El viaje apostólico del Papa León XIV por el continente africano ha continuado con una significativa etapa en Argelia, cuyo segundo día estuvo plenamente dedicado a la histórica ciudad de Hipona, hoy conocida como Annaba. Este enclave, de profunda relevancia para la cristiandad por ser la sede episcopal y lugar de fallecimiento de San Agustín, el venerado “padre espiritual” de León XIV, fue escenario de diversos encuentros y celebraciones que marcaron la agenda del Pontífice.
**Llegada a Annaba: Bajo la lluvia en la antigua Hipona**
A primeras horas de este martes 14 de abril, el Santo Padre arribó al aeropuerto Rabah Bitat de Annaba, una ciudad costera estratégicamente ubicada en el noreste de Argelia, cerca de la frontera con Túnez. Con una rica historia que se remonta a su fundación como colonia fenicia y su posterior elección como residencia por reyes de Numidia, Annaba recibió al Pontífice bajo una persistente lluvia, un detalle que, lejos de empañar la solemnidad, añadió un matiz singular a su llegada. Desde la pista de aterrizaje, León XIV se dirigió en automóvil directamente al yacimiento arqueológico de la antigua Hipona, lugar donde San Agustín entregó su alma en el año 430 d.C.
**Recorrido de fe en las ruinas de Hipona**
En el sitio arqueológico, cuna y sepulcro espiritual de San Agustín, el Papa León XIV realizó un emotivo recorrido entre las ruinas que evocan siglos de historia y fe. La visita, inicialmente prevista con mayor duración pero ajustada por las inclemencias del tiempo, culminó con un gesto de homenaje y devoción: el Pontífice depositó una corona de flores, mientras las voces del coro del Instituto de Música de Annaba elevaban un canto. Como símbolo de vida y esperanza, también se procedió a la plantación de un árbol, antes de que el Santo Padre se recogiera en un íntimo momento de oración, conectando con el legado del gran pensador y obispo que una vez caminó por esas mismas tierras.
**Un mensaje de humildad entre las Hermanitas de los Pobres**
Tras su peregrinación por el yacimiento arqueológico, el Papa se trasladó a la Casa de Acogida de las Hermanitas de los Pobres, conocida afectuosamente como Lala Bouna. Este hogar, ubicado en una colina de Annaba, junto a la Basílica de San Agustín, es un faro de caridad dedicado a la asistencia de personas mayores. En Lala Bouna, cinco religiosas, en colaboración con voluntarios y empleados, brindan cuidado y compañía a cerca de cuarenta residentes, muchos de ellos ancianos necesitados o sin apoyo familiar, incluyendo a numerosos musulmanes.
En un discurso cargado de significado, el Papa León XIV puso de manifiesto una verdad fundamental de la fe: el corazón de Dios “no reside entre los malvados, los prepotentes, los soberbios”, sino que “se inclina hacia los pequeños y los humildes”. Este mensaje resonó con particular fuerza en un entorno dedicado al servicio desinteresado, reafirmando el compromiso social de la Iglesia y el magisterio de León XIV en favor de la dignidad humana y la solidaridad.
**Encuentro privado con la Orden de San Agustín**
La jornada del Pontífice en Annaba también incluyó un encuentro de carácter privado con los miembros de la Orden de San Agustín. La reunión tuvo lugar en la Casa de la Comunidad de los religiosos agustinos de Annaba, un edificio con historia propia que data de 1934-1935. Lejos de las cámaras y los focos mediáticos, el Papa León XIV compartió un almuerzo con la pequeña comunidad, compuesta por tres religiosos de diversas nacionalidades africanas: el P. Dominic Juma Habakuk de Sudán del Sur, el P. Shailong Leviticus Longzem de Nigeria, y el P. Frederick Wekesa de Kenia, este último, rector de la Basílica de San Agustín. Este encuentro íntimo subrayó la profunda conexión del Papa con la espiritualidad agustiniana.
**Misa solemne en la Basílica de San Agustín: El culmen de la visita**
La visita del Papa León XIV a Hipona, la tierra de San Agustín, culminó con la celebración de una solemne Eucaristía en la Basílica de San Agustín de Annaba. Durante su homilía, pronunciada en francés, el Pontífice hizo repetidas referencias al insigne Padre de la Iglesia del siglo IV, presentándolo no tanto por su vasta sabiduría intelectual, sino como un modelo ejemplar por su “conversión”.
“A lo largo de los siglos, los lugares que nos acogen han cambiado de nombre, pero los santos han permanecido como nuestros patronos y fieles testigos de un vínculo con la tierra que viene del cielo”, reflexionó el Pontífice, enfatizando la permanencia de la fe a pesar del paso del tiempo. Ante una congregación de aproximadamente 1.500 fieles, una cifra significativa considerando que la comunidad católica de Argelia cuenta con unos 6.500 miembros, el Papa León XIV se despidió de la pequeña pero vibrante Iglesia local.
León aseguró que su viaje a este país del norte de África constituye un “don particular de la providencia de Dios”. Resumiendo el sentido de su misión, el Pontífice declaró: “Me parece que puedo resumirlo así: Dios es amor, es el padre de todos los hombres y de todas las mujeres”, e hizo un llamado universal a volver a Dios “con humildad”.
Concluida la única misa que celebró en suelo argelino, el Papa León XIV regresó en avión a la capital, Argel. Desde allí, está previsto que parta este miércoles para continuar su viaje apostólico hacia Yaundé, la capital de Camerún, donde le esperan nuevas etapas de su gira africana.








