ROMA – La Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), una entidad de derecho pontificio, ha emitido una contundente advertencia dirigida a la comunidad católica global, alertando sobre individuos, tanto sacerdotes como laicos, que continúan presentándose de manera fraudulenta como colaboradores o discípulos cercanos del renombrado exorcista Padre Gabriele Amorth, fallecido en 2016. Casi una década después de su deceso, la asociación busca proteger el legado espiritual y el trabajo del Padre Amorth de quienes intentan explotar su figura.
En un comunicado oficial difundido el pasado 6 de marzo, la AIE recordó la invaluable contribución del Padre Amorth al ministerio del exorcismo y a la comprensión de la demonología dentro de la Iglesia Católica. El padre Amorth, fundador de la propia Asociación Internacional de Exorcistas, dedicó gran parte de su extensa vida ministerial a desentrañar y explicar la realidad del mal, dejando un cuerpo de conocimiento y experiencia que sigue siendo fundamental para quienes ejercen este delicado ministerio.
La comunicación de la AIE subraya la singular habilidad del Padre Amorth para hacer accesibles temas complejos relacionados con la demonología. A través de sus numerosos libros, entrevistas y conferencias, logró transmitir sus profundas reflexiones de una manera sencilla y comprensible, llegando a un público muy amplio, más allá de los círculos eclesiásticos especializados. “El estilo comunicativo del Padre Amorth, tanto como escritor como conferencista, era sabio y muy sencillo, hasta el punto de que incluso el público no especializado podía comprenderlo”, detalla el comunicado, remarcando su capacidad para conectar con las personas, incluso con un toque de humor y cercanía que lo caracterizaba.
Sin embargo, esta benevolencia y apertura del exorcista italiano también fueron objeto de aprovechamiento. La AIE advierte que, especialmente en los últimos años de su vida, “algunas personas se aprovecharon de la benevolencia y la disponibilidad del sacerdote”, llegando al extremo de atribuirse colaboraciones que nunca existieron y difundir entrevistas o publicar obras “de las que él no tenía conocimiento ni autorización”. Esta práctica, lamentablemente, persiste en la actualidad, dañando la integridad del legado del Padre Amorth y generando confusión entre los fieles.
La gravedad de la situación no es un fenómeno reciente. La propia Asociación Internacional de Exorcistas ha recordado que el Padre Amorth ya había expresado su profunda preocupación por este tema pocos meses antes de su fallecimiento. En una carta dirigida a los miembros de la AIE en mayo de 2016, y hecha pública ahora junto al reciente comunicado, el Padre Amorth alertaba explícitamente sobre el creciente número de laicos y sacerdotes que se autoproclamaban sus colaboradores sin serlo. “Incluso me han atribuido palabras que nunca he dicho”, sentenció el sacerdote en aquella misiva, revelando la dimensión del engaño.
En su esfuerzo por aclarar la verdad y proteger a los fieles de estas falsificaciones, el exorcista enfatizó en su carta que sus colaboradores verdaderamente cercanos eran “muy pocos y de confianza”. Describió a estas personas como individuos que no buscaban la publicidad ni se aprovechaban de su persona para obtener reconocimiento, sino que vivían “con extrema reserva y discreción”. Esta distinción es crucial para discernir la autenticidad en un ámbito donde la discreción y la humildad son valores fundamentales.
Por lo tanto, el Padre Amorth instó a la desconfianza hacia cualquiera “que se presente como si estuviera autorizado por mí”. Su advertencia se extendía también a los sitios web que afirmaban ser gestionados por él o a las publicaciones que se le atribuían sin su explícita autorización o conocimiento previo. Este consejo, ofrecido por el mismo exorcista, se mantiene más relevante que nunca en la era digital, donde la desinformación puede propagarse con rapidez.
La Asociación Internacional de Exorcistas, al reeditar estas advertencias del Padre Amorth, busca no solo honrar su memoria y proteger su obra, sino también guiar a los fieles y a aquellos involucrados en el ministerio de la liberación. El propósito es asegurar que la enseñanza y el carisma del Padre Amorth se transmitan de forma pura y sin distorsiones, lejos de intereses personales o de quienes buscan beneficiarse de su fama.
La claridad de este comunicado es vital para la Iglesia, especialmente en un campo tan sensible como el del exorcismo, donde la seriedad, la formación y el respaldo eclesiástico son indispensables. La AIE reafirma así su compromiso con la verdad y la fidelidad al magisterio, recordando la importancia de la prudencia y el discernimiento ante cualquier afirmación relacionada con este ministerio sagrado. La advertencia es un llamado a la vigilancia para preservar la auténtica herencia del Padre Gabriele Amorth, un pilar fundamental en la lucha de la Iglesia contra las fuerzas del mal.




