10 mayo, 2026

Miami ha sido testigo de un momento de profunda fe y resiliencia con la ordenación sacerdotal de Christian David Mendieta Hernández. El pasado 9 de mayo, en la Catedral de Santa María, este joven de 30 años, cuya vocación se forjó bajo la sombra de la persecución en su natal Nicaragua, recibió la imposición de manos del Arzobispo de Miami, Monseñor Thomas Wenski, culminando un camino marcado por el exilio y la determinación inquebrantable.

La historia de Mendieta es un testimonio conmovedor de la lucha por la libertad religiosa y la perseverancia. En Nicaragua, su país de origen, la Iglesia Católica ha enfrentado una severa embestida por parte del régimen. Mendieta era seminarista y colaborador cercano de Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua, quien se vio forzado al exilio en abril de 2019 debido a la creciente hostilidad del gobierno contra la fe. Esta cercanía a Báez lo convirtió en una figura conocida, y por ende, objetivo de un régimen que en 2018 recrudeció su persecución.

Ante la amenaza inminente, Christian Mendieta tuvo que emprender un arduo viaje. Cruzó Guatemala y Costa Rica, buscando refugio y la posibilidad de continuar su formación. Finalmente, en enero de 2022, llegó a Miami. En esta ciudad, con el apoyo fundamental de Monseñor Báez y del Padre Marco Somarriba, párroco de Santa Ágatha, encontró la acogida y los recursos necesarios para completar sus estudios teológicos, un sueño que la dictadura intentó arrebatarle.

Durante la ceremonia de ordenación, en la que Monseñor Wenski impuso sus manos sobre la cabeza de Mendieta, el ambiente estaba cargado de emoción. En un acto simbólico de bienvenida y comunión, otros sacerdotes presentes, incluyendo a Monseñor Báez, también participaron en este rito ancestral, reafirmando el apoyo y la fraternidad de la comunidad eclesial.

Tras ser ordenado, el nuevo sacerdote expresó su profundo sentir. “Mi gente y mi pueblo los llevo en el corazón”, afirmó Mendieta a ACI Prensa, el 10 de mayo, el día después de su ordenación. Su primer destino será como vicario parroquial de la iglesia St. Thomas The Apostle en Miami. Además, anticipó con fervor la celebración de su primera Eucaristía, que tendrá lugar en Santa Ágatha, donde prometió ofrecerla por sus compatriotas. En esta ocasión especial, estará nuevamente acompañado por Monseñor Báez y otros sacerdotes nicaragüenses que también asistieron a su ordenación, un reencuentro que subraya los lazos que los unen.

Mendieta también aprovechó la oportunidad para manifestar su gratitud a la Arquidiócesis de Miami. “A la Arquidiócesis de Miami le agradezco el haberme acogido y darme la oportunidad de servir al pueblo de Dios”, dijo. Reflexionó sobre la perspectiva ampliada que ha adquirido en Miami, donde comprende que “nuestro ministerio es para todo el pueblo de Dios y de que nuestra gente —especialmente de Latinoamérica— tiene los mismos anhelos de libertad, paz y estabilidad”. Nacido en La Concepción, Masaya, Nicaragua, el Padre Mendieta, de 30 años, lleva consigo el anhelo de su tierra y la esperanza de servir a una comunidad diversa.

El Padre Edwing Román, vicario parroquial de Santa Ágatha, compartió su alegría por la llegada del Padre Christian al sacerdocio. “Es un motivo de mucha alegría tener al Padre Christian como un hermano más en el sacerdocio. Es un joven de muchas virtudes y estudioso”, comentó. Román también destacó las cualidades personales del Padre Mendieta: “Admiro su piedad y humildad como también la facilidad de entablar amistad con los fieles. Dios le bendiga grandemente y sea un pastor al modelo de Jesucristo Sumo y eterno sacerdote”, expresó.

La vocación del Padre Mendieta se manifestó a una edad temprana. En un video publicado por la Arquidiócesis de Miami el 6 de mayo, relató cómo, a los seis años, tras asistir a un concierto, anunció a su familia su deseo de ser sacerdote, una declaración que los tomó por sorpresa. Años después, inmerso en la pastoral juvenil de su parroquia, el ejemplo inspirador de su párroco, el Padre José Antonio, quien se esforzaba por llegar a comunidades remotas, afianzó su decisión, llevándolo a modificar sus planes iniciales de estudiar medicina. Fuera del ámbito religioso, el Padre Mendieta es un aficionado a la música clásica, a artistas como Frank Sinatra y disfruta de escuchar a la banda británica Queen mientras conduce, revelando facetas de su personalidad.

Junto al Padre Christian Mendieta, otros ocho hombres fueron ordenados sacerdotes en la misma ceremonia: Adam Cahill, Henry Cárdenas Afanador, Tomasz Kaziel, Arístides Lima, Carlos Luzardo, Saint-Clos Papouloute, Pietro Pironato y Michele Sega. La diversidad de sus orígenes —Nicaragua, Italia, Polonia, Haití, Venezuela, Colombia, entre otros— fue destacada por Monseñor Wenski en su homilía.

El Arzobispo de Miami abordó los desafíos de la fe en el mundo contemporáneo. “En un mundo cada vez más secularizado, donde muchos han perdido el sentido de lo trascendente, el sacerdote es un enigma, un símbolo de gran contradicción”, señaló Monseñor Wenski. Observó cómo la fe religiosa es percibida a menudo con hostilidad o indiferencia, lo que puede hacer que la Iglesia parezca “desfasada e irrelevante”. Sin embargo, recordó las palabras de Jesús: “Si el mundo los odia, sepan que a mí me odió primero”, ofreciendo una perspectiva de fortaleza ante la adversidad.

Monseñor Wenski instó a los nuevos sacerdotes a enfrentar su ministerio con coraje y dedicación. “Afronten los desafíos de su ministerio sin ansiedad ni mediocridad, y no se dejen intimidar ni influenciar por aquellos que hacen del poder, la riqueza o el placer los principales criterios de su vida”, exhortó. Les animó a entregar sus vidas por sus fieles y a ser “generosos con su tiempo y estén disponibles para escuchar las confesiones de los fieles”, destacando la importancia de la misericordia y la presencia constante en la vida de la comunidad. La ordenación del Padre Christian Mendieta y sus compañeros es un faro de esperanza y renovación para la Iglesia en Miami y un símbolo de la fuerza del espíritu humano frente a la adversidad.

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