13 mayo, 2026

El Papa León XIV ha realizado un significativo nombramiento para la Iglesia en México, designando a monseñor José Guadalupe Torres Campos, de 66 años, como el nuevo obispo de la Diócesis de Ecatepec, ubicada en el Estado de México. El anuncio oficial pone fin a un periodo de sede vacante que se extendía por dos años en esta importante jurisdicción eclesiástica del centro del país.

Mons. Torres Campos llega a Ecatepec tras ejercer como obispo de Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, una diócesis fronteriza con Estados Unidos. Su trayectoria pastoral en esta compleja región del norte mexicano lo precede, brindándole una vasta experiencia en el acompañamiento de comunidades desafiadas por la migración y la situación social.

La Diócesis de Ecatepec, con una población estimada de 2.352.000 habitantes, es una de las jurisdicciones más grandes y con mayores desafíos urbanos y sociales en México. Desde 2024, la diócesis se encontraba sin un pastor titular, luego de que el Papa Francisco trasladara a monseñor Roberto Domínguez Couttolenc a la Diócesis de Tulancingo. La designación por parte del Papa León XIV marca el inicio de una nueva etapa para los fieles de Ecatepec, quienes aguardaban con expectación la llegada de su nuevo guía espiritual.

**Un mensaje de unidad y servicio**

A través de un mensaje difundido en sus plataformas digitales, monseñor Torres Campos expresó su profundo agradecimiento y disponibilidad ante esta nueva encomienda. El prelado manifestó su cercanía con la comunidad de Ecatepec, subrayando su compromiso de “caminar juntos en esta nueva etapa que el Señor nos concede vivir”. Sus palabras reflejan una vocación de servicio y una clara disposición a la escucha y el acompañamiento pastoral.

El nuevo obispo de Ecatepec enfatizó que llega con un “corazón abierto” para “servir con alegría, sencillez y generosidad a esta porción del Pueblo de Dios que me ha sido encomendada”. Esta declaración resalta los pilares de su próximo ministerio, enfocado en la humildad y la entrega total a las necesidades de la diócesis. “Voy con el deseo sincero de trabajar unidos por el Reino de Dios, fortaleciendo la comunión, impulsando la esperanza y anunciando con renovado entusiasmo el Evangelio”, añadió, delineando una visión pastoral que busca revitalizar la fe y la cohesión comunitaria.

Además, el jerarca católico solicitó las oraciones de los fieles por el éxito de su nuevo ministerio episcopal y encomendó su labor a la protección de Santa María de Guadalupe. Su meta es contribuir a la edificación de una “iglesia cercana, misericordiosa y misionera”, un modelo pastoral que ha sido promovido consistentemente por el Pontífice León y sus predecesores, haciendo eco de la llamada a una evangelización activa y comprometida con la realidad social.

**Perfil de una diócesis en crecimiento**

La Diócesis de Ecatepec representa un desafío pastoral considerable debido a su extensión y la diversidad de su población. Según datos disponibles, la diócesis se compone de 99 parroquias, atendidas por 131 sacerdotes. La vida consagrada también tiene una presencia significativa, con 130 personas distribuidas en 20 comunidades. Asimismo, el futuro de la Iglesia en la región se vislumbra en los 50 seminaristas que actualmente se preparan para el sacerdocio, quienes serán una fuerza vital en la continuación del trabajo pastoral en una de las zonas con mayor densidad demográfica de México.

**Mons. José Guadalupe Torres Campos: una vida al servicio de la Iglesia**

Nacido en 1960 en León, Guanajuato, monseñor José Guadalupe Torres Campos inició su camino sacerdotal a temprana edad, ingresando al Seminario Menor de León a los 12 años. Completó sus estudios en el Seminario Mayor y fue ordenado presbítero el 2 de julio de 1984. Su preparación académica continuó en Roma, Italia, donde obtuvo la Licenciatura en Historia de la Iglesia en 1988 por la Pontificia Universidad Gregoriana, enriqueciendo su formación con una perspectiva histórica profunda sobre la Iglesia.

A su regreso a México, desempeñó diversas responsabilidades pastorales en León antes de ser incardinado en 2004 en la recién creada Diócesis de Irapuato. Su ascenso al episcopado comenzó el 10 de diciembre de 2005, cuando el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de la Diócesis de Ciudad Juárez, en un periodo caracterizado por la creciente violencia en la ciudad y un complejo tejido social, lo que le brindó una experiencia invaluable en la atención pastoral de crisis.

En noviembre de 2008, monseñor Torres Campos fue nombrado el primer obispo de la Diócesis de Gómez Palacio, en el estado de Durango, donde asumió la tarea fundacional de establecer y organizar la estructura eclesiástica de la nueva jurisdicción. Posteriormente, en diciembre de 2014, el Papa Francisco lo designó obispo de Ciudad Juárez, marcando su regreso a la frontera y profundizando su compromiso con la atención a los migrantes y las víctimas de la violencia.

Durante su episcopado en Ciudad Juárez, el prelado fue anfitrión de un evento histórico: la visita apostólica del Papa Francisco el 17 de febrero de 2016. Este encuentro, de gran relevancia internacional, puso de relieve la situación de la frontera y la labor pastoral de la Iglesia en esa región. Su gestión en Juárez se distinguió, según la propia diócesis, por “la atención pastoral a los migrantes, la defensa de la dignidad humana, el acompañamiento a víctimas de violencia”, entre otras áreas cruciales.

Dentro de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Torres Campos ha jugado un papel activo, colaborando en importantes responsabilidades nacionales. Ha sido integrante de la Dimensión Episcopal de Justicia, Paz y Reconciliación y ha fungido como responsable de la Dimensión Episcopal de Movilidad Humana. Estas funciones lo consolidaron como una voz relevante en la atención a los migrantes, un tema de vital importancia para México y la Iglesia.

El nombramiento de monseñor José Guadalupe Torres Campos como obispo de Ecatepec el 13 de mayo de 2026 por el Santo Padre León XIV es un paso fundamental para fortalecer la estructura pastoral en el Estado de México. Su experiencia, tanto en diócesis complejas como en roles de liderazgo nacional, lo perfila como un líder capaz de enfrentar los desafíos y oportunidades que presenta esta nueva misión.

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