21 marzo, 2026

Cientos de fieles, provenientes de Chile y Argentina, se congregaron una vez más en el emblemático Paso Fronterizo Mamuil Malal para participar en el tradicional Encuentro en el Cristo del Tromen. Esta significativa actividad binacional, que anualmente refuerza los lazos de fraternidad entre ambas naciones, se ha consolidado como un faro de paz y hermandad en el corazón de la Patagonia andina. El evento, que este año sumó más de siete décadas de historia, tuvo como punto central una emotiva Eucaristía celebrada al pie del majestuoso Volcán Lanín, en un entorno natural que subraya la espiritualidad y la conexión entre pueblos.

La tradición de este encuentro se remonta al año 1950, gestada por el Venerable Monseñor Francisco Valdés Subercaseaux. Valdés, un misionero de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, dejó una profunda huella en la región, sirviendo primero como párroco en Curarrehue, Chile, antes de convertirse en el primer Obispo de Osorno. Su visión de unir a los pueblos a través de la fe ha perdurado, convirtiendo este evento en un legado vivo que trasciende generaciones y fronteras.

La Santa Misa fue presidida por Monseñor Francisco Javier Stegmeier, Obispo de Villarrica, y concelebrada por el Padre Carlos Gómez, SDB, párroco de María Auxiliadora de Junín de los Andes, Argentina. Durante la ceremonia, se leyó una carta del Obispo de Neuquén, Monseñor Fernando Croxatto, quien lamentablemente no pudo asistir debido a condiciones climáticas adversas que obligaron a la postergación inicial de la celebración. Esta lectura, un gesto de comunión eclesial, reafirmó la unidad de la Iglesia en la región.

Diversas representaciones eclesiásticas se hicieron presentes, destacando la participación del sacerdote capuchino Pastor Salvo, quien asistió en nombre de la Orden ligada a Monseñor Valdés Subercaseaux. Desde Curarrehue, estuvieron el párroco de San Sebastián, Padre Janusz Furtak SchP, y su vicario, Padre Andrzej Lisiak SchP. Asimismo, la misa contó con la presencia de sacerdotes de las delegaciones de Lanco, Loncoche y del Seminario Mayor San Fidel, evidenciando la amplitud de la convocatoria y el respaldo institucional al encuentro.

En su homilía, Monseñor Stegmeier profundizó en el significado de la Cuaresma, un periodo litúrgico especial dedicado a la oración, la reflexión y la escucha atenta de la Palabra de Dios. Hizo hincapié en el pasaje del Evangelio que narra el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, destacando cómo la fe surge de la escucha genuina. “Escuchando a Jesucristo se llega realmente a la fe, esa fe que nos hace saber quién es el Señor, quién es Jesús”, subrayó el prelado, conectando la experiencia de la samaritana con el camino espiritual de cada creyente.

Monseñor Stegmeier invitó a los presentes a emular la evolución espiritual de la mujer samaritana, quien inicialmente percibe a Jesús como un judío, luego como un profeta, para finalmente reconocerlo como el Mesías. “Nosotros estamos llamados justamente a crecer en nuestra fe, creer más y más en Jesús”, exhortó, recordando que la fe, don recibido en el Bautismo, es una semilla que germina y se fortalece mediante la escucha activa de la Palabra divina. Concluyó este punto con una ferviente oración: “Señor, auméntame la fe”.

El obispo también abordó la sed y el hambre espiritual inherente al ser humano, esa búsqueda de sentido que a menudo intenta saciarse a través de bienes materiales o experiencias efímeras. Sin embargo, lamentó que, a menudo, “el corazón queda completamente insatisfecho”. En contraste, evocó las palabras de Jesús: “Quien venga a mí, nunca más tendrá hambre. Quien crea en mí, nunca más tendrá sed”. Esta profunda sed de vida eterna, salvación, alegría y paz, enfatizó Monseñor Stegmeier, “solamente la sacia el Señor”, ofreciendo una esperanza trascendente a los peregrinos.

Animando a la comunidad a trascender la mera contemplación, el obispo instó a los fieles a ser como la mujer samaritana, quien, tras su encuentro transformador con Cristo, no se guarda su experiencia, sino que la comparte con su pueblo. “Siempre el encuentro con Cristo nos lleva a la misión, para que conozcan lo que nosotros ya hemos conocido”, afirmó, subrayando la vocación evangelizadora inherente a la fe cristiana. La homilía concluyó con una invitación a amar al Señor con todo el corazón y a depositar en Él toda esperanza. “Que esta celebración de la Santa Misa sea para hoy día nosotros ocasión de crecer en la esperanza, crecer en la fe, crecer en el amor, crecer en la confianza, crecer en la paz”, imploró.

Tras la solemne Eucaristía, el Encuentro en el Cristo del Tromen se transformó en una vibrante celebración cultural. Un festival de música folclórica, con melodías y ritmos de Argentina y Chile, llenó el ambiente de alegría. Peregrinos, diáconos y sacerdotes compartieron danzas típicas, estrechando aún más los lazos de hermandad. La jornada culminó con un picnic comunitario, donde se promovió activamente el cuidado y la preservación del Parque Nacional Lanín, un llamado a la responsabilidad ambiental en este hermoso rincón de la Patagonia.

Finalmente, se anunció una importante modificación en el calendario de este tradicional encuentro. A partir del próximo año, la cita binacional en el Cristo del Tromen se realizará anualmente el primer sábado de marzo. La primera fecha confirmada bajo esta nueva programación es el sábado 6 de marzo de 2027, permitiendo a los fieles planificar con antelación su participación en esta peregrinación que continúa edificando puentes de fe y cultura entre Chile y Argentina.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos