Desde la emblemática Plaza de San Pedro, el Papa León XIV lanzó este domingo un vehemente llamamiento a la paz global y a la salvaguarda de la población civil en las zonas de conflicto. Tras el rezo del Regina Coeli, el Pontífice dedicó su mensaje dominical a expresar su profunda inquietud por las múltiples contiendas que asolan el planeta, destacando específicamente las crisis en Ucrania, Líbano y Sudán. Su alocución resonó como un recordatorio de la “obligación moral” inherente a la humanidad de proteger a los más vulnerables en tiempos de guerra y de la imperante necesidad de abrir vías de negociación.
El Santo Padre inició su intervención felicitando la Pascua a las Iglesias orientales que, siguiendo el calendario juliano, conmemoraban la resurrección de Cristo este mismo domingo. Entre estas comunidades se encuentra la Iglesia Ortodoxa Rusa, a la que el Papa extendió un “cordial saludo de paz en la comunión de fe del Señor Resucitado”. Este gesto ecuménico, en un contexto de tensiones geopolíticas, subraya el deseo de unidad espiritual más allá de las diferencias.
Inmediatamente después, el Papa León XIV intensificó su oración “por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano”. En un eco de esperanza, pidió que “la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y fortalezca la esperanza de paz”. Estas reflexiones del Pontífice adquirieron un significado especial al coincidir con el anuncio de un cese al fuego temporal en Ucrania, decretado por el presidente ruso, Vladimir Putin, precisamente con motivo de la Pascua ortodoxa. Esta breve tregua, que comenzó el sábado por la tarde y concluyó a última hora del domingo, ofreció un respiro efímero a una población exhausta. No obstante, el Pontífice urgió a la comunidad internacional a “no disminuir la atención” ante el drama humano que sigue desarrollándose en la región.
El mensaje del Papa León no se limitó a Europa del Este. También hizo patente su cercanía y solidaridad con el pueblo libanés, que atraviesa “días de dolor, de miedo y de invencible esperanza en Dios”. La situación en Líbano, marcada por una profunda crisis económica y política, además de tensiones regionales, ha sumido al país en una gran incertidumbre, haciendo que el apoyo del líder de la Iglesia católica sea un bálsamo para sus habitantes.
Profundizando en el marco ético de los conflictos, el Pontífice apeló de manera enérgica al derecho internacional y a la conciencia humana para garantizar la protección de los civiles. Subrayó que “el principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra”. Esta declaración no es meramente retórica; es un llamado directo a los actores implicados para que acaten las normativas humanitarias que buscan mitigar el sufrimiento en medio de la violencia. “Hago un llamamiento a las partes en conflicto para que cesen el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica”, instó León, enfatizando la responsabilidad de los líderes de priorizar la vida y la dignidad humana sobre las confrontaciones armadas.
Asimismo, el Papa León XIV dedicó una atención especial al conflicto de Sudán, recordando que el miércoles próximo se cumplían tres años del estallido de la guerra civil, el 15 de abril de 2023. Con palpable dolor, lamentó el sufrimiento de la población sudanesa, a la que describió como “víctima inocente de este drama inhumano”. La crisis en el país africano es una de las más graves a nivel mundial, con cerca de 11 millones de personas desplazadas forzosamente y más de 150.000 fallecidos, según informes de Amnistía Internacional. Estas cifras devastadoras ilustran la magnitud de la tragedia humanitaria que el Pontífice buscó visibilizar. “Renuevo mi apremiante llamamiento a las partes beligerantes para que hagan callar las armas e inicien, sin condiciones previas, un diálogo sincero orientado a poner fin cuanto antes a esta guerra fratricida”, añadió el Papa, abogando por un cese inmediato de las hostilidades y un compromiso genuino con la paz.
Finalmente, el Pontífice saludó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, incluyendo a peregrinos de Austria, Polonia y Francia, así como a miembros del Movimiento de los Focolares. Antes de concluir su intervención, León recordó a los presentes su inminente viaje apostólico de diez días a cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. “Os pido, por favor, que me acompañéis con vuestras oraciones”, solicitó el Papa a los congregados, evidenciando la magnitud y el significado de esta gira pastoral que buscará llevar un mensaje de fe y esperanza a diversas comunidades del continente africano. Su partida, programada para el lunes, marca el inicio de una serie de compromisos en regiones con desafíos sociales y espirituales significativos.








