CIUDAD DEL VATICANO – La Oficina de Correos y Filatelia del Estado de la Ciudad del Vaticano ha emitido un matasellos conmemorativo en honor al Beato Diego José de Cádiz, una figura trascendental de la Iglesia española del siglo XVIII. Esta iniciativa filatélica se enmarca en la celebración del 225 aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 24 de marzo de 1801 en la localidad andaluza de Ronda. La emisión subraya la perdurable influencia de este carismático predicador capuchino, conocido en su época como el “nuevo San Pablo”, y destaca su legado espiritual y pastoral.
La promoción de esta significativa conmemoración ha sido impulsada por Fray Roberto Genuin, ministro general de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, la misma orden a la que perteneció el Beato Diego José. Este acto filatélico no solo rinde homenaje a un miembro ilustre de la comunidad capuchina, sino que también realza la rica tradición histórica y espiritual que conecta a la Orden con la Santa Sede. La elección de un matasellos como medio de recuerdo es un testimonio de la relevancia que la filatelia vaticana otorga a figuras de profundo calado religioso y cultural.
El matasellos, de diseño circular y 38 milímetros de diámetro, es una pieza de singular valor artístico y simbólico. Su iconografía central presenta la figura del beato sosteniendo un crucifijo, una imagen que evoca directamente las representaciones tradicionales y los grabados que inmortalizaron su labor misionera popular. Este gesto, el de sostener la cruz, era emblemático de su predicación, profundamente arraigada en la Pasión de Cristo y en la invitación a la conversión. Rodeando la imagen principal, doce estrellas adornan el perímetro, un detalle que rinde homenaje a la ráfaga de la Virgen de la Paz, patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad de Ronda, donde el beato solicitó ser enterrado. Esta conexión con la Virgen de la Paz no solo subraya su devoción mariana, sino también el profundo vínculo que el Beato Diego José mantuvo con la ciudad que acogió sus últimos días.
La inscripción que acompaña al matasellos está redactada en italiano y lee: “225º Anniversario del Dies Natalis del beato Diego Giuseppe da Cadice. Poste Vaticane. 24.03.2026”. Esta fecha, 24 de marzo de 2026, marca precisamente los 225 años desde su “dies natalis” o día de nacimiento al cielo, proyectando la conmemoración hacia el futuro inmediato y consolidando la figura del beato en el calendario litúrgico y filatélico global.
**Una Edición Limitada con Vínculos Rondeños**
Complementando la emisión vaticana, la Hermandad de Nuestra Señora de la Paz de Ronda, en una colaboración significativa con Mons. Salvador Aguilera López, ha lanzado una edición limitada de 100 postales conmemorativas. Estas piezas únicas no solo capturan la esencia del homenaje, sino que también fortalecen el lazo entre el beato, su ciudad de fallecimiento y la devoción local.
El anverso de cada postal exhibe una emotiva imagen del Beato Diego José orando ante la Virgen de la Paz, una obra maestra del pintor rondeño Alejandro Martín Caballero. Este lienzo, que se conserva en el santuario de la patrona, refleja la profunda piedad del beato y su íntima relación con la advocación mariana local. Además, las postales incorporan una estampilla conmemorativa, con un valor facial de 1,35 euros, que, según se detalla, ilustra al Papa León XIV durante una misa del Jubileo del mundo misionero y de los migrantes, cuya celebración se proyecta para el 5 de octubre de 2025. Este elemento filatélico, con su particular datación, añade un toque distintivo y un futuro simbólico a esta colección.
Estas exclusivas postales, ya franqueadas con el sello y el matasellos vaticano, se encuentran disponibles para su adquisición en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, un lugar emblemático ubicado en la plaza dedicada al propio beato en Ronda. Constituyen un objeto de coleccionismo valioso para filatelistas, devotos y amantes de la historia religiosa, ofreciendo un tangible recuerdo de esta conmemoración.
**El Legado de un Apóstol del Siglo XVIII**
Nacido en Cádiz en 1743, Diego José de Cádiz ingresó en la orden capuchina a una temprana edad, dedicando su vida a una intensa actividad misionera que lo llevó a recorrer extensas regiones de Andalucía y otras partes de España. Su predicación, caracterizada por una elocuencia profunda y popular, se centraba en la necesidad de la conversión personal y en la inmensidad de la misericordia divina, congregando a multitudes y dejando una huella espiritual indeleble en numerosas comunidades.
Su figura, además de su fervor evangelizador, estuvo marcada por su firme oposición a ciertas corrientes de la Ilustración, lo que le granjeó tanto fervientes seguidores como detractores en un período de profundos cambios ideológicos y sociales. Se le comparaba a grandes oradores sagrados como San Vicente Ferrer o San Juan de Ávila, según Marcelino Menéndez y Pelayo (1856–1912), una de las figuras intelectuales más influyentes de España entre los siglos XIX y XX, quien destacó su oratoria como una de las más potentes de su tiempo.
El Beato Diego José falleció en Ronda a los 57 años, en 1801, después de haber desarrollado gran parte de su labor pastoral en la región. Su vida fue un testimonio de austeridad y dedicación, recorriendo España a pie, descalzo y vestido con su hábito, predicando la reforma de costumbres y la fe. Su impacto fue tal que fue beatificado por el Papa León XIII en 1894, un reconocimiento oficial de su santidad y de la relevancia de su ministerio.
Esta conmemoración vaticana no solo revitaliza la memoria del Beato Diego José de Cádiz, sino que también reafirma su lugar como un faro de la fe y un predicador incansable, cuyo mensaje de conversión y devoción sigue resonando en la Iglesia contemporánea y en la rica tradición cultural y filatélica.





