San Luis Potosí, México – La Parroquia de La Compañía, también conocida como el Templo del Sagrario Metropolitano y reconocido Monumento Histórico Inmueble por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue objeto de severos actos de vandalismo e intento de incendio durante la marcha conmemorativa del 8 de marzo (8M) en San Luis Potosí. Los hechos, calificados como “profanación” por el P. Jorge Aurelio Ramírez Torres, párroco del recinto, han generado profunda consternación en la comunidad católica y en la arquidiócesis local, que ya prepara una denuncia formal ante las autoridades.
La tarde del viernes 8 de marzo, grupos de manifestantes se congregaron frente al templo, desatando una serie de actos violentos. A pesar de que la puerta principal había sido protegida con láminas metálicas, estas fueron desprendidas por los agresores, quienes procedieron a vandalizar el exterior del edificio y a intentar prender fuego a la puerta y a una capilla contigua, dedicada a Nuestra Señora de Loreto. El párroco relató que, desde el interior del templo, el sacristán y otros colaboradores tuvieron que usar agua para sofocar las llamas y evitar una propagación mayor que, según sus palabras, “hubiera derrumbado la puerta y se hubiera incendiado el templo”.
Además de los intentos incendiarios, el templo sufrió otros daños significativos. Una cruz de piedra, que databa de siglos y era un testimonio histórico del lugar de fundación de San Luis Potosí a finales del siglo XVI, fue derribada y destruida en pedazos. La fachada del recinto fue golpeada con diversos objetos y los cristales de la oficina parroquial fueron completamente rotos.
**La Indignación del Párroco y la Comunidad**
Al día siguiente de los incidentes, el 9 de marzo, el P. Jorge Aurelio Ramírez Torres ofició una Misa frente al templo, un acto cargado de simbolismo y dolor. Durante la celebración, elevó una oración a Jesús pidiendo “perdón por todos estos hechos ocurridos el día de ayer que son una profanación a este recinto sagrado donde muchísimas mujeres encuentran refugio, consuelo, inspiración para dar lo mejor de sí mismas”.
En una entrevista concedida el 10 de marzo, el párroco expresó el profundo sufrimiento de su comunidad. “La comunidad parroquial está muy dolida, el alma se desgarra (…) Y como pastor, pues imagínense”, manifestó, reflejando el impacto emocional de los ataques. Subrayó la reincidencia de estos actos, indicando que las agresiones contra el templo se producen “cada año”, en parte, debido a su cercanía con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, cuyo edificio también ha sido blanco de ataques en el pasado. Recordó incidentes de años anteriores, como en 2025, cuando católicos que intentaron proteger la parroquia fueron agredidos físicamente, rociados con thinner y pintura, y atacados con huevos.
**Postura de la Arquidiócesis y Medidas Futuras**
Ante la escalada de violencia, el Arzobispo de San Luis Potosí, Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe, tomó la decisión de no convocar a fieles para proteger el templo este año, priorizando la integridad física de las personas. “Si sale dañada una persona, ¿cómo la restauras?”, reflexionó el prelado, enfatizando que, a diferencia de las paredes del templo que pueden restaurarse, la vida y salud de los individuos son irremplazables.
Tras los sucesos del 8 de marzo, Mons. Cavazos Arizpe emitió un comunicado en el que lamentó los actos de violencia, advirtiendo que “la violencia no sana la violencia”. El Arzobispo enfatizó que “una manifestación que nace del dolor legítimo no debería terminar en profanación, confrontación o destrucción”, y extendió su rechazo tanto al intento de prender fuego a la Parroquia de La Compañía como a la vandalización de la Santa Iglesia Catedral, que también sufrió daños. “Para nosotros como católicos, es una ofensa este tipo de profanación hacia nuestros Templos, pues México necesita justicia y paz, no más violencia”, concluyó el mensaje del prelado.
**Acciones Legales y Prevención**
En respuesta a los daños, el P. Ramírez Torres confirmó que la arquidiócesis presentará una denuncia formal. “Por parte del apoderado legal de la arquidiócesis se va a presentar la denuncia”, aseguró. Peritos especializados ya han realizado una evaluación detallada de los daños para elaborar un dictamen técnico que acompañará el proceso legal. Además, se ha iniciado una coordinación interinstitucional para establecer “protocolos que garanticen que no se vuelva a tocar el edificio”, buscando prevenir futuros incidentes y proteger el patrimonio histórico y cultural de la ciudad.
El P. Jorge Aurelio Ramírez Torres, a pesar del dolor y la indignación, expresó un mensaje de esperanza y reflexión hacia los responsables de los actos violentos. Deseó que algún día “Dios toque su corazón”, pues, a su juicio, “un corazón lleno de odio es capaz de todo”. Como parte de las acciones de reparación, el Arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe presidirá una Misa de desagravio en la Parroquia de La Compañía el miércoles 11 de marzo, en un acto que buscará restaurar la paz espiritual y comunitaria tras los lamentables eventos.





