió por casi ocho décadas y el inicio de un renovado fervor para los fieles sanjuaninos. El hallazgo, ocurrido de manera fortuita en el Colegio Santa Rosa de Lima, ha desvelado una capa más de la rica historia eclesiástica de la región, entrelazada con tragedias y momentos de fe.
**Un Descubrimiento Fortuito que Cierra un Capítulo Histórico**
El relato de la reaparición de estas reliquias es tan extraordinario como la historia de su desaparición. Según lo documentado y confirmado por la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo, las valiosas piezas fueron descubiertas recientemente por autoridades del Colegio Santa Rosa de Lima. Se encontraban ocultas, en un lugar poco esperado: detrás de un mueble antiguo ubicado en la sacristía de la capilla del propio colegio. Este hallazgo casual desencadenó una exhaustiva investigación para determinar la autenticidad y la procedencia del relicario.
El Padre Andrés Riveros, párroco de la Catedral San Juan Bautista, ha sido una figura clave en este proceso. Según sus declaraciones al Diario de Cuyo, el equipo eclesiástico inició una serie de consultas con especialistas en patrimonio y una minuciosa revisión de los inventarios históricos de la Arquidiócesis. Fue así como se logró identificar que el relicario, que contenía dos diminutas astillas en forma de cruz, correspondía al “Lignum Crucis” que pertenecía originalmente a la Iglesia Catedral de San Juan.
**El Terremoto de 1944: El Origen de una Pérdida Anunciada**
La desaparición de estas reliquias estuvo intrínsecamente ligada a uno de los eventos más catastróficos en la historia argentina: el terremoto del 15 de enero de 1944. Aquel sismo, de magnitud 7.8 en la escala de Richter, arrasó la ciudad de San Juan, cobrándose miles de vidas y reduciendo a escombros gran parte de su infraestructura, incluyendo la venerable Catedral que albergaba las reliquias. Las crónicas de la época describen un escenario de devastación total.
Originalmente, las reliquias habían llegado a la provincia en 1908, fruto de las gestiones del entonces obispo Mons. Sansierra, quien las donó a la Catedral. Un relicario es un cofre o estuche donde se conservan reliquias religiosas. En medio del caos y la destrucción masiva que siguió al terremoto de 1944, la recuperación de objetos de valor, especialmente los religiosos, se volvió una tarea prácticamente imposible. Durante décadas, se asumió que las reliquias de la Santa Cruz habían quedado sepultadas, dispersas o se habían desintegrado entre los escombros del templo, transformándose en una leyenda local y un objeto de búsqueda silenciosa para algunos.
**Autenticidad Confirmada desde Roma**
La certificación de la autenticidad de estas piezas es un elemento crucial que añade un peso significativo a su regreso. El Padre Riveros enfatizó que existe una documentación que valida esta pieza desde Roma, confirmándola “como una auténtica reliquia astilla de la cruz de Cristo custodiada en la Basílica de la Santa Cruz, de Roma”. Esto significa que las astillas recuperadas provienen de una de las más grandes y veneradas colecciones de reliquias de la Pasión de Cristo, lo que refuerza su valor espiritual e histórico para la Iglesia.
El descubrimiento no solo es una “buena noticia en tiempo de Cuaresma”, como lo calificó el Padre Riveros, sino un verdadero milagro para la fe local, ofreciendo un renovado punto de conexión con la historia de la salvación y la tradición cristiana.
**La Restitución: Un Momento de Gozo y Devoción**
El viernes 6 de marzo marcará un día histórico para la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo. Durante la Misa de las 9:00 horas, que será presidida por el arzobispo local, Mons. Jorge Lozano, las reliquias serán oficialmente restituidas a la Catedral San Juan Bautista. Este evento se perfila como una celebración de profunda alegría y devoción para el pueblo sanjuanino y para los numerosos visitantes que acuden diariamente al principal templo de la provincia.
El Padre Riveros aprovechó la ocasión para expresar su profundo agradecimiento “a la generosidad de las hermanas dominicas y las autoridades del Colegio Santa Rosa” por su honestidad y diligencia en el manejo de este invaluable descubrimiento.
**Las Reliquias como Sacramentales: Un Puente hacia la Gracia Divina**
En el contexto teológico, el Padre Riveros también subrayó la naturaleza de estas reliquias dentro del dogma católico, al catalogarlas como “sacramentales”. Explicó que los sacramentales son “signos sagrados por los cuales la Iglesia dispensa la gracia de Dios a quienes con fe y con una vida acorde al Evangelio, se disponen a vivir en la voluntad de Dios”. Esta distinción es crucial para comprender la veneración que se les profesa, no como objetos mágicos, sino como puentes tangibles hacia lo divino, que inspiran la devoción y la reflexión sobre los misterios de la fe, particularmente en el tiempo litúrgico de Cuaresma.
La celebración de la Cuaresma se verá enriquecida este año con la presencia de estas reliquias. Se anticipa que este sacramental recorrerá las calles de San Juan el Viernes Santo, formando parte de la tradicional procesión del viacrucis, permitiendo a los fieles un contacto más cercano con esta venerable pieza. Posteriormente, será entronizado de manera permanente detrás del presbiterio de la Catedral, asegurando su custodia y accesibilidad para la veneración de las futuras generaciones.
La recuperación de estas reliquias de la Santa Cruz es más que un simple hallazgo arqueológico; es un símbolo de resiliencia, fe y continuidad histórica para San Juan de Cuyo, una provincia que ha sabido reconstruirse de sus cenizas, al igual que sus más preciados tesoros espirituales.




