Madrid ha sido el epicentro de una significativa celebración católica al acoger la conmemoración de los 60 años del Camino Neocatecumenal, un itinerario de formación cristiana surgido en las barriadas más humildes de la capital española. En una multitudinaria Eucaristía presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, en la Catedral de la Almudena, la comunidad eclesial recordó sus orígenes y proyectó su futuro, contando con un mensaje especial del Papa León XIV.
La celebración, originalmente prevista para 2025 y pospuesta a raíz del fallecimiento del Papa Francisco, reunió a miles de fieles y contó con la presencia de figuras clave del Camino, como Kiko Argüello, Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi. A través de una misiva firmada por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, el Papa León XIV hizo llegar su cercanía y bendición apostólica a los participantes.
En su mensaje, el Pontífice enfatizó la trascendental importancia de la misión evangelizadora como una labor fundamental para toda la Iglesia. “Es preciso recordar que la misión evangelizadora es tarea fundamental de toda la Iglesia que, con la alegría y humildad, buscando la unidad de todos sus miembros, y dócil a la acción del Espíritu Santo, se esfuerza por llevar a todos el don de la salvación”, señaló León, exhortando a la comunidad a mantener esta convicción como motor de su labor misionera en favor de los hijos de Dios.
Esta manifestación de apoyo no es un hecho aislado. El pasado enero, el Papa León XIV ya había recibido en el Vaticano a los responsables del Camino Neocatecumenal. En aquella ocasión, el Santo Padre destacó el carisma y la labor de evangelización y catequesis que el Camino ofrece, calificándolos como “una valiosa contribución para la vida de la Iglesia”, una institución que hoy tiene presencia en los cinco continentes.
**El legado y la visión de Kiko Argüello**
Kiko Argüello, co-iniciador del Camino Neocatecumenal, compartió sus reflexiones antes del inicio de la Eucaristía, bajo los imponentes iconos que él mismo pintó en el ábside de la Catedral de Madrid. Ante la atenta mirada de obispos y cardenales, y tras solicitar un aplauso para los 130 sacerdotes presentes, Argüello expresó su profunda alegría por la conclusión de la fase diocesana del proceso de canonización de Carmen Hernández, co-fundadora del Camino, cuyo cierre formal se realizará el próximo 2 de junio en la capital española.
Argüello subrayó la inquebrantable obediencia de la comunidad a la jerarquía eclesiástica, afirmando: “En el Camino no hacemos nada sin el Papa y sin los obispos. Si el Camino se ha extendido tan portentosamente ha sido por el apoyo de todos los Papas, que lo han considerado como un don del Espíritu Santo para el bien de la Iglesia”. Esta declaración resalta la visión de Kiko Argüello sobre la naturaleza del Camino, que según él mismo explicó, es una “iniciación cristiana suscitada por el Espíritu Santo como uno de los frutos del Concilio Vaticano II”. Recordó cómo lo que en el Concilio se elaboraba por escrito, él y Carmen Hernández lo materializaban en las barracas de Palomeras Altas, en Madrid, sembrando las primeras semillas de este movimiento.
**El origen humilde y la misión evangelizadora**
Durante su homilía, el cardenal José Cobo se refirió al modesto lugar de origen del Camino Neocatecumenal, destacando que su surgimiento en Palomeras, Vallecas, no fue una casualidad. “Dios suele sembrar sus obras más fecundas en los lugares que el mundo apenas mira, y con personas concretas como Kiko, Carmen y tantos otros que han llegado después”, afirmó el arzobispo de Madrid. El purpurado agradeció la incansable obra evangelizadora del Camino durante sus sesenta años de existencia, enfatizando su capacidad para “suscitar caminos nuevos para anunciar el Evangelio” y llamar a la Iglesia a enfrentar los desafíos contemporáneos desde la Palabra de Dios, la vida litúrgica y la fuerza de la comunidad.
Desde el Vaticano, el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Vida y la Familia, también envió un mensaje de felicitación. Farrell resaltó la riqueza espiritual que España ha aportado a la Iglesia con “ejemplos luminosos de vida cristiana y de renovación espiritual”, incluyendo entre estos valiosos frutos al Camino Neocatecumenal. El cardenal destacó las “innumerables conversiones” y vocaciones sacerdotales y religiosas que el Camino ha nutrido. Invitó a sus miembros a “vivir su carisma con renovado impulso y creatividad, interpretando las necesidades espirituales de los hombres y las mujeres de hoy, llevándoles el tesoro siempre actual de la fe y de la tradición eclesial”, alentándolos a emular el ejemplo de sus iniciadores en creatividad, valentía, franqueza y obediencia filial a los pastores.
**Historia y alcance global del Camino Neocatecumenal**
La génesis del Camino Neocatecumenal se remonta a mediados de la década de 1960 en la barriada de Palomeras Altas, Madrid. Fue allí donde Kiko Argüello, un pintor con una prometedora carrera, decidió abandonar sus proyectos para vivir entre los más pobres y proclamar el mensaje de la resurrección de Jesucristo junto a Carmen Hernández. Esta “iniciación cristiana para adultos” no tardó en extenderse a las parroquias, impulsada por el entonces arzobispo de Madrid, monseñor Casimiro Morcillo.
El reconocimiento oficial del Camino por la Santa Sede llegó en 2008, siendo aprobado no como una asociación o movimiento, sino como un “catecumenado postbautismal”, un valioso instrumento para apoyar a las parroquias y diócesis en su labor evangelizadora. Hoy, el Camino Neocatecumenal es una realidad global, presente en 138 países. Cuenta con más de 115 seminarios `Redemptoris Mater` y agrupa alrededor de 25.000 comunidades, con un total que supera el millón de miembros en todo el mundo, testimonio de su impacto perdurable en la Iglesia Católica.








