El obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, ha ofrecido una profunda reflexión sobre la “crisis antropológica” que, a su juicio, atraviesa la juventud contemporánea. Durante una reciente entrevista en “Rebeldes Podcast”, el prelado subrayó cómo la irrupción de la era digital y, en particular, el uso masivo de las redes sociales, ha propiciado una preocupante suplantación de la vida interior por una constante “mirada externa”.

En el espacio de entrevistas, conducido por el P. Ignacio Amorós y Fray Marcos Rodríguez desde el convento de los dominicos en Madrid, Mons. Munilla detalló que el desafío fundamental de nuestra época no se limita al ámbito tecnológico, sino que posee una arraigada dimensión espiritual. “Nuestro mayor problema en redes sociales es que estamos sustituyendo la presencia de Dios por la mirada de los demás”, afirmó con contundencia, señalando un cambio paradigmático en la fuente de validación y sentido de la vida para muchos jóvenes.

Esta dinámica, según el obispo, genera una dependencia perniciosa de la percepción ajena. La autoestima de los individuos queda supeditada a cómo son vistos por los otros, abriendo la puerta a comportamientos inauténticos. “Es muy fácil que termines actuando sin autenticidad porque quieres ser aceptado”, explicó Munilla, enfatizando el riesgo de construir una identidad basada en la aprobación externa en lugar de un sólido fundamento interno.

La carencia de este anclaje interior tiene graves repercusiones en la capacidad de los jóvenes para afrontar el porvenir. Mons. Munilla argumentó que si el ser humano no cultiva una “visión vocacionada de la vida”, es decir, una perspectiva donde el futuro se percibe como un camino a descubrir de la mano de lo trascendente, se sumerge en una profunda angustia existencial. “Si yo tengo que inventar mi futuro en vez de descubrirlo, es una angustia (…) porque en realidad estoy jugando a ser Dios”, manifestó, aludiendo a la pesada carga de la autosuficiencia extrema en la planificación vital.

El obispo también abordó la transformación cultural de las últimas décadas a través de la metáfora de dos figuras mitológicas: Prometeo y Narciso. Según su análisis, la sociedad ha transitado de una imagen prometaica —el hombre soberbio que desafía a Dios, arrogándose la prerrogativa de decidir sobre el bien y el mal— hacia el vacío existencial representado por Narciso. “El narcisismo es la imagen de alguien que no hace más que mirarse a sí mismo (…) me miro con los demás y siento envidia”, indicó. Esta evolución, a su juicio, revela un paso de la autosuficiencia orgullosa a una fragilidad interior profunda. “Hemos pasado de esa imagen autosuficiente y soberbia a alguien roto interiormente”, puntualizó Munilla, describiendo la vulnerabilidad emocional que se esconde tras la fachada de la autocomplacencia.

Esta situación se enmarca, además, en lo que el prelado denomina la “dictadura del relativismo”, un fenómeno cultural donde se impone una censura sobre todo aquello que no se alinea con lo políticamente correcto. “Ya no peleamos solo contra ideologías, sino contra la pérdida de nuestra propia naturaleza humana”, aseveró, señalando una amenaza fundamental a la esencia misma de la condición humana y a la capacidad de discernir verdades universales.

Mons. Munilla entrelazó este profundo análisis con retazos de su propia trayectoria personal. Nacido en San Sebastián en 1961, rememoró cómo a los quince años firmó lo que describió como un “cheque en blanco” a Dios, marcando el inicio de su camino vocacional. Tras su ordenación sacerdotal en 1986, sus primeros años en la parroquia de Zumárraga le confrontaron con una cruda realidad: acompañar a más de un centenar de jóvenes víctimas de la heroína y el SIDA.

En aquel contexto de extrema fragilidad humana, el obispo descubrió la futilidad de las “esperanzas vanas” y la necesidad de una verdad trascendente. “Esos chicos sabían perfectamente que se iban a morir. Pero era muy importante explicarles que no es lo mismo morir de una manera que de otra”, relató. Destacó la diferencia entre una muerte en la desesperación y una con libertad interior: “No es lo mismo morir estando enganchado a la droga que siendo libre. No es lo mismo morir habiendo dado todos los disgustos a mi familia, que habiendo dado alegría a mis padres por ver cómo yo he luchado por volver a nacer de nuevo. Al final, vivir en gracia y morir en gracia de Dios es el éxito de esta vida”, enfatizó Munilla, compartiendo una enseñanza vital forjada en el dolor y la esperanza.

El programa concluyó con una invitación a desmantelar el dualismo entre la búsqueda de la felicidad y la santidad. “Decir que Dios te quiere santo y que Dios te quiere feliz es lo mismo. Ser santo es visto desde Dios y ser feliz es visto desde ti”, explicó el obispo. Según su visión, la comprensión de que no existen dos sendas —una para la felicidad humana y otra para la santidad— sino una única vía, es un punto de inflexión que transforma radicalmente la cosmovisión personal. “Mientras pienses que son dos caminos, tienes un problema”, advirtió.

Finalmente, Mons. Munilla remarcó que la verdadera felicidad reside en “abrazar la cruz y ver que es gloriosa”, un mensaje central de la fe católica que invita a encontrar sentido y alegría incluso en las dificultades. “Rebeldes Podcast” forma parte de una iniciativa del canal de YouTube “Se Buscan Rebeldes”, cuyo propósito es difundir la fe católica y mostrar la vivencia del Evangelio como un auténtico acto de rebeldía en la sociedad actual.

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