La resiliencia humana y la fe profunda se entrelazan en la historia de Kelly Helsel, una madre que, tras afrontar una tragedia personal, decidió reorientar su vida para servir a los demás. Después de 17 años dedicados a la crianza de sus hijos, Helsel regresó a la universidad para cumplir un anhelado sueño: convertirse en consejera. Su meta es ofrecer el mismo apoyo compasivo y la guía basada en principios católicos que la ayudaron a sanar su propia herida.
En 2023, la vida de Kelly dio un giro inesperado con el nacimiento sin vida de su hija, Mary Catherine. Este dolor indescriptible se convirtió, paradójicamente, en el catalizador principal de su decisión de retomar los estudios. “Creo que la muerte tiene una forma curiosa de reordenar tus prioridades”, compartió Helsel en una entrevista con EWTN News. “Con la muerte de nuestra hija, comprendí que el mañana no está garantizado. Había mantenido este sueño presente durante 17 años, simplemente confiando”.
La consejería católica fue un pilar fundamental en su proceso de duelo. “Gran parte de mi sanación tras la muerte fetal de nuestra hija se vio facilitada por una sólida consejería católica”, explicó. Esta experiencia no solo le brindó consuelo, sino también una clara dirección. “Al principio, solo sentí una intuición, y luego pensé: ‘Puedo ayudar a alguien más que lo necesite’. Y así lo hice”.
**El retorno a los estudios en un camino inesperado**
Originaria de Arizona, Kelly Helsel conoció a su esposo, Doug, en la escuela secundaria. Inicialmente, cursó una licenciatura en psicología en la Northern Arizona University, con la intención de dedicarse a la consejería. Sin embargo, la maternidad se convirtió en su prioridad. “Mi primogénito nació durante la semana de exámenes finales de mi licenciatura”, recordó. “De hecho, me hice una prueba de embarazo positiva el día antes de tener programado el GRE [Examen de Admisión a Estudios de Posgrado]”.
Consciente de que la maternidad era su vocación principal, Helsel optó por quedarse en casa y enfocarse en su creciente familia. A lo largo de los siguientes 17 años, ella y Doug tuvieron siete hijos. Pero fue la dolorosa pérdida de su sexta hija la que la impulsó a reconsiderar sus planes iniciales y a volver a la academia.
El proceso comenzó con pasos pequeños pero firmes. Helsel solicitó el ingreso al programa de maestría en consejería en la University of Mary unos seis meses después de la muerte de Mary Catherine. Sin embargo, el destino le depararía otra sorpresa. “El día de la Anunciación, ingresé. Pero ese mismo día también me hice una prueba de embarazo positiva, era mi hija Isabel”. El momento fue agridulce y revelador: “Recuerdo estar en el baño con mi marido, con el teléfono en una mano y una carta de aceptación, y sobre el mostrador había una prueba de embarazo positiva de nuestro séptimo bebé”, relató con emoción.
**Maternidad: una preparación inesperada para el éxito académico**
A pesar del duelo, la llegada de un nuevo bebé y las exigencias de una familia numerosa, Kelly no solo se comprometió a regresar a la universidad, sino que eligió un programa acelerado de cinco semestres. Su esfuerzo culminó el 25 de abril de 2026, cuando se graduó con un promedio perfecto de 4.0, rodeada del apoyo incondicional de toda su familia. Para Kelly, sus 17 años como ama de casa no fueron un impedimento, sino la mejor preparación para este logro.
“Creo que la maternidad, 17 años de maternidad, me dieron las habilidades para ser una estudiante excepcional”, afirmó. “Aprendí a administrar mi tiempo. Aprendí a priorizar. Aprendí a pedir ayuda. Aprendí todo tipo de cosas en las vicisitudes de la maternidad que me dieron la oportunidad de sobresalir en UMary”.
La experiencia de la pérdida también forjó en ella una nueva valentía. “Supongo que la pérdida de mi hija me demostró que, como todo, tiene solución”, reflexionó. “Cuando pasas por algo así, te vuelves más valiente y te atreves a hacer cosas importantes”. El apoyo de su esposo, Doug, fue crucial. “Sabía que podía lanzarme de cabeza a lo más profundo y que lo lograríamos. Mi esposo me brindó un apoyo increíble durante todo el programa. Pero Isabel fue la gran sorpresa”, destacó.
Isabel nació durante las vacaciones de Navidad, y Kelly retomó sus estudios en enero sin tomarse un solo día libre. “Me sentaba en una mecedora a darle el pecho, tenía el portátil al lado y escuchaba una clase”, describió. Desarrolló ingeniosas estrategias para compaginar sus roles. “Me convertí en una experta en usar la herramienta de dictado de Microsoft Word”, lo que le permitía “sostener a mi bebé y dictar un documento”. Aunque fue una etapa caótica, Kelly se mantuvo flexible y amable consigo misma, sintiendo que “Dios me decía: ‘¡Adelante, adelante!'”.
La elección de la University of Mary fue deliberada. Kelly encontró en la institución un compromiso genuino con el apoyo a estudiantes no tradicionales, especialmente madres. “Todos mis profesores fueron muy comprensivos y me concedieron prórrogas cuando las necesitaba. Algunos incluso me permitieron presentar los exámenes finales antes de tiempo porque Isabel nació justo al final de ese primer semestre”, comentó. “Así que la Universidad de Mary fue fundamental para mi éxito, porque todos me apoyaron”. La profesora de consejería Olivia Wedel y otros miembros de la facultad y compañeros fueron “campeones” que la alentaron “hasta la línea de meta”.
“Jesús es real y sus promesas también”, aseguró Helsel. “Tuve que confiar en el Señor de una manera nueva y también estar muy abierta a que mi sueño no se viera exactamente como yo quería. Sí, volví a estudiar y obtuve una maestría, pero no se parecía en absoluto a lo que imaginaba, aunque también fue mejor, tal como él me había prometido”. Su mensaje final de aliento es claro: “Tus sueños le importan. Confía en Él, y especialmente en la Virgen María, con tus sueños. Porque él desea ambas cosas: desea tu maternidad y tus sueños”.
**La consejería católica: “las claves para el verdadero florecimiento humano”**
Con su titulación oficial de consejera en mano, Kelly Helsel está lista para sumergirse por completo en su nueva vocación y ofrecer ayuda a quienes la necesiten, siempre fundamentada en la guía de la Iglesia Católica. “Creo firmemente que la Iglesia Católica tiene las claves para el verdadero florecimiento humano. Por eso sabía que quería convertirme en profesional de la salud mental con esos principios, porque me beneficié enormemente de la consejería católica”.
Su propósito es claro: “Quiero volver y ayudar a la siguiente mujer, pareja o… a cualquier persona que necesite escuchar las buenas noticias, junto con una sólida formación en salud mental. Como dice Santo Tomás de Aquino: ‘fe y razón’. Necesitamos ambas”.
Especializada en salud mental perinatal, Helsel aspira a trabajar principalmente en el ámbito de la salud femenina, brindando apoyo a “otras mujeres, embarazadas y puérperas”. Confiesa un “gran cariño, de una manera particular, por quienes han sufrido la pérdida de un hijo”. Además, le interesa ayudar a quienes están discerniendo su vocación, ya que su hijo mayor planea postularse al sacerdocio, y espera apoyar también la vocación del matrimonio.
Para materializar esta misión, Kelly Helsel ha fundado su propia consulta privada, Concordia Counseling. “Elegí Concordia porque Mary Catherine tenía una cardiopatía congénita. Concordia significa corazón a corazón o unir dos corazones en armonía. Quería honrar a mi hija que está en el cielo y a Nuestro Señor con mi trabajo”.
Actualmente, su consulta está en sus inicios, con una decena de clientes, pero las expectativas son altas. “Sé que el trabajo que más quiero hacer no solo tiene que ver con la salud mental, sino también con las enseñanzas de la Iglesia Católica”. Para Kelly, es esencial “establecer un marco adecuado, que es la concepción católica de la persona en su totalidad. A partir de ahí, podemos partir de cualquier punto”. Su historia es un testimonio inspirador de cómo el dolor puede transformarse en un propósito de vida significativo al servicio de la comunidad.








