22 marzo, 2026

JERUSALÉN – La comunidad cristiana en Cisjordania enfrenta una escalada de hostilidades y agresiones por parte de colonos israelíes, una situación que, según el Obispo Auxiliar de Jerusalén, Monseñor William Shomali, representa una seria amenaza para su histórica presencia en la región. Las advertencias del prelado, expresadas en una reciente entrevista, subrayan la intensificación de las tensiones y el impacto directo en la vida y el patrimonio de los cristianos palestinos.

En una conversación con “EWTN News Nightly” el pasado 20 de marzo, Monseñor Shomali enfatizó que “las agresiones contra los cristianos en Cisjordania se están multiplicando”. Esta declaración señala un cambio preocupante en un entorno que, hasta hace poco, había sido relativamente estable en algunas áreas. El obispo explicó que, aunque tradicionalmente la situación para los cristianos palestinos en zonas como Belén había sido “tranquila”, ahora se observa una “mayor expansión de los asentamientos y más agresiones por parte de los colonos”, lo que altera el precario equilibrio de la convivencia.

La naturaleza de estas agresiones es variada y multifacética, abarcando desde amenazas directas hasta actos de violencia física y daños significativos a la propiedad. Monseñor Shomali detalló cómo los colonos han implementado tácticas intimidatorias para impedir que los cristianos palestinos accedan y cultiven sus propias tierras. Estas acciones incluyen agresiones directas, amenazas constantes y la destrucción de bienes, como la quema de vehículos, una práctica que busca generar miedo y forzar el abandono de sus propiedades.

Un caso paradigmático de esta violencia se ha registrado en Taybeh, una de las pocas aldeas predominantemente cristianas que quedan en Cisjordania. El obispo lamentó que los incidentes allí, incluyendo el incendio de automóviles de residentes cristianos, fueron comunicados a instancias internacionales, incluso al embajador estadounidense en Tel Aviv. Aunque la visita del diplomático al lugar prometió la adopción de medidas, Monseñor Shomali expresó su decepción al constatar que “no se hizo mucho” para mitigar la situación o responsabilizar a los perpetradores, lo que refuerza la percepción de impunidad entre los colonos.

La situación no es exclusiva de Taybeh. En Birzeit, una ciudad palestina de mayoría cristiana ubicada a escasos diez kilómetros al norte de Ramala, la vida cotidiana se ha visto gravemente afectada. Monseñor Shomali informó que los colonos están llegando “casi a diario para amenazar a la gente en sus hogares o en sus lugares de trabajo”. Estas incursiones constantes no solo perturban la paz, sino que también tienen consecuencias económicas devastadoras. “Esto se ha convertido en una verdadera amenaza para las familias cristianas”, advirtió el obispo, explicando que muchas de ellas “han perdido su sustento y su fuente de ingresos”. Ante esta crisis humanitaria y económica, Monseñor Shomali ha instado a la Iglesia a intervenir activamente y brindar ayuda material para asegurar la supervivencia de estas comunidades vulnerables.

La expansión de los asentamientos israelíes es un motor clave de esta problemática. El obispo citó el caso de Urtas, una aldea cercana a Belén, donde colonos israelíes han ocupado recientemente terrenos que pertenecen a un convento de monjas. Las religiosas poseen una colina donde cultivan olivos y otras plantas, un sustento tradicional y parte de su patrimonio. “Los colonos vinieron a ocupar esta colina y a apropiarse de ella, con la intención de construir un nuevo asentamiento”, denunció Monseñor Shomali, evidenciando la estrategia de apropiación de tierras, incluso aquellas de propiedad religiosa y comunal.

La intrusión territorial también alcanza lugares de profunda significación bíblica y cultural. El obispo mencionó la amenaza inminente de un nuevo asentamiento en el Campo de los Pastores en su propio pueblo, Beit Sahour, un área que históricamente ha pertenecido a familias cristianas de la zona. Apenas el día de la entrevista, Monseñor Shomali se enteró de un nuevo incidente alarmante: “colonos se han apoderado de un terreno de una hectárea, colocando una bandera israelí para indicar que ahora es israelí, cuando en realidad pertenece a una familia cristiana que conozco de Beit Sahour”. Estos actos, que combinan la toma de posesión física con una declaración simbólica de soberanía, son percibidos como un despojo directo y una erosión sistemática de la propiedad palestina.

La visión del Obispo Auxiliar de Jerusalén es sombría pero clara. Para él, estos incidentes aislados forman parte de un patrón mayor que busca alterar irreversiblemente la demografía y la geografía de la región. Monseñor Shomali concluyó su intervención con una poderosa reflexión: “así, poco a poco, la tierra de Palestina que los israelíes llaman ahora Judea y Samaria, su nombre bíblico, se está convirtiendo cada vez menos en tierra palestina y cada vez más en tierra de colonos”. Esta declaración encapsula la preocupación profunda por la pérdida gradual de la identidad y la soberanía palestina, y el desplazamiento de sus habitantes, incluidos los cristianos, de sus tierras ancestrales.

La creciente presión de los colonos israelíes contra los cristianos en Cisjordania no solo amenaza su existencia física y económica, sino también la rica herencia cultural y religiosa que han mantenido durante milenios en la Tierra Santa. La comunidad internacional y las autoridades pertinentes se enfrentan al desafío de proteger los derechos humanos y la libertad religiosa de estas comunidades, asegurando que puedan vivir en paz y seguridad en su propia tierra.

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